viernes, 10 de junio de 2016

Creo que vives en mi cabeza 2


Sin dudarlo salgo de mi y viajo hasta donde estés y es que te amo tanto 
que no puedo estar un minuto sin verte, sin tenerte, sin oler tu piel, 
tu aroma de mujer,
tu aliento sobre mi piel, sentir un roce de tu piel. 
Mi cuerpo te demanda y te necesita, te necesita tanto y es porque vives en mi, 
en mi corazón y en mi mente tambien. Si duermo sueño contigo y despierto 
solo pienso en ti, solo vivo para ti, porque razón no gritar: ¡Que te amo y 
que te necesito tambien! 
Hay veces que me siento como un tonto, sonriendo al recordar alguna broma tuya, 
otras me ruborizo al sentir tu aliento en mi cuello, mis poros se abren al placer 
de un roce de tu tersa piel, me estaré volviéndome loco o solo es mi necesidad,
una que mi piel, mi corazón y mi cabeza sienten por ti tambien. 
Te amo tanto, que muero de pensar que te pueda perder, no te vuelva a ver 
y entonces me desespero y nace una ansiedad que crece en mi, una que me hiperventila 
y siento que me falta el aire, que muero sin él.
Por eso, salgo de mi, de mi cuerpo y de mi mente y voy detrás de ti, 
me conducen hasta ti: Tu olor, tu aliento y el roce de tu piel. Tienes un olor tan sensual, 
un aliento que eriza toda mi piel y cuando te siento rosar la mía erizas a todo mi piel, 
¿por qué razón quedarme callado y no gritar que te pienso de día y de noche, 
que te quiero, que te amo y que sin ti no podré ya sobrevivir?
A veces salgo de mi cabeza y la telepatía de dos seres que se aman tanto 
me llevan hasta poder verte, pero todo es un sueño del que no quiero despertar 
para no empezar a sufrir. Ven que muero por ti, muero si no te puedo ver, 
muero si no te vuelvo a ver; pero me digo: ¡Tranquilo, ella tambien siento lo mismo por mi! 
Y mi cabeza de nuevo viaja hasta donde estas tú esperando por mi, por mi amor, 
como lo hago yo tambien de día y de noche desespero y siento que muero. 
Un tonto seguro soy, pues a penas que empiezo a vivir, ni si quiera te conozco 
pero mi corazón me dice que por ahí esperando por mi seguro estás y mi cabeza 
lo confirma, me dice: ¡Es cierto sal y busca el amor que te desespera! 
Esa que posee un delicioso y sensual aroma, un aliento fresco y sensual, 
un roce de piel de niña y tambien sensual. 
¿Qué mujer vive en mi mente, mi cabeza y mi corazón, que lo alimenta con la esperanza 
de que te habré de encontrar, para poder amarte, con tanta pasión que guardo cada día 
solo para ti?
Te amo y no te conozco, ¿es esto posible o solo es un sueño que vive en mi y en mi mente? 
¿O solo fue qué mi cabeza te creo y nunca te encontraré?, pero es raro, porque te siento, 
te huelo y siento tu aliento sobre mi nuca que hace que los poros de toda mi piel se enciendan 
en pasión y desborden amor, un amor reservado para ti mujer; que solo vives en mi, 
en mi corazón, en mi pensamiento y en mi cabeza tambien.

SergioRaga 
10/6/16


Creo que vives en mí. 

