_¡Rayos! Saque mi celular, pero no había señal y yo en medio de la nada, espere por un breve rato, quiza media hora y nadie pasaba por ahí. La carretera recta de norte a sur, en sus extremos una vegetación muy verde, debido a que el invierno había hecho su trabajo, el de alimentar la tierra con el sagrado liquido; el cielo se veía gélido y apenas eran como las dos de la tarde, mi jaguar de color rojo jamas me había dado un problema, era algo viejo, pero lo mantenía en excelente estado. _Además antes de hacer este viaje, sabiendo que era tan largo lo lleve al taller para una revisión y su servicio. _Le compre el juego de llantas. _Le compre la batería y se vino a detener justo aquí, en medio de la nada. _Y, éste celular tan caro; me fallo la manzanita o esa empresa de mierda con su cara publicidad, pero justo aquí no tiene señal.
La carretera seguía desierta y el viento movía a los altos arboles montañosos. Al convencerme de que nadie pasaría por ahí, busque un lugar en donde pudiera encontrar señal, caminé camino abajo y me encontré un paraje que conducía hacia el bosque, como pude me brinque un cerco de púas y me dirigí hacia adentro del bosque, con celular en mano, buscando la bendita señal, pero nada y la batería del celular estaba abajo de la mitad como un tercio, antes de quedarme sin él. Seguí caminando con rumbo hacia arriba de la montaña, sin dejar de ver a mi celular; pero el indicador de señal desaparecido de la pantalla. ¡Nada!
Seguí caminando y de pronto directo al suelo, luego de unos minutos recobre el sentido. _¡Diablos! Me repetí postrado sobre el suelo y mi mano sin el celular y un tremendo dolor de cabeza. Aun tirado sobre el suelo húmedo, justo frente a mi, como a unos veinticinco centímetros, un extraño hongo silvestre que se erguía de entre las raíces de un hermoso y frondoso árbol gigantesco que se perdía entre el resto de arboles. _Seguro que los supera. Me dije; luego volví la vista hacia el hongo de color amarillo y tallo blanco con puntitos negros, no se si era suciedad o eran parte de él; entonces mi mente me dió la idea de una pequeña casa con ese árbol como antena.
_¡Seguro que tu si tienes señal amigo! Le dije: Al hongo o los enanitos, mas bien a los hombrecitos o mejor, a los duendes que viven adentro de ti, _¡Seguro si tienen señal!
_¡Mi celular! ¿Por dónde caería? Me repetí. Entonces me senté y desde ese ángulo busque a mi celular, pero nada.
¡Entonces sucedió....!
_¡No hay nada ya! _¡No hay nada, aquí, ya! _¡El aire, ya no es como antes! Y, ¡los vientos son tremendos!
Yo me asuste y vi para todos lados y realmente no había nada, ni nadie.
_¿Quién me habla? Pregunte asustado.
_¡No te asustes! Me dijo de nuevo la misma voz. Yo le exigí que se dejara ver, que me estaba asustando y del hongo se escucho de nuevo la misma voz.
_¡Prometes no asustarte!
_¡Lo prometo! ¡Pues mas asustado ya no mas! El hongo se movió, como cuando recibes un golpe en la cabeza y te vuelve la mirada todo borrosa, se agito como en cámara lenta y de la nada fue apareciendo una hermosa mujer, no mayor de cinco centímetros, como si fuera de la serie de viaje a las estrellas apareció tele transportada, con un traje, no espacial, sino mas bien vegetal. Me sobe los ojos, pensando que seguramente del golpe del tropezón, me estaba causando alucinaciones: tanto visibles como auditivas, por instinto mi cuerpo se tiro hacia atrás para protegerme. Ella me dijo.
_¡Prometiste no asustarte! Ajuste el foco de mi visión y ella seguía ahí, justo al lado del hongo amarillo.
_¿Eres real? Le pregunte.
_¡Claro! ¡Lo somos! _¡Mira a tu alrededor!
Obedecí y al pie de todos los arboles de aquel paraje montañoso, un hongo idéntico al de la chica y de pronto, lo mismo, de ellos aparecieron cientos de pequeños como la chica con quien hablaba, me saludaron y siguieron con sus asuntos.
Ella me dijo.
_¡Llevamos siglos conviviendo con ustedes! _Pero ya no hay nada por el que quedarnos, por ello nos vamos y tu deberías de hacer lo mismo. Éste maravilloso planeta ya está desahuciado, le queda poco tiempo de vida, deberías de volver a tu hogar. Yo le respondí. _¡Eso quiero! _Pero mi jaguar se descompuso y a mi bendito celular no lo encuentro.
_¿Tienes un felino y un celular? Me pregunto extrañada.
_¡No! Sonreí.
_Jaguar es la marca de mi auto.
_¡Ah! te refieres a la marca de tu nave. Y, tu celular es tu medio de comunicación ¿verdad?
_¡si!
_¡Humanos vanidosos! _¡Todos esos artefactos son nuestros! _¡Nada de la tecnología sobre este planeta es de ustedes!
_Hace miles de años, nosotros llegamos a este hermoso planeta azul, lo encontramos con aire y aguas puras y nos asentamos, conviviendo con ustedes y otras especies en armonía, pero con forme el tiempo avanzaba ustedes nos fueron traicionando y nos robaron nuestras tecnologías y con ellas lograron al fin, destruir a este planeta el cual tampoco les pertenece, pero lo hicieron suyo. _Y, ahora lo han terminado, como lo hicieron de donde vienen; de éste planeta azul, eran propietarios: la fauna y la flora y era hermoso. _Entonces llegaron ustedes y lo poblaron, luego llegamos nosotros y nos hicieron creer que eran los pobladores y dueños del planeta y nosotros confiamos en ustedes. _Les entregamos todo lo que tienen y cuando lo tuvieron, nos quisieron extinguirnos _Como lo han hecho con tantas especies.
_Les hicimos creer que nos marchamos, que éramos los últimos sobrevivientes.
_Pero utilizamos lo que no les habíamos entregado y así logramos sobrevivir, luchamos contra ustedes de miles de maneras incógnitas: contaminándolos con enfermedades incurables, pero les habíamos dado mucha información y su inteligencia nos ha dado la lucha, logrando erradicar algunas de nuestras bacterias y virus mortales.
_Pero ahora que ya no hay nada y es por ello nos vamos. Pues los continentes mueren, se nos escapan las posibilidades de ayudar al planeta azul.
_¡No hay nada ya. _¡Ya no hay ideas! Se nos ha escapado sin querer de nuestras manos el poder ayudar a este hermoso planeta.
Yo veía y escuchaba muy asustado, pidiendo, sin querer, un SOS....
Un espacio de SergioRaga donde encuentras: Historias, Poemas, fábulas, artículos, humor, terror, biografía,ciencia ficción. De todo para el entretenimiento de quien le gusta la lectura.
lunes, 6 de octubre de 2014
viernes, 3 de octubre de 2014
Amor... ¡química en el corazón!
Una emoción siente mi corazón.
Hacerte el amor es mi función.
Llevarte hasta la explosión.
Dime mi amor que me das la razón.
Y que esta noche me darás toda la emoción.
Que llevas dentro de tu cuerpo sin razón.
Eres todo para mi... ¡tu corazón!
