jueves, 20 de abril de 2017

Analogía 2 (Hombre lujurioso)


Se me antojó beber vino, del más caro, vino rojo, como la pasión.
Deberá tener buen cuerpo, buen sabor, embriagante 
pero que no me haga perder la razón.
Quiero tener mis cinco sentidos, para disfrutar 
de lo que venga después del vino.
Quiero bailar un tango, un bolero o por qué no, un lindo jazz, 
algo que me encienda, ese es el objetivo.

Sentirme cóncavo con su convexo, horma y su zapato, 
volcán y su lava, Adán y su Eva.
Hoy tengo antojo, hoy quiero vivir una vida ignorada, 
una vida hasta ahora prohibida.
Hoy quiero cenar carne roja, termino medio, introducirle el tenedor 
hasta lo más profundo, para luego cortarle un pedazo jugoso 
con mi afilado cuchillo. 

No quiero tortilla, quiero pan, no usaré servilleta, 
pues quiero embadurnarme de tu sabor, quiero ser un caníbal 
al momento de alimentarme contigo, de ti, quiero dejar las formalidades, 
dejar de ser educado, quiero ser maleducado, mal portado, 
olvidar lo que me dijo mi madre y recordar muy bien 
lo que me aconsejó mi padre. 

No importa si me ensucio la ropa con esos brebajes y alimentos, 
pues me la quitaré, no será para lavarla, será para revolcarme.

Hoy tengo ganas de ti, hoy quiero que tú, tengas sed por mí, 
que quiebres tu dieta y que la gula se meta en tus venas, 
y en tu mente, deseo tengas el kamasutra, pues hoy tengo muchas, 
pero muchas ganas de ti.

Hasta ahora, llevé una dieta moderada, me alimente con mermelada, 
la que me dio mi madre y que la muchacha, quien me cuidó 
me enseñó como se le encontraba el mejor sabor, 
ella si que sabía de los asuntos culinarios, 
esos que además de alimentarme sanamente, 
me gustaba ingestar, degustar. 

Me chupé cada dedo, que se embarró de miel, me chupé junto a ella 
dedo por dedo, vaya que hambre la que me despertó y la que quedó; 
¿extraño?, pero jamás eso me empachó, por el contrario, 
hoy tengo ganas de comer mermelada sin pan, untada solo en mis dedos, 
meter mis dedos en el frasco, extraer de él, toda esa miel, 
lamerla y sentir chorrear mis labios, sentir cómo corre por mi cuello, 
hasta llegar a mi desnudo pecho; que se me entiesen algunos vellos 
que comienzan a nacer, cómo yo, hoy naceré al placer.

Hoy tengo, muchas, pero muchas ganas de ti, flor carnívora, diente caninos 
afilados para morder una enorme tajada, gruñir, para agitar a tu corazón, 
que sientas en ti cada mordida, porque te morderé sin piedad, con locura, 
pero tambien con ternura, pues, quiero que me sobre algo para desayunar. 
Nada mejor, que un suculento desayuno en la cama.

Prepararé el festín, lo llenaré de trampas, para que no te me puedas escapar, 
esta noche tengo un antojo y mi antojo eres tú, antojo de tu piel, 
de tu piel me alimentaré, te disfrutaré, te contagiaré tanto, que me pedirás 
un poco de mi manjar, el cual compartiré contigo. 

Hoy, tambien tendrás ganas de mí, seré el mejor alimento 
que tu paladar exigente no haya jamás probado, me inventaré 
una nueva receta, a la que llamaré: Erotismo, en el menú, 
habrán: Fresas, crema batida, carne roja termino medio, vino, delicioso vino, 
rojo como esa pasión que encontraré en ti y que despertaré entre ti, 
al ver la mesa servida solamente abrirás la boca, en ella depositaré 
todos estos manjares.

Y si no te llenas, te daré otros mucho más deliciosos. 
Espero que por la mañana despiertes con las misma ganas y hambre 
con las que seguro yo despertaré.

Espero escuchar por la mañana, lo mismo que yo diré... Hoy tengo ganas de ti, 
hoy quiero alimentarme de ti, quiero desayunarme tu cuerpo, 
rasgar tu piel, beber de tu miel, calentar mi café con tu calor, 
ese que emanará por cada poro, colocar la mermelada y alguna fresa con crema, 
si es que nos sobra. Desayuno en la cama, eso seremos cada uno para el otro. 

Pareciera una fantasía, pero es mi realidad, mi deseo, pues, desde hace mucho 
que como y no me lleno, siempre me quedo con hambre, quiero saciar mi ganas 
de comer sin dietas, pues en mi, estará la gula instalada y en mi mente 
el kamasutra; que mejor combinación, para una perfecta cocina, 
y yo te prometo que seré el mejor chef que jamás te haya preparado 
alimento alguno para saciar tus ganas y tú las mías. 

Esperando por ti estoy, y ya se me vienen las ganas, las siento, 
ya huela a deliciosa comida, debes de estar llegando. 
La mesa ya esta servida, solo me falta el platillo principal.