Sin dudarlo salgo de mí y viajo hasta donde estés, y es que te amo tanto que no puedo estar un minuto sin verte, sin tenerte, sin oler tu piel, tu aroma de mujer, tu aliento sobre mi piel, sentir un roce de tu piel. Mi cuerpo te demanda y te necesita, te necesita tanto y es porque vives en mí, en mi corazón y en mi mente tambien. Si duermo sueño contigo y despierto solo pienso en ti, solo vivo para ti, porque razón no gritar: ¡Que te amo y que te necesito tambien!  Hay veces que me siento como un tonto sonriendo al recordar alguna broma tuya, otras me ruborizo al sentir tu aliento en mi cuello, mis poros se abren al placer de un roce de tu tersa piel, estaré volviéndome loco, o sólo es mi necesidad, una que mi piel, mi corazón y mi cabeza sienten por ti tambien. Te amo tanto, que muero de pensar que te pueda perder, no te vuelva a ver y entonces me desespero y nace una ansiedad que crece en mí, una que me hiperventila y siento que me falta el aire, que muero sin él. Por eso, salgo de mí, de mi cuerpo y de mi mente y voy detrás de ti, me conducen hasta ti: Tu olor, tu aliento y el roce de tu piel. Tienes un olor tan sensual, un aliento que eriza toda mi piel y cuando te siento rozar la mía erizas a todo mi piel, ¿por qué razón quedarme callado y no gritar que te pienso de día y de noche, que te quiero, que te amo y que sin ti no podré ya sobrevivir? A veces salgo de mi cabeza y la telepatía de dos seres que se aman tanto me llevan hasta poder verte, pero todo es un sueño del que no quiero despertar para no empezar a sufrir. Ven que muero por ti, muero si no te puedo ver,  muero si no te vuelvo a ver; pero me digo: ¡Tranquilo, ella tambien siento lo mismo por mí! Y mi cabeza de nuevo viaja hasta donde estas tú esperando por mí, por mi amor, como lo hago yo también de día, y de noche desespero y siento que muero. Un tonto seguro soy, pues a penas que empiezo a vivir, ni si quiera te conozco pero mi corazón me dice que por ahí esperando por mí seguro estás y mi cabeza lo confirma, me dice: ¡Es cierto sal y busca el amor que te desespera! Esa que posee un delicioso y sensual aroma, un aliento fresco y sensual, un roce de piel de niña y tambien sensual ¿Qué mujer vive en mi mente, mi cabeza y mi corazón, que lo alimenta con la esperanza de que te habré de encontrar, para poder amarte, con tanta pasión qué guardo cada día solo para ti? Te amo y no te conozco, ¿es esto posible o solo es un sueño que vive en mi y en mi mente? ¿O solo fue qué mi cabeza te creo y nunca te encontraré?, pero es raro, porque te siento, te huelo y siento tu aliento sobre mi nuca que hace que los poros de toda mi piel se enciendan en pasión y desborden amor, un amor reservado para ti mujer; que solo vives en mí, en mi corazón, en mi pensamiento y en mi cabeza tambien.

SergioRaga
12/8/23


Creo que vives en mi cabeza


He pensado tanto en ti,
he pensado últimamente tanto en ti,
he pensado tanto que creo que te necesito,
he pensado tanto que creo que te amo.

Pienso tanto en ti, 
que no puedo sacarte de ahí, y es que,
vives en mi corazón y mi cabeza tambien.

Por eso pienso tanto en ti y solo en ti
que cuando no te veo desespero, tambien sufro 
y mi ansiedad se incrementa,
pues lo hago día y noche, te necesito mi amor.

No hay razón para no confesarte mi amor, 
¡te amo tanto! Que en mi desesperación 
salgo de mi, de mi cabeza y viajo hasta ti.

Voy hasta donde estés, 
siento tu olor, siento tus caricias, 
siento tu aliento y siento también tu piel rosando la mía.
de esa manera viajo hasta ti.

Salgo como un espíritu, 
dejo mi cuerpo rendido y cansado 
por necesidad del tuyo 
que al fin me rindo.

Y por que no confesar que te amo,
que abandono mi cabeza y como alma en pena 
voy hasta donde estés,
buscando tu olor, tu aliento y el roce de tu piel.

Vives en mi corazón y mi mente tambien,
que desespero cuando no te puedo ver,
mi ansiedad se incrementa de día y tambien de noche.

Es mi amor por ti, el amor que siento por ti,
que te veo, te siento, te huelo...
Es que vives en mi, en mi corazón y en mi cabeza tambien.

Cuando por la mañana despierto 
lo primero que veo eres tú, sin abrir mis ojos, 
¿estaré aun dormido?
¡NO!... 

Es que vives en mi, en mi corazón y mi cabeza tambien.
No hay razón para ocultar que te necesito, que te quiero, 
que te quiero a mi lado siempre. 
¡Porque te amo tanto mi amor!

SergioRaga 
10/6/16


Creo que vives en mi cabeza.