Eres todo para mi... ¡tu pasión!
Eres todo para mi... ¡esa sensación!
Eres todo eso para mi, que nace en tu corazón.
Que gran emoción siente mi pobre corazón.
Animándose a entregarse sin motivo ni razón.
Puro amor, eso eres para mi... ¡pura pasión!
Eso, todo para mi... ¡tu corazón!
Eso, todo para mi... ¡tu gran pasión!
Eso, todo para mi... ¡pura ilusión!
Hazme el amor, entrégate con toda tu pasión.
¡Todo para mi deberás ser!... tu corazón
¡Todo para mi deberás ser!... tu pasión
¡Todo para mi deberás ser!... que gran emoción.
Así debe de ser el amor entre dos personas: Pura emoción, pasión, sin alguna razón.
Aquí solo interviene el corazón. Cuando te encuentras con ese ser que un suspiro te robo.
Y, que a tu mirar obligas a seguir y sientes un nudo en el centro de tu ser.
Y, escuchas palpitar a tu corazón... ¡Ese es el verdadero amor!
Debes de renunciar a todo lo que antes de ella a tu ser movió. Pues desde ese momento ya no eres propietario de tus sentimientos. Éstos solo le pertenecen a ese ser que desde que nació la vida la preparó, para un día toparse contigo y, mover a todo tu ser. Pues, cuando has llegado a este mundo, te preparas para salir en busca de ella con emoción, con esperanza, con gran pasión e ilusión, muy adentro de tu corazón. Ésto es a lo que has llegado, para ser amado y a dar amor sin restricción.
Empiezas solo el largo caminar con descontrol. La vida un día sin razón alguna, te une con esa persona.
¡Ahí estas! entre la multitud y de pronto sientes tanta emoción. Ella siente lo mismo y empieza la desesperación. Te abres camino entre tanta gente, que tratará de evitar que se de la gran ocasión. Pero la fuerza del corazón es superior y éste sin saber ni ver. Hacia el amor verdadero te guiará, solo debes permitir que te lleve, pues al estar frente a esa persona.
De tu cuero escaparas y ellos serán los primeros en abrazarse y de gozo emocionarse: Dos almas gemelas por fin se hallaron, una a la otra. Entonces, vuestros cuerpos, como cuerpos sin vida, se encaminarán hacia donde tu alma en ese momento está. Y, ¡nace el amor! No hay margen de error. Pues el corazón jamas se equivoca.
Habrá realizado muchas veces esta acción. Pero era pura preparación, para la gran ocasión.
En ese instante: Melodías escucharas y colores veras, tu piel se achinará, tu corazón de brincos dará y el centro de tu persona un vacío sentirá.
Ese que pronto su amor llenará y solo felicidad desde entonces será. Ya nada habrá que solo quieras hacer. Solo junto a esa persona querrás estar. ¡solo nuca mas otra vez!
Sus cuerpos se demandarán y uno solo serán, combinado la química que los unió.
Sus cuerpos, un laboratorio de amor ahora será. De él, nada malo podrá salir.
Ahora nunca mas solos estarán, pronto tres serán.
¡El amor a llegado! Y, la razón a tu vida haz encontrado.
Así es el amor verdadero... El verdadero amor.
Hacerte el amor es mi función.
Llevarte hasta la explosión.
Dime mi amor que me das la razón.
Y que esta noche me darás toda la emoción.
Que llevas dentro de tu cuerpo sin razón.
Eres todo para mi... ¡tu corazón!
Eres todo para mi... ¡tu pasión!
Eres todo para mi... ¡esa sensación!
Eres todo eso para mi, que nace en tu corazón.
Que gran emoción siente mi pobre corazón.
Animándose a entregarse sin motivo ni razón.
Puro amor, eso eres para mi... ¡pura pasión!
Eso, todo para mi... ¡tu corazón!
Eso, todo para mi... ¡tu gran pasión!
Eso, todo para mi... ¡pura ilusión!
Hazme el amor, entrégate con toda tu pasión.
¡Todo para mi deberás ser!... tu corazón
¡Todo para mi deberás ser!... tu pasión
¡Todo para mi deberás ser!... que gran emoción.
Así debe de ser el amor entre dos personas: Pura emoción, pasión, sin alguna razón.
Aquí solo interviene el corazón. Cuando te encuentras con ese ser que un suspiro te robo.
Y, que a tu mirar obligas a seguir y sientes un nudo en el centro de tu ser.
Y, escuchas palpitar a tu corazón... ¡Ese es el verdadero amor!
Debes de renunciar a todo lo que antes de ella a tu ser movió. Pues desde ese momento ya no eres propietario de tus sentimientos. Éstos solo le pertenecen a ese ser que desde que nació la vida la preparó, para un día toparse contigo y, mover a todo tu ser. Pues, cuando has llegado a este mundo, te preparas para salir en busca de ella con emoción, con esperanza, con gran pasión e ilusión, muy adentro de tu corazón. Ésto es a lo que has llegado, para ser amado y a dar amor sin restricción.
Empiezas solo el largo caminar con descontrol. La vida un día sin razón alguna, te une con esa persona.
¡Ahí estas! entre la multitud y de pronto sientes tanta emoción. Ella siente lo mismo y empieza la desesperación. Te abres camino entre tanta gente, que tratará de evitar que se de la gran ocasión. Pero la fuerza del corazón es superior y éste sin saber ni ver. Hacia el amor verdadero te guiará, solo debes permitir que te lleve, pues al estar frente a esa persona.
De tu cuero escaparas y ellos serán los primeros en abrazarse y de gozo emocionarse: Dos almas gemelas por fin se hallaron, una a la otra. Entonces, vuestros cuerpos, como cuerpos sin vida, se encaminarán hacia donde tu alma en ese momento está. Y, ¡nace el amor! No hay margen de error. Pues el corazón jamas se equivoca.
Habrá realizado muchas veces esta acción. Pero era pura preparación, para la gran ocasión.
En ese instante: Melodías escucharas y colores veras, tu piel se achinará, tu corazón de brincos dará y el centro de tu persona un vacío sentirá.
Ese que pronto su amor llenará y solo felicidad desde entonces será. Ya nada habrá que solo quieras hacer. Solo junto a esa persona querrás estar. ¡solo nuca mas otra vez!
Sus cuerpos se demandarán y uno solo serán, combinado la química que los unió.
Sus cuerpos, un laboratorio de amor ahora será. De él, nada malo podrá salir.
Ahora nunca mas solos estarán, pronto tres serán.
¡El amor a llegado! Y, la razón a tu vida haz encontrado.
Así es el amor verdadero... El verdadero amor.
¡Una vez más!
Confiando en personas como tu. ¡Una vez más!
Bésame solo una vez más.
Repite que me amas, solo una vez más
Te creeré, aunque se que podrás hacerme eso. ¡Una vez más!
Creeré en ti. ¡Una vez más!
Que tonta soy, por confiar en ti otra vez mas.
¿Podrás hacerlo una vez más?
Me arriesgaré solo una vez mas.
Nunca podré abrirme libremente al amor. ¡Una vez más!
bésame y abriré mi corazón una vez mas.
arriesgando a recibir de ti eso. ¡Una vez más!
Se que me dirás que no quieres hacerlo jamás.
Si me repites la dosis una vez mas.
¡Moriré! Seguramente otra vez mas.
Bésame, miénteme y di que me amaras.
¡Te creeré solo una vez mas!
Nunca pensé amar a alguien y arriesgarme. ¡Una vez mas!
¡Solo bésame una vez más!
Miénteme y ámame como jamás...
antes lo hiciste, bésame solo como tu sabes. ¡Una vez mas!
Te pido, que no se repita, eso jamás...
Ámame, bésame, acaríciame, que me entregare una vez mas.
Hacerle eso a mi corazón: ¡No! ¡Ni una sola vez más!...
¡Tu traición!
.
jueves, 2 de octubre de 2014
El Camino a la Felicidad
Dime... ¿Cuál es el camino que deberé seguir?
Al llegar ahí... ¿Podré encontrar la felicidad?
¡Dime tu, dímelo tu o tu!
Otros me han indicado el camino errado.
Con drogas me han querido convencer.
Pero se muy bien que ese no es el correcto
camino a la felicidad.
¡Dime tu, dímelo tu o tu!
Otros me han dicho...
Que el camino directo a la felicidad es engañar a muchas chicas.
Que asi la voy ha encontrar.
No lo creo... ¡Dime tu, dímelo tu o tu!
¿Qué camino he de seguir? para la felicidad encontrar.
Hubo quienes me dijeron: El camino a la felicidad
es traficar, ¡si traficar! Drogas, personas, amores.
Pero no lo creo... ¡Dime tu, dígamelo alguien, tu o tu!
Quisieron engañarme, llevándome a vagar por caminos
sin destino. Vi cosas que no quiero recordar.
Al regresar, solo vi que ese no es el camino.
¡Dímelo tu o tu!
Dime cual es el camino que deberé de seguir.
Al ahí llegar quiero descansar y regocijarme de felicidad.
¡Dime tu, dímelo tu o tu!
¡Enséñame, enséñamelo tu o tu!
Quiero que alguien se apiade y me diga ¡ya!
¿Cuál es ese camino? El camino hacia la felicidad total.
¡Creo que ya por fin logro ver!
¡Es hermoso! ¡valió la pena la espera!
Por fin ahí llegue y no fuiste tu, ni tu, ni aquel.
¡Fué Jesús...! ¡Él es mi rey!
¡Fué Jesús...! ¡Él es mi rey!
¡Lo encontré, síguelo a Él!
Al llegar ahí... ¿Podré encontrar la felicidad?
¡Dime tu, dímelo tu o tu!
Otros me han indicado el camino errado.
Con drogas me han querido convencer.
Pero se muy bien que ese no es el correcto
camino a la felicidad.
¡Dime tu, dímelo tu o tu!
Otros me han dicho...
Que el camino directo a la felicidad es engañar a muchas chicas.
Que asi la voy ha encontrar.
No lo creo... ¡Dime tu, dímelo tu o tu!
¿Qué camino he de seguir? para la felicidad encontrar.
Hubo quienes me dijeron: El camino a la felicidad
es traficar, ¡si traficar! Drogas, personas, amores.
Pero no lo creo... ¡Dime tu, dígamelo alguien, tu o tu!
Quisieron engañarme, llevándome a vagar por caminos
sin destino. Vi cosas que no quiero recordar.
Al regresar, solo vi que ese no es el camino.
¡Dímelo tu o tu!
Dime cual es el camino que deberé de seguir.
Al ahí llegar quiero descansar y regocijarme de felicidad.
¡Dime tu, dímelo tu o tu!
¡Enséñame, enséñamelo tu o tu!
Quiero que alguien se apiade y me diga ¡ya!
¿Cuál es ese camino? El camino hacia la felicidad total.
¡Creo que ya por fin logro ver!
¡Es hermoso! ¡valió la pena la espera!
Por fin ahí llegue y no fuiste tu, ni tu, ni aquel.
¡Fué Jesús...! ¡Él es mi rey!
¡Fué Jesús...! ¡Él es mi rey!
¡Lo encontré, síguelo a Él!
Juegos de la Mente
_¿Ahora que hago? me repetía muy aburrido en mi recamara, escuchando: You are my lady de Freddie Jackson. La letra era invitadora para estar amando a alguien en ese instante; sin embargo, yo ahí sobre mi cama sin hacer, mi cuarto echo un relajo, aburrido. Uno de esos días de los que nadie se a salvado nunca.
Por fin me levante, medio me arregle y salí de mi casa. Me dije.
_Y, ¿ahora qué? Sin mas pensar me dirigí sin rumbo alguno, mientras avanzaba por mis calles de toda la vida, mis ojos veían a personas que no recuerdo nunca haber visto antes.
_Seguro eran vecinos nuevos, las calles han cambiado, ahora hay casa en donde antes no las había y...
_¡Esperen, acá había un parque! Eso me puso en alerta y seguí caminando.
_Y, es que a veces caminamos sin ver, metidos en los problemas diarios (el pan nuestro de cada día). Cruce en una calle muy transitada por mi, hace unos 20 años atrás, ahí iba atento observando lo que ahora era esa calle, antes tan usada por mi, hace tiempo.
Viendo hacia arriba, a los lados y para el suelo; una sensación extraña sentí, cuando alguien paso a la par mía, yo le pedí disculpas por estar interrumpiendo el paso. Como si fuera un japonés: observando y tomando fotografías a todo, solo que en mi caso, eran fotografías mentales.
Adelante de mi, un joven, muy bien parecido, muy seguro de si, con una hermosa y frondosa cabellera a la cual ni el viento era capaz de moverla, se le veía feliz.
_¡Un momento! _¡Conozco a ese chico! _¡Claro como no lo iba a conocer! _Si ese chico no era otro sino.... ¡Yo! _¡Veinte años atrás! _¡Jajaja! _¡Vaya, mi mente jugaba conmigo!
Con mucha prudencia y cuidado lo seguí, quería saber a donde me dirigía ese día en el tiempo y tal cual el mejor de los detectives lo seguí, sin que él (o sea yo del pasado) se percatará que lo seguían, mientras él avanzaba, todo en su entorno iba cambiando, todo se volvía como era antes.
Por fin llegue a donde me dirigía en ese entonces, yo, del presente me quede a la distancia escondido atrás de un árbol, que hoy ya no está. Claramente me vi; ví cuando la chica, una muy hermosa por cierto de quien ya no me recordaba salio a su encuentro y ambos se fundieron en un enamorado y apasionado beso. Yo pensé:
_¡Que bueno que era!
Me senté en ese lugar, atrás del árbol y me dije.
_Que sigan disfrutando, iré a otro lugar, antes de que la magia desaparezca.
_¿Pero a dónde? _¡Ah ya sé!
Salí de esa calle y cuando lo hice todo volvió a ser como era hoy día, me dirigí a un lugar que antes fue muy importante para mi, cuando por fin llegue, un niño me paso empujando, yo no me enoje por el contrario sonreí y es que no podía molestarme con ese gracioso pequeñín de 8 años, mientras él corría todo iba cambiando, se transformaba, por fin me asome y ahí estaba: Nuestro campo, lugar en donde convergíamos niños de diferentes lugares del barrio y ahí erguido al centro del parque, nuestro: Resbaladero, nuestra fortaleza, nuestro castillo imaginario.