He pensado tanto en ti, he pensado últimamente tanto en ti, te he pensado tanto que creo que te necesito, te he pensado tanto que creo que te amo. Pienso tanto en ti, que no puedo sacarte de ahí, y es que, vives en mi corazón y mi cabeza también. Por eso pienso tanto en ti y solo en ti que cuando no te veo desespero, tambien sufro y mi ansiedad se incrementa, pues lo hago día y noche, te necesito mi amor. No hay razón para no confesarte mi amor ¡te amo tanto! Que en mi desesperación salgo de mí, de mi cabeza y viajo hasta ti. Voy hasta donde estés, siento tu olor, siento tus caricias, siento tu aliento y siento también tu piel rosando la mía, de esta manera viajo hasta ti. Salgo como un espíritu, dejo mi cuerpo rendido y cansado por la necesidad del tuyo que al fin me rindo. Y por que no confesar que te amo, que abandono mi cabeza y como alma en pena voy hasta donde estés, buscando tu olor, tu aliento y el roce de tu piel. Vives en mi corazón y mi mente también, que desespero cuando no te puedo ver, mi ansiedad se incrementa de día y tambien de noche. Es mi amor por ti, el amor que siento por ti, que te veo, te siento, te huelo. Es que vives en mí, en mi corazón y en mi cabeza también. Cuando por la mañana despierto lo primero que veo eres tú aún sin abrir mis ojos, ¿estaré aún dormido? ¡NO! Es que vives en mí, en mi corazón y mi cabeza también. No hay razón para ocultar que te necesito, que te quiero, que te quiero a mi lado siempre. ¡Porque te amo tanto mi amor!

SergioRaga
5/8/23


jueves, 9 de junio de 2016

Casa Blanca


Sentado frente a mi casa, la que siempre quise y por la cual tanto trabajé y que ahora era una realidad; sentado sobre una banca, esa noche fresca de luna llena y un cielo despejado lleno de luminosas estrellas; los reflectores que insidian en mi hogar, mi bella casa blanca, casa de dos plantas, con columnas largas que descendían desde el segundo nivel hasta el suelo y al centro en lo alto, una terraza con caída de dos aguas formando un triangulo equilátero y de cuyos vértices hacia el suelo, dos columnas de estilo griego, en el centro y abajo de ese triangulo entre las columnas griegas, una enorme puerta que daba ingreso a la casa blanca y a sus costados como fieles marcos de perfecto cuadro que enmarca una obra de arte, dos enormes árboles de frondosas copas, hogar de varias especies de aves que ahora dormían bajo el plata de la enorme luna que con pena aparecía por el lado trasero de mi bella casa blanca, permitiéndole iluminar mi jardín, el que rodeaba a toda la casa, en él, unas bancas en lugares estratégicos como si se tratara de un bello parque, frente a la entrada principal un redondel donde parqueaban los carros de mis invitados y en dicho redondel una bella fuente con una figura femenina de largas cabelleras, con su espalda desnuda y los tirantes de sus ropas cayendo muy sexys a sus costados y cubriendo sus bellos senos, una jarra, de la cual salía reciclada fresca y cristalina agua. 
Ella, ahora desde donde me encontraba contemplando a mi hogar y disfrutando de la fresca noche, la dama sexy de la fuente que me daba la espalda desnuda hasta donde empezaban sus redondas y no tan grandes nalgas, la dama de mármol descalza, pues con zapatillas, estas se dañarían por estar adentro del agua, eso le dije al arquitecto. 

La modelo de dicha escultural belleza femenina se encontraba duchándose en una de las habitaciones de la casa blanca, era mi amada esposa. Y yo, sentado ahí de lo más relajado observando por lo que tanto trabajé, mis ojos no se cansaban de ver tanta belleza y tanta quietud y además de tanta belleza natural; a varios metros y atrás de mi casa de aquel enorme jardín en el cual libremente se pavoneaban algunas aves junto a mi perro, quienes ahora dormían en sus respectivos lugares, pues justo por ahí descendía una colina, lugar en donde construí mi hogar y sobre las copas de un bosque que era reserva natural se observaba una iluminada ciudad, una vista espectacular.
Con mis brazos extendidos por el respaldo de mi banca preferida y la no tan grande casa blanca e iluminada como dije, por una luz artificial y ahora también por una luna en plenilunio, la vista era exquisita, el viento que llegaba a mi era refrescante pues, era una noche de verano y ese fresco era digno de los mismos dioses griegos. 
Los enormes ventanales de mi bella arquitectura blanca permitían ver los amueblados finos y costosos de todas las habitaciones las cuales estaban todas iluminadas, pues así era mejor para apreciar la belleza de mi hogar. 