_Creo que una lágrima rodó por mi mejía. Pero esperen recuerdo a este juego, todos estaban encaramados sobre el fortísimo resbaladero y hasta arriba en la bola que adornaba a dicho juego, ahí me encontraba yo, mientras que uno de mis amigos molestaba a aquel rabioso perro: el Kayser (ver: http://wwwnewhera.blogspot.com/2013/12/el-kayser-demonio-o-perro.html). Sentí la emoción que sentía en ese instante cuando el perro se abalanzaba sobre la humanidad de mi arrojado amiguito y éste subía como volando, hasta llegar a donde me encontraba y el perro brincaba con su hocico abierto, deseando encontrarse con alguna de las piernas de nosotros para triturarla.
Yo que me encontraba detrás de aquella pared, sentí como por mi cuerpo de adulto, corría la adrenalina y luego una risa nerviosa, volví a ver hacia el resbaladero y ahí estábamos todos, como si se tratara de la escena de la película: Pájaros; el thriller de Alfred Hitchcock. Me ví y reí. Luego pensé.
_¡Qué hermoso niño fuí! _Algo miedoso, pues nunca me anime para ser carnada. _¡Pero, si que fue hermoso!
Estuve observándome por largo rato, pues era de los mejores recuerdos.
_¿En que momento crecí?
Cuando me quise levantar, me dí cuenta que era de noche y por esa calle iba un grupo de pre-adolescentes culicagados, creyéndose los grandes hombres, algunos con el cigarrillo en la boca, entre ellos iba yo con mi inseparable amigo: _Un enorme barro con el cráter blanco, justo en el medio de mi nariz.
Cada palabra que salía de nuestras bocas iban acompañadas del canto de un gallo.
_¡Recuerdo ésto! Me dije. Me acomodé y espere.
_¡Vaya que fue bueno... Ahuevante en el momento. _Pero ahora será bueno verlo de nuevo. Efectivamente, frente a mi uno de mis acompañantes nocturnos, toco el timbre de Don Ricardo; gritando:
_¡Timbre!
Todos se dieron a la fuga, como si fuera una estampida, me dije en ese momento.
_¿Cómo podían correr a esa velocidad?
_¡jajaja, la adrenalina por el miedo a ser descubiertos!
Pero, Sergio: El joven educado, el correcto, el que pensó.
_¡El que nada debe nada teme!
Siguió caminando como si nada. Cuando Don Ricardo me dió alcance, del brazo me tomo con mucha firmeza y ésto me dijo.
_¡Sé que tu no fuiste Sergio, pero ya estoy cansado de esa chingadera.
_¡Así que me vas a llevar a la casa de cada quien!
_¡Pero... Don Ricardo... yo no puedo hacer eso, nadie me lo perdonará y perderé a mis amigos..! _¡No soy un soplón! Me indigne. Yo (el del presente reí, y me repetí justo un poco antes a que Don Ricardo me hablara, ésto dije: ¡Touché!)
Entonces Don Ricardo me dió el tiro de gracia con ésto.
_¡Bueno entonces vamos a tu casa y a tus padres les diré que tu has estado molestándome tocando a mi timbre y que hoy te atrapé!
Yo tragué saliva, de solo pensar lo que eso significaba, que inteligentemente accedí a traicionar a mis inquietos amigos. Quienes se escondían en la oscuridad de la noche, observándonos.
Y, de casa en casa anduve con Don Ricardo, tomándome del brazo.
_¡Ese Don Ricardo que buena se la echo! Pensé aún sentado en ese lugar detrás de la pared.
Me levante y de nuevo ya en mi realidad, tome camino de retorno para mi casa.
Cuando cruce la calle, un carro por poco me atropella, era yo de nuevo, con el radio a todo volumen sobre mi Pick-up Pony blanco y su lona negra con el conejito blanco de la play boy. Sonreí al verme conducir mi hermoso carro, me dije.
_¡Se para donde vas amigo! _¡Dale con ganas! _¡Pues hoy saldrás vencedor!
Era mi primer cita sexual, en mi recien comprado vehículo, reí satisfecho, pues esa tarde noche fue inolvidable.
Antes de esa cita. Recordé que mucho antes de comprar mi carro, un día me había encontrado en la calle una llave de un carro Toyota, y luego de recogerla, la agregue a mi llavero con el resto de llaves. Luego me compre un llavero, el cual lo colgaba en mi cincho para que las chicas vieran la llave y eso me hizo lograr realizar muchas conquistas; ellas, las muy lagartonas asumían que tenía carro y caían redonditas. Así fue por mucho tiempo.
_¡Jajajaja, que tiempos aquellos!
Regresé a mi casa y en ella entré, todavía riéndome de mis aventuras pasadas, mi madre me vió y el seño frunció, pues hacia un par de horas que había salido a la calle con una cara de aburrimiento y ahora entraba con la felicidad desbordante en mi cara. Ella, siguió con sus cosas.
Yo me dirigí a mi cuarto y coloque de nuevo la canción: You are my lady, me di una ducha, para mas tarde salir a encontrarme con mis amigos de infancia y juventud.
Mientras bebíamos unas cervezas, los lleve por los mismos sitios; contándoles lo que mi mente me había hecho esa tarde. Todos reíamos y recordábamos; todos con la ansiedad de ser el que contara la siguiente historia, el siguiente recuerdo.
Esa noche fue maravillosa, pues escuche historias que había olvidado junto a mis amigos y ellos sintieron el mismo sentimiento y así entre cerveza y cerveza, entre carcajada y carcajada nos dió la madrugada.
Ése día, fue maravilloso. Gracias benditos recuerdos, por hacerse presentes cuando menos nos imaginamos, y por estar ahí. Pues siempre estarán con nosotros, para siempre, hasta el día final.
Por fin me levante, medio me arregle y salí de mi casa. Me dije.
_Y, ¿ahora qué? Sin mas pensar me dirigí sin rumbo alguno, mientras avanzaba por mis calles de toda la vida, mis ojos veían a personas que no recuerdo nunca haber visto antes.
_Seguro eran vecinos nuevos, las calles han cambiado, ahora hay casa en donde antes no las había y...
_¡Esperen, acá había un parque! Eso me puso en alerta y seguí caminando.
_Y, es que a veces caminamos sin ver, metidos en los problemas diarios (el pan nuestro de cada día). Cruce en una calle muy transitada por mi, hace unos 20 años atrás, ahí iba atento observando lo que ahora era esa calle, antes tan usada por mi, hace tiempo.
Viendo hacia arriba, a los lados y para el suelo; una sensación extraña sentí, cuando alguien paso a la par mía, yo le pedí disculpas por estar interrumpiendo el paso. Como si fuera un japonés: observando y tomando fotografías a todo, solo que en mi caso, eran fotografías mentales.
Adelante de mi, un joven, muy bien parecido, muy seguro de si, con una hermosa y frondosa cabellera a la cual ni el viento era capaz de moverla, se le veía feliz.
_¡Un momento! _¡Conozco a ese chico! _¡Claro como no lo iba a conocer! _Si ese chico no era otro sino.... ¡Yo! _¡Veinte años atrás! _¡Jajaja! _¡Vaya, mi mente jugaba conmigo!
Con mucha prudencia y cuidado lo seguí, quería saber a donde me dirigía ese día en el tiempo y tal cual el mejor de los detectives lo seguí, sin que él (o sea yo del pasado) se percatará que lo seguían, mientras él avanzaba, todo en su entorno iba cambiando, todo se volvía como era antes.
Por fin llegue a donde me dirigía en ese entonces, yo, del presente me quede a la distancia escondido atrás de un árbol, que hoy ya no está. Claramente me vi; ví cuando la chica, una muy hermosa por cierto de quien ya no me recordaba salio a su encuentro y ambos se fundieron en un enamorado y apasionado beso. Yo pensé:
_¡Que bueno que era!
Me senté en ese lugar, atrás del árbol y me dije.
_Que sigan disfrutando, iré a otro lugar, antes de que la magia desaparezca.
_¿Pero a dónde? _¡Ah ya sé!
Salí de esa calle y cuando lo hice todo volvió a ser como era hoy día, me dirigí a un lugar que antes fue muy importante para mi, cuando por fin llegue, un niño me paso empujando, yo no me enoje por el contrario sonreí y es que no podía molestarme con ese gracioso pequeñín de 8 años, mientras él corría todo iba cambiando, se transformaba, por fin me asome y ahí estaba: Nuestro campo, lugar en donde convergíamos niños de diferentes lugares del barrio y ahí erguido al centro del parque, nuestro: Resbaladero, nuestra fortaleza, nuestro castillo imaginario.
_Creo que una lágrima rodó por mi mejía. Pero esperen recuerdo a este juego, todos estaban encaramados sobre el fortísimo resbaladero y hasta arriba en la bola que adornaba a dicho juego, ahí me encontraba yo, mientras que uno de mis amigos molestaba a aquel rabioso perro: el Kayser (ver: http://wwwnewhera.blogspot.com/2013/12/el-kayser-demonio-o-perro.html). Sentí la emoción que sentía en ese instante cuando el perro se abalanzaba sobre la humanidad de mi arrojado amiguito y éste subía como volando, hasta llegar a donde me encontraba y el perro brincaba con su hocico abierto, deseando encontrarse con alguna de las piernas de nosotros para triturarla.
Yo que me encontraba detrás de aquella pared, sentí como por mi cuerpo de adulto, corría la adrenalina y luego una risa nerviosa, volví a ver hacia el resbaladero y ahí estábamos todos, como si se tratara de la escena de la película: Pájaros; el thriller de Alfred Hitchcock. Me ví y reí. Luego pensé.
_¡Qué hermoso niño fuí! _Algo miedoso, pues nunca me anime para ser carnada. _¡Pero, si que fue hermoso!
Estuve observándome por largo rato, pues era de los mejores recuerdos.
_¿En que momento crecí?
Cuando me quise levantar, me dí cuenta que era de noche y por esa calle iba un grupo de pre-adolescentes culicagados, creyéndose los grandes hombres, algunos con el cigarrillo en la boca, entre ellos iba yo con mi inseparable amigo: _Un enorme barro con el cráter blanco, justo en el medio de mi nariz.
Cada palabra que salía de nuestras bocas iban acompañadas del canto de un gallo.
_¡Recuerdo ésto! Me dije. Me acomodé y espere.
_¡Vaya que fue bueno... Ahuevante en el momento. _Pero ahora será bueno verlo de nuevo. Efectivamente, frente a mi uno de mis acompañantes nocturnos, toco el timbre de Don Ricardo; gritando:
_¡Timbre!
Todos se dieron a la fuga, como si fuera una estampida, me dije en ese momento.
_¿Cómo podían correr a esa velocidad?
_¡jajaja, la adrenalina por el miedo a ser descubiertos!
Pero, Sergio: El joven educado, el correcto, el que pensó.
_¡El que nada debe nada teme!
Siguió caminando como si nada. Cuando Don Ricardo me dió alcance, del brazo me tomo con mucha firmeza y ésto me dijo.
_¡Sé que tu no fuiste Sergio, pero ya estoy cansado de esa chingadera.
_¡Así que me vas a llevar a la casa de cada quien!
_¡Pero... Don Ricardo... yo no puedo hacer eso, nadie me lo perdonará y perderé a mis amigos..! _¡No soy un soplón! Me indigne. Yo (el del presente reí, y me repetí justo un poco antes a que Don Ricardo me hablara, ésto dije: ¡Touché!)
Entonces Don Ricardo me dió el tiro de gracia con ésto.
_¡Bueno entonces vamos a tu casa y a tus padres les diré que tu has estado molestándome tocando a mi timbre y que hoy te atrapé!
Yo tragué saliva, de solo pensar lo que eso significaba, que inteligentemente accedí a traicionar a mis inquietos amigos. Quienes se escondían en la oscuridad de la noche, observándonos.
Y, de casa en casa anduve con Don Ricardo, tomándome del brazo.
_¡Ese Don Ricardo que buena se la echo! Pensé aún sentado en ese lugar detrás de la pared.
Me levante y de nuevo ya en mi realidad, tome camino de retorno para mi casa.
Cuando cruce la calle, un carro por poco me atropella, era yo de nuevo, con el radio a todo volumen sobre mi Pick-up Pony blanco y su lona negra con el conejito blanco de la play boy. Sonreí al verme conducir mi hermoso carro, me dije.
_¡Se para donde vas amigo! _¡Dale con ganas! _¡Pues hoy saldrás vencedor!
Era mi primer cita sexual, en mi recien comprado vehículo, reí satisfecho, pues esa tarde noche fue inolvidable.
Antes de esa cita. Recordé que mucho antes de comprar mi carro, un día me había encontrado en la calle una llave de un carro Toyota, y luego de recogerla, la agregue a mi llavero con el resto de llaves. Luego me compre un llavero, el cual lo colgaba en mi cincho para que las chicas vieran la llave y eso me hizo lograr realizar muchas conquistas; ellas, las muy lagartonas asumían que tenía carro y caían redonditas. Así fue por mucho tiempo.
_¡Jajajaja, que tiempos aquellos!
Regresé a mi casa y en ella entré, todavía riéndome de mis aventuras pasadas, mi madre me vió y el seño frunció, pues hacia un par de horas que había salido a la calle con una cara de aburrimiento y ahora entraba con la felicidad desbordante en mi cara. Ella, siguió con sus cosas.
Yo me dirigí a mi cuarto y coloque de nuevo la canción: You are my lady, me di una ducha, para mas tarde salir a encontrarme con mis amigos de infancia y juventud.
Mientras bebíamos unas cervezas, los lleve por los mismos sitios; contándoles lo que mi mente me había hecho esa tarde. Todos reíamos y recordábamos; todos con la ansiedad de ser el que contara la siguiente historia, el siguiente recuerdo.
Esa noche fue maravillosa, pues escuche historias que había olvidado junto a mis amigos y ellos sintieron el mismo sentimiento y así entre cerveza y cerveza, entre carcajada y carcajada nos dió la madrugada.
Ése día, fue maravilloso. Gracias benditos recuerdos, por hacerse presentes cuando menos nos imaginamos, y por estar ahí. Pues siempre estarán con nosotros, para siempre, hasta el día final.
miércoles, 1 de octubre de 2014
¡A través de mi ventana!
Como poder entender si te sigo buscando por mi ventana.
Recordando como encendiste la luz en todo mi ser.