Pero la mejor vista que ahora aparecía ante mi se daba en el cuarto del ala izquierda; frente a la ventana apareció la modelo de mi escultura completamente desnuda, secándose su piel color de miel, mi vista se concentró en ella, quien ignoraba que estaba siendo observada por la mirada de un lujurioso y enamorado caballero que disfrutaba de una fresca noche; todo lo antes descrito paso a segundo plano, pues ver en movimiento a la mujer más bella que mis ojos hubieran visto hasta la fecha, sobando su cuerpo con una toalla tambien de color blanco a su piel platinada y con cada rose de la envidiada toalla por mi y que ahora acariciaba su espalda, descansaba en un par de nalgas delicadamente redondeadas a mano alzada, no tan voluptuosas, pero si se apreciaba lo cóncavo y convexo de sus perfectas lineas femeninas, sus senos que se elevaban apuntando hacia el mismo cielo, ahora repleto de estrellas tambien doradas y su cabellera que no sobre pasaba a su espalda media le acariciaba el inicio de su perfecta feminidad de su trasero, cada que echaba su cabeza hacia atrás y cuando se agachaba para limpiar los mas bellos pies, cuando hubo secado toda esa belleza natural; se asomó a la ventana a tomar el fresco, su caminar era felino y con la gracia de la mejor de las modelos sobre la pasarela, luciendo el mejor de los trajes, hecho a la medida exacta tanto de ella como de la mía, ella lucía el traje con el cual vino del cielo a este mundo, su desnudez el mejor diseño realizado por el mejor, de los mejores diseñadores, que no existen sobre esta bendita tierra. 
Ella, aun completamente desnuda abrió las ventanas de par en par y dio otros pasos para asomarse hasta una especie de balcón y sobre ella descansó. 
Me dio sin darse cuenta la espalda y elevo su mirada hacia el cielo, tal vez para dar gracias a Dios o simplemente para observar su perfecta creación, colocó sus delicadas manos en la baranda y también apoyó a sus perfectas nalgas, mi vista no podía ver a ningún otro lado y a pesar de verla tantas veces desnuda y mucho más cerca, pero ver su color de miel entre lo blanco de nuestra casa y tambien bañada con la plata de la luz de la luna, la vista era majestuosos y lujuriosos; la escultura en el piso de abajo seguramente envidiaba su perfección, por alguna razón, ella echó su cabellera para atrás y la escena fue de un Oscar, se trataba de una estrella fugaz que tambien quiso observar a su tersa piel y hermosa figura. 
Luego de pocos minutos en aquella posición se volteo y me vio, sentado, inmóvil, tal cual su inmortal copia hecha del mejor mármol y al verme me sonrió y tambien me saludo, de mi no recibió respuesta, pues nada podría distraer lo que mis ojos con admiración y mucho amor veían, ella entró en nuestra alcoba y después de un par de minutos apareció por la enorme puerta, encima de su belleza natural una prenda que transparentaba todo lo que ya me conocía de memoria y que con mi piel, manos y labios no habría espacio que hubiera olvidado acariciar alguna de tantas noches y amaneceres. 
Ella, descalza entró al jardín y sobre la alfombra natural de color verde sin detenerse  avanzaba hasta donde me encontraba aun sentado, me habia olvidado de la frescura de aquella noche, mis sentidos estaban suspendidos, solamente estaba encendido mi sentido de la vista y mi sexto sentido empezaba a arrancar, tambien mi corazón latía a cien; mientras más cerca de mi ella se hacia, sus cabellera alborotadas por la frescura de la noche y a su espalda mi bella casa blanca, quien ahora estaba opacada. Cuando sentí, estaba frente a mi, su olor a frescura penetró en cada poro de mi piel, sus manos acariciaron mis rodillas mientras ella ya estaba en cuclillas y cuando me habló sentí su aliento fresco entrar por mi boca entreabierta, eso me hizo salivar de deseo. En la posición que se encontraba me permitía ver el cuerpo que más amaba, ella sonriendo me dijo.

_¡Qué haces aquí solo mi amor?
 
Palabras que penetraron hasta mi corazón el cual ahora estaba a mil, yo no respondí, solamente sonreí, ella se puso ahora de pie y se inclino hacia mi, dejando caer sobre mi rostro bella cascada fresca con olor a frutas el de su shampoo y su cabellera castaña nos cubrió la cara a los dos para evitar ser vistos por insectos maliciosos que nos rondaban la piel y sus húmedos labios se unieron a los míos despertando en mi al resto de mis sentidos, luego de ese delicioso y húmedo beso ella se irguió  y su mano me extendió, diciendo muy sensual y cariñosamente. 