Hiciste llegar a mi: ¡vida, pasión y amor!
Y ahora solo aquí estoy, viendo a mi ventana.
Tratando de encontrarte entre tanta gente.
Gente que no me interesa, trato de verte a ti.
A ti, que me diste: ¡vida, pasión y amor!
¿A dónde te fuiste? dejando mi casa vacía, con tanto dolor.
Tu que iluminaste a todo mi ser y ¡me hiciste vivir!
Tu, solo tu, lograste hacer maravillas en mi vida.
En tan corto tiempo me has echo feliz.
Pero, no logro a tu rostro ver, entre tanta gente,
que carecen de importancia para mi.
Solo me encontraste y solo me has dejado.
¿Qué quieres probar? tal vez lo poco que soy.
Lo nada que mi vida es: ¡sin ti, sin tu calor, sin tu amor, sin tu pasión!
Y, yo sigo tratando de hallarte entre tanta gente desde mi ventana.
Hoy decidí... ¡Que eres mi todo, eres mi vida, y quiero gritar que te amo!
Pero no te logro encontrar, sigo viendo por mi ventana.
¿Que haré sino vuelves a mi?... ¡Voy a morir!
¡A morir de amor!... Buscándote... ¡desde de mi ventana!
Recordando como encendiste la luz en todo mi ser.
Hiciste llegar a mi: ¡vida, pasión y amor!
Y ahora solo aquí estoy, viendo a mi ventana.
Tratando de encontrarte entre tanta gente.
Gente que no me interesa, trato de verte a ti.
A ti, que me diste: ¡vida, pasión y amor!
¿A dónde te fuiste? dejando mi casa vacía, con tanto dolor.
Tu que iluminaste a todo mi ser y ¡me hiciste vivir!
Tu, solo tu, lograste hacer maravillas en mi vida.
En tan corto tiempo me has echo feliz.
Pero, no logro a tu rostro ver, entre tanta gente,
que carecen de importancia para mi.
Solo me encontraste y solo me has dejado.
¿Qué quieres probar? tal vez lo poco que soy.
Lo nada que mi vida es: ¡sin ti, sin tu calor, sin tu amor, sin tu pasión!
Y, yo sigo tratando de hallarte entre tanta gente desde mi ventana.
Hoy decidí... ¡Que eres mi todo, eres mi vida, y quiero gritar que te amo!
Pero no te logro encontrar, sigo viendo por mi ventana.
¿Que haré sino vuelves a mi?... ¡Voy a morir!
¡A morir de amor!... Buscándote... ¡desde de mi ventana!
El Extraño Caso de Clara
Una pareja de jóvenes esposos, con una hermosa niña de apenas cuatro años de edad, luego de ahorrar, lograron enganchar una propiedad, en donde los tres vivían muy felices; él trabajaba en una oficina del gobierno, mientras que ella se encargaba de los quehaceres domésticos y a cuidar a su pequeña Clara, con quien jugaba luego de terminar sus tareas dentro de la hermosa casa. Un día, Sofía salio al hermoso y muy grande patio de su propiedad, con un cesto lleno con ropa recien lavada, mientras ella colgaba la ropa en los lazos, la pequeña Clara corría por el enorme patio, sumergida en su mundo de fantasías infantiles. Sofia, quien tendía la ropa no dejaba de observar a la pequeña Clara. Como, el peligro no existe en la cabecita de los niños de esa edad, lo que a ellos los gobierna es una curiosidad sin limites y sin peligros. Clara seguía corriendo por ese patio el cual se prolongaba a un bosque enorme, con mucha vegetación silvestre y unos viejos, pero enormes arboles con palos altos y copas casi redondas hasta como unos seis metros de altura, ahí en ese lugar las copas de los arboles ondeaban como banderas sobre las torres de los castillos medievales. Sara, secaba el sudor que por la frente le escurría y avanzaban por sus mejías; mientras ella se seco el rostro con su delantal; sucedió lo que nunca debió haber sucedido; la catástrofe para la pobre de Sofía, el fin de su alegría, el umbral de lo impensado y desesperado, lo que ningún padre quiere vivir nunca en su vida....
Un grito de Clara, se dejo escuchar, éste parecía a esos gritos que escuchas cuando el carro de la montaña rusa empieza a decender precipitosamente al precipicio. Y, en los oídos de Sofía, la impotencia.
_¡¡¡Mamiiiiii!!! En ese momento el bosque se estremeció, la verde vegetación se sacudió como si entre ellos un caiman devorara a un indefenso venado, los arboles se agitaron tanto que de él escaparon en bandada los pajaros que descanzaban en ese instante. Mientras Sofía veía con desespero por todos los rincones del enorme patio y nada, era como si la tierra se hubiera tragado a la pequeña Clara. Sofía corría desesperada por todo el patio, tal cual una gallina a la que la acaban de degollar, solo que en lugar de arrojar sangre, Sofia tiraba por el suelo la ropa del tendedero y sus ojos se nublaban por lo salado de sus lagrimas, fieles a al desesperanza e impotencia del momento. Luego de varios minutos infructuosos de ardua búsqueda sin resultados, Sofia no soporto y al suelo cayo de rodillas, de su pecho en pena un enorme grito expulso.
_¡¡¡Claraaa!! de los arboles, volaron nuevamente los pájaros que habían vuelto. Luego de la agitación, Sofia escucho un sonido muy apagado, uno muy tímido, uno muy alejado de ahí, uno muy cansado.
_¡¡Mamiiiiii!!! ¡¡Sácame de aquí!!! ¡¡Tengo mucho miedo!!! ésto escucho la pobre de Sofía, ella se arrojo al suelo y le grito a su hija con todas las esperanzas de regreso en su afligido corazón.
_¡¡Sigue gritando hijita linda!! La niña siguió gritando, se le escuchaba cansada, agobiada, apretujada, por fin; Sofía llego a un lugar en el enorme patio, muy cercano al extraño bosque silvestre, un matorral tapaba el lugar de donde salia la vocesita de Clara. Sofía con desespero y sin importarle arruinar sus uñas, escarbo y encontró un agujero en el suelo, con el diámetro exacto para una niña flaquita como lo era la pequeña de Clara. Sofía se acerco a ese agujero y por su nombre llamo a su hija y si, efectivamente, la niña estaba ahí, como a unos cinco metros abajo de la superficie, con sus brazos apuntando hacia el cielo, como si estuviera esperando que su ángel de la guarda la halara hacia afuera de ese oscuro y húmedo agujero. Sofía le grito a su hija.
_¡¡Clarita, no te muevas voy por ayuda!! Corrió al teléfono y a los bomberos llamo, los pocos vecinos del lugar, llegaron de inmediato a darle soporte psicológico a la pobre de Sofía. A los pocos minutos, casi simultáneamente, llegaron a la casa los bomberos y el joven padre de Clara.
Los bomberos hacían su trabajo y luego de analizar el problema, desdieron enviarle una soga a la pequeña Clara, su madre le dio indicaciones a la pequeña, que aun estaba en ese agujero, trabada, con sus pequeños pies en el aire, pues parecía que el agujero no estaba pronto a llegar a su final.
_Mi pequeña, vas a escuchar la vos de un señor, has lo que él te indica... _¡Te quiero mi amor!... _¡Ya te vamos a sacar de ahí!
_¡Ahora retírese señora y déjenos hacer nuestro trabajo! Le indicó el jefe de los rescatistas.
_¡Clara! ¡quiero que te agarres muy bien de esta soga. Le enviaron la soga y ellos sintieron cuando la recibió.
_¡Bien mi amor, agárrate bien de ella, y no te sueltes! La niña les respondió que sí. El bombero empezó a jalarla muy suavemente y ella que estaba atorada les indicaba que la lastimaban, pero aun así ellos siguieron jalándola, pero unos pocos segundos después, la niña se soltó y el bombero saco a la soga, pero sin nadie. Ésto se escucho.
_¡¡Mamiiii Ayudameeeeeeeeeee!!! Y luego de ello, el silencio invadió a todo el vecindario y especialmente al patio de la casa, con ese grito horroroso el bosque ni se frunció como al principio de la tragedia.
El tiempo paso y nada, todos se resignaron a la perdida de la niña, pues los trabajos de rescate posteriores, jamas dieron frutos. El tiempo pasaba inmisericordemente. Sofía vivía inconsolable. Mucho tiempo después, el esposo de Sofía la abandono, echándole toda la culpa de la desaparición de la pequeña Clara.
Sofía, todos los días acudía religiosamente al agujero, pero nada, ni un simple sonido, en la casa solo Sofía y el bosque eran los que tenían una sombría vida....
Los años pasaron y Sofía seguía triste, pero con la esperanza de que Clara volvería algún día. En algunas noches, Sofía soñaba que su pequeña hija salia de las entrañas de la tierra y ambas se fundían en un tierno y amoroso abrazo; pero, al darse cuenta de que solo era un sueño, salía al patio y veía hacia donde se encontraba el agujero, lugar en donde siempre dejaba una pequeña luz para su niña amada.
Cuando habían pasado cincuenta años, una tarde, Sofía sentada en el umbral de su casa, viendo hacia el bosque, con su corazón destrozado y la desesperanza en sus ojos cansados de tanto llorar, su cara arrugada, su pelo blanco, mesiéndose y tejiendo pequeños vestiditos para su pequeña Clara, quien ahora tendría unos cincuenta y cinco años de edad, Sofía tenía unos setenta y cinco, aproximadamente. Ella observo que la verde vegetaciones del bosque se movía tímidamente, algo poco usual en todos esos años que ella observaba atentamente pero la curiosidad la hizo levantarse de su silla mecedora y se encamino hacia donde ella veía el movimiento, será un animal silvestre o el perro de los vecinos, se decía ella, al fin se detuvo a medio patio y del bosque apareció la pequeña Clara, tal cual, como si hubiera desaparecido apenas hace unos días, con la misma ropa, al salir del tupido bosque, ella sobaba a sus ojos humedecidos por su llanto, Sofía no podía creer lo que sus ojos veían. Ella pensó que era otro de sus sueños. _¡Clara! susurraba.
_¡Mamiii! ¡Mamiiii! Sofía corrió al encuentro de la pequeña niña y la abrazo con mucho amor y lagrimas de felicidad en sus viejos ojos.
_¡¡Mi niña, eres tu!!.... _¡¡Volviste mi amor!! Luego del largo y apretado abrazo la niña vio a la vieja de Sofía y asustada corrió hacia el bosque nuevamente; gritando.
_¡Tu no eres mi mami! _¡Tu no eres mi mami! Pues para Clara el tiempo solo habia avanzado unas horas, pero para su madre, Sofía, habían pasado cincuenta años.
_¡Si soy tu mami, Clarita, déjame explicarte! Corría la anciana, detrás de su pequeña Clara. Pero el bosque le iba a jugar una nueva maldad a la pobre de Sofía. Mientras ella corría con sus viejas piernas, tras Clara, las raíces de los arboles y de la vegetación extraña de ese lugar se movieron en contra de Sofía y la hicieron tropezar. Sofía cayo al suelo y de un golpe en su cabeza, murió instantáneamente.
Pasaron otros veinticinco años más y por fin la casa fue vendida por uno de los herederos del padre de Clara. La casa era famosa, pues la historia la presidia, a ella llegaron una joven pareja, de la misma edad de los padres de Clara cuando llegaron a ese lugar.
Una tarde, Mirna se encontraba colgando la ropa recien lavada en el tendedero, cuando casi terminaba, algo menudo la asusto. En sus piernas, una hermosa y sucia niña llamada Clara la abrazaba tomándola de sus piernas y gritando.
_¡¡Mami!! _¡¡Mami!! Mirna pensó. _Será ésta la niña de la historia, no puede ser pues han pasado ya muchos años. Luego vió a la niña y al ver a su carita hermosa y tierna se enamoro de ella. Mirna, quien era estéril se apropió de la pequeña; durante un tiempo espero para ver si alguien buscaba a la pequeña niña extraviada, pero nunca nadie la reclamo.
Para la pequeña de Clara, ella habia regresado a su hogar y la pareja de esposos eran sus padres.
Y... Entonces los tres vivieron muy felices....
Mirna, ese día, observo como en el bosque se iban moviendo los matorrales camino hacia adentro del bosque y solo se escuchaban unas sonrisas picaras de muchos niños corriendo hacía adentro del extraño bosque.
¿Serían otros niños perdidos en el tiempo, en busca de sus padres y de su hogar, quienes esa tarde acompañaron a la pequeña Clara de regreso a su casa? Y, ¿qué había sucedido con Clara en todo ese tiempo, que para nuestro tiempo, casi habia sido un siglo, pero para ella, solo fueron unos cuantos minutos?...
¿A qué mundo viajó la pequeña Clara?... Éste fue un extraño caso, en la vida de la pequeña Clara.
FIN
Un grito de Clara, se dejo escuchar, éste parecía a esos gritos que escuchas cuando el carro de la montaña rusa empieza a decender precipitosamente al precipicio. Y, en los oídos de Sofía, la impotencia.
_¡¡¡Mamiiiiii!!! En ese momento el bosque se estremeció, la verde vegetación se sacudió como si entre ellos un caiman devorara a un indefenso venado, los arboles se agitaron tanto que de él escaparon en bandada los pajaros que descanzaban en ese instante. Mientras Sofía veía con desespero por todos los rincones del enorme patio y nada, era como si la tierra se hubiera tragado a la pequeña Clara. Sofía corría desesperada por todo el patio, tal cual una gallina a la que la acaban de degollar, solo que en lugar de arrojar sangre, Sofia tiraba por el suelo la ropa del tendedero y sus ojos se nublaban por lo salado de sus lagrimas, fieles a al desesperanza e impotencia del momento. Luego de varios minutos infructuosos de ardua búsqueda sin resultados, Sofia no soporto y al suelo cayo de rodillas, de su pecho en pena un enorme grito expulso.
_¡¡¡Claraaa!! de los arboles, volaron nuevamente los pájaros que habían vuelto. Luego de la agitación, Sofia escucho un sonido muy apagado, uno muy tímido, uno muy alejado de ahí, uno muy cansado.
_¡¡Mamiiiiii!!! ¡¡Sácame de aquí!!! ¡¡Tengo mucho miedo!!! ésto escucho la pobre de Sofía, ella se arrojo al suelo y le grito a su hija con todas las esperanzas de regreso en su afligido corazón.