_¿Vienes, o nos quedamos otro rato aquí? 

Yo no podía aun emitir sonido alguno  y sin dejar de verla ahora a sus ojos, me puse de pie y la abracé y luego la coloqué sobre mis brazos y con ella en mi regazo me encaminé hacia nuestra casa blanca. 
Mientras caminé, ella colocó su rostro sobre mi hombro suspirando de amor por mi y yo escuchando a los grillos entonar las mas románticas melodías con sus viejos violines espinados de sus patas traseras. 
La banca, que sola quedo atrás, pudo ver como caminé por todo el hermoso y verde jardín, pasé al lado de la fuente, la que nos brindó una pizca de brisa mucho más fresca, luego subí unas cuantas gradas y la puerta al frente como con los brazos abiertos nos esperaba; entré en nuestra casa, entre con ella en mis brazos y tras nosotros las puertas se cerraron y mientas avanzábamos hacia nuestra alcoba las luces se iban apagando como preparando la oscuridad que dos amantes necesitan para entregarse todo su amor; las luces que de ultimo se apagaron, fueron las del cuarto del ala izquierda. 

Solo quedaron encendidos los reflectores que hacían ver majestuosa a nuestra Casa Blanca.  

miércoles, 8 de junio de 2016

El gorrión y la bola de fuego que da calor


_Ahí esta la bola roja otra vez, pero me da calor, eso me dijo mi madre...  "Esa bola roja es la que nos da calor". 
_¿Mi madre ya no regreso?, recuerdo que un día me dijo: "Hijo, un día ya no volveré, eso será cuando tú estés listo..." Lo recuerdo muy bien. 
Cuando lo recordó por sus mejías rodó una lagrima, pero pronto se incorporó y a su alrededor con orgullo vio, se dijo; En esta vida a veces se gana y otras también se pierde, eso lo aprendí de mi padre, él se fue hace mucho y nunca más volvió, ya mi lo recuerdo, que importa. 
Siguió viendo y asombrado quedó al ver la grandeza de aquel lugar, le dio la vuelta entera, desde su lugar allá en lo alto. Luego aspiro profundo y a sus pulmones de aire fresco los llenó, luego sus brazos alzó y dio gracias a su Creador por tanta dicha a su alrededor, al hacerlo se dio cuenta que era poseedor de bellos colores, así que orgulloso sus alas agitó y al hacerlo sin él darse cuenta algo sobre el nido se elevó, por un momento se asustó, pero, lo hizo de nuevo y de nuevo sucedió, entonces pensó.
_A esto se refería mi madre al decir que un día estaría listo, seguro eso fue. Y al decir esto, una ráfaga de aire fuerte del nido lo empujo y del nido, él cayó, mientras caía desde la gran altura, sentía el aire pegar contra su cuerpo, era una sensación tan especial y excitante que sus ojos cerró para disfrutar de dicha sensación, ignoraba que si no abría sus alas pronto, contra el suelo se daría y hasta ahí su vida llegaría.
   "¡Oye!, ¿qué te pasa? ¡abre tus alas y vuela o morirás!" Esto escuchó y sus ojos abrió, al hacerlo se percató que el duro suelo estaba a pocos metros, eso lo asusto y por instinto sus alas él abrió, al hacerlo vuelo tomó y de inmediato se elevó, sin saber por qué, las alas el ave agito y al hacerlo se dio cuenta de que tomaba más velocidad y que al mover su cola podría ir a donde él quisiera.
_Iré hasta la bola de fuego. Eso dijo y con seguridad hacia la bola de fuego se dirigió muy feliz y libre se sintió mientras volaba hacia la bola de fuego, había otras cosas que llamaban su atención y sobre las copas de miles de arboles también voló.
_¡Esto si que es algo bello! se dijo y siguió volando dando vueltas, a veces hacia arriba otras veces hacia abajo, pero si algo le gustaba era volar contra el viento pero eso lo cansaba.
_¿Qué fuerza tan poderosa es esta,, que no la veo solo la siento? pero que me cansa tanto, ahí esta la bola roja que da calor, dijo y tomo rumbo de nuevo hacia la bola roja, pero algo abajo llamó su atención otra vez y se dijo: -¡Qué es eso? ¡que belleza!, iré a conocerlo y descendió, mientras lo hacía disfrutaba de lo que la vida le entregaba, por fin al suelo llegó y sobre una rama se detuvo a escuchar el sonido de las aguas de un río que atravesaba el enorme bosque; al principio le gustó y una canción el trinó, acompañándose del fresco sonido del caudaloso río, de aguas transparentes y frescas; se acicaló las plumas y al hacerlo de nuevo vio esa bola de color rojo y sin pensarlo dos veces alzó sus alas y de nuevo a su meta persiguió, llegar hasta esa bola de color rojo que da calor; mientras se elevaba entre las ramas y hojas de los arboles sintió algunos aromas particulares y singulares, él recordó cuando su madre lo alimentaba de gusanos regurgitados y sintió hambre, pero el olor que ahora a sus fosas nasales les llegaba, eran aromas dulces, se detuvo en un árbol frutal y la mejor de las frutas eligió y a picotazos la devoró; su pansa se infló y sintió que ya no pudo volar, así que se quedo a dormitar en aquella rama y dormido sobre sus fuertes patas se quedó; mientras dormía, soñaba como al fin había llegado a la enorme bola roja que da calor, en ella entró y de sus colores rojos, amarillos y naranjas disfrutó y no se diga, del rico calor, entre los ríos de dichos colores él voló. Pero, otra ráfaga de aire fuerte lo despertó y para no caer sus patas apretó contra la rama que lo sostenía; cuando se dio cuenta, se dijo: -¿dónde esta la bola que da calor? Ya no se encontraba en el lugar donde todo el día había estado, mientras él la buscaba con afán, escuchó un relajo que se acercaba a los arboles del enorme bosque, algo se alarmó al ver como la parda de diferentes especies de aves entraban al bosque dispuestas a dormir unos pasaban por uno de sus costados, mientras que otros por arriba y otros por abajo, como si fueran naves retornando y entrando a la nave nodriza. Luego de que todo volvió a la normalidad y la tranquilidad retornó, se dio cuenta de que la bola de fuego fallecía en el horizonte. Se dijo.
_¡La bola roja se esta muriendo! y por ello, ¡siento mucho frío! 
Entonces decidió regresar al que fue su hogar por varios días, su nido; pero cuando lo encontró y quiso entrar en él se topo con una ave que ocupaba su lugar.
_¡Oye! ¿qué haces en mi hogar? dijo muy molesto, pero la ave que ocupaba ahora su hogar; le respondió.
_Tú ya no lo necesitas, pero mi hija y yo sí. ¡Mírala! ¿no es bella? 
Él la vio y si que era bella la pajarita de horas de nacida, a pesar de que estaba toda pelona, desplumada.
_Bueno, entonces úsala, no tengas pena yo dormiré aquí, al lado. Y al lado del nido el pernoctó. Al día siguiente, cuando despertó, solo vio a la bella pajarita que gritaba con su pico abierto, pero antes de que él hiciera nada la madre regreso y en su pico la comido le dio y eso la calmó. 
_¡Hey mira, ahí esta la bola roja, la que da calor! ¿entonces no murió? 
_Jajaja, no te dijo tu madre que cada día muere pero al otro día, ahí esta de nuevo.
_No, nunca me dijo eso, la verdad es a que yo la descubrí.
_Bueno, nos vemos, tengo cosas que hacer.
_Adiós amigo y gracias por prestarme tu hogar para mi hija. 
_No tenga pena señora con mucho gusto. Y muy feliz se fue justo con rumbo a la bola de fuego que da calor, pero como siempre, había algo que le llamaba la atención y le evitaba llegar a su meta, la bola que daba calor. 
Así pasaron los días y nunca lograba su sueño alcanzar, la bola de fuego que daba calor. 

Un día que se dirigía con rumbo hacia la bola de fuego, algo muy extraño y que nunca antes había visto le llamó mucho la atención, más, al percatarse de que los vecinos de todas las especies del bosque al ver a tan extraños personajes huían del lugar.
_Pero, ¿qué pasa por qué se esconden? preguntó con extrañeza, ¿es por ellos? pero, no se ven que sean malos, ¿qué les pasa?; diciendo esto cuando se escuchó un sonido que nunca podrá olvidar, era algo como un estruendoso trueno que quedó retumbando por todos los rincones del enorme bosque y también en sus oídos, aturdido quedó, sin darse cuenta de que un agujero había quedado justo a un centímetro de él, impactando en el tronco del árbol; mientras que los niños preparaban el arma para el siguiente tiro. El ave de lindos colores que se encontraba obsesionado con volar hacia la bola de