_¡¡Sigue gritando hijita linda!! La niña siguió gritando, se le escuchaba cansada, agobiada, apretujada, por fin; Sofía llego a un lugar en el enorme patio, muy cercano al extraño bosque silvestre, un matorral tapaba el lugar de donde salia la vocesita de Clara. Sofía con desespero y sin importarle arruinar sus uñas, escarbo y encontró un agujero en el suelo, con el diámetro exacto para una niña flaquita como lo era la pequeña de Clara. Sofía se acerco a ese agujero y por su nombre llamo a su hija y si, efectivamente, la niña estaba ahí, como a unos cinco metros abajo de la superficie, con sus brazos apuntando hacia el cielo, como si estuviera esperando que su ángel de la guarda la halara hacia afuera de ese oscuro y húmedo agujero. Sofía le grito a su hija.
_¡¡Clarita, no te muevas voy por ayuda!! Corrió al teléfono y a los bomberos llamo, los pocos vecinos del lugar, llegaron de inmediato a darle soporte psicológico a la pobre de Sofía. A los pocos minutos, casi simultáneamente, llegaron a la casa los bomberos y el joven padre de Clara.
Los bomberos hacían su trabajo y luego de analizar el problema, desdieron enviarle una soga a la pequeña Clara, su madre le dio indicaciones a la pequeña, que aun estaba en ese agujero, trabada, con sus pequeños pies en el aire, pues parecía que el agujero no estaba pronto a llegar a su final.
_Mi pequeña, vas a escuchar la vos de un señor, has lo que él te indica... _¡Te quiero mi amor!... _¡Ya te vamos a sacar de ahí!
_¡Ahora retírese señora y déjenos hacer nuestro trabajo! Le indicó el jefe de los rescatistas.
_¡Clara! ¡quiero que te agarres muy bien de esta soga. Le enviaron la soga y ellos sintieron cuando la recibió.
_¡Bien mi amor, agárrate bien de ella, y no te sueltes! La niña les respondió que sí. El bombero empezó a jalarla muy suavemente y ella que estaba atorada les indicaba que la lastimaban, pero aun así ellos siguieron jalándola, pero unos pocos segundos después, la niña se soltó y el bombero saco a la soga, pero sin nadie. Ésto se escucho.
_¡¡Mamiiii Ayudameeeeeeeeeee!!! Y luego de ello, el silencio invadió a todo el vecindario y especialmente al patio de la casa, con ese grito horroroso el bosque ni se frunció como al principio de la tragedia.
El tiempo paso y nada, todos se resignaron a la perdida de la niña, pues los trabajos de rescate posteriores, jamas dieron frutos. El tiempo pasaba inmisericordemente. Sofía vivía inconsolable. Mucho tiempo después, el esposo de Sofía la abandono, echándole toda la culpa de la desaparición de la pequeña Clara.
Sofía, todos los días acudía religiosamente al agujero, pero nada, ni un simple sonido, en la casa solo Sofía y el bosque eran los que tenían una sombría vida....
Los años pasaron y Sofía seguía triste, pero con la esperanza de que Clara volvería algún día. En algunas noches, Sofía soñaba que su pequeña hija salia de las entrañas de la tierra y ambas se fundían en un tierno y amoroso abrazo; pero, al darse cuenta de que solo era un sueño, salía al patio y veía hacia donde se encontraba el agujero, lugar en donde siempre dejaba una pequeña luz para su niña amada.
Cuando habían pasado cincuenta años, una tarde, Sofía sentada en el umbral de su casa, viendo hacia el bosque, con su corazón destrozado y la desesperanza en sus ojos cansados de tanto llorar, su cara arrugada, su pelo blanco, mesiéndose y tejiendo pequeños vestiditos para su pequeña Clara, quien ahora tendría unos cincuenta y cinco años de edad, Sofía tenía unos setenta y cinco, aproximadamente. Ella observo que la verde vegetaciones del bosque se movía tímidamente, algo poco usual en todos esos años que ella observaba atentamente pero la curiosidad la hizo levantarse de su silla mecedora y se encamino hacia donde ella veía el movimiento, será un animal silvestre o el perro de los vecinos, se decía ella, al fin se detuvo a medio patio y del bosque apareció la pequeña Clara, tal cual, como si hubiera desaparecido apenas hace unos días, con la misma ropa, al salir del tupido bosque, ella sobaba a sus ojos humedecidos por su llanto, Sofía no podía creer lo que sus ojos veían. Ella pensó que era otro de sus sueños. _¡Clara! susurraba.
_¡Mamiii! ¡Mamiiii! Sofía corrió al encuentro de la pequeña niña y la abrazo con mucho amor y lagrimas de felicidad en sus viejos ojos.
_¡¡Mi niña, eres tu!!.... _¡¡Volviste mi amor!! Luego del largo y apretado abrazo la niña vio a la vieja de Sofía y asustada corrió hacia el bosque nuevamente; gritando.
_¡Tu no eres mi mami! _¡Tu no eres mi mami! Pues para Clara el tiempo solo habia avanzado unas horas, pero para su madre, Sofía, habían pasado cincuenta años.
_¡Si soy tu mami, Clarita, déjame explicarte! Corría la anciana, detrás de su pequeña Clara. Pero el bosque le iba a jugar una nueva maldad a la pobre de Sofía. Mientras ella corría con sus viejas piernas, tras Clara, las raíces de los arboles y de la vegetación extraña de ese lugar se movieron en contra de Sofía y la hicieron tropezar. Sofía cayo al suelo y de un golpe en su cabeza, murió instantáneamente.
Pasaron otros veinticinco años más y por fin la casa fue vendida por uno de los herederos del padre de Clara. La casa era famosa, pues la historia la presidia, a ella llegaron una joven pareja, de la misma edad de los padres de Clara cuando llegaron a ese lugar.
Una tarde, Mirna se encontraba colgando la ropa recien lavada en el tendedero, cuando casi terminaba, algo menudo la asusto. En sus piernas, una hermosa y sucia niña llamada Clara la abrazaba tomándola de sus piernas y gritando.
_¡¡Mami!! _¡¡Mami!! Mirna pensó. _Será ésta la niña de la historia, no puede ser pues han pasado ya muchos años. Luego vió a la niña y al ver a su carita hermosa y tierna se enamoro de ella. Mirna, quien era estéril se apropió de la pequeña; durante un tiempo espero para ver si alguien buscaba a la pequeña niña extraviada, pero nunca nadie la reclamo.
Para la pequeña de Clara, ella habia regresado a su hogar y la pareja de esposos eran sus padres.
Y... Entonces los tres vivieron muy felices....
Mirna, ese día, observo como en el bosque se iban moviendo los matorrales camino hacia adentro del bosque y solo se escuchaban unas sonrisas picaras de muchos niños corriendo hacía adentro del extraño bosque.
¿Serían otros niños perdidos en el tiempo, en busca de sus padres y de su hogar, quienes esa tarde acompañaron a la pequeña Clara de regreso a su casa? Y, ¿qué había sucedido con Clara en todo ese tiempo, que para nuestro tiempo, casi habia sido un siglo, pero para ella, solo fueron unos cuantos minutos?...
¿A qué mundo viajó la pequeña Clara?... Éste fue un extraño caso, en la vida de la pequeña Clara.
FIN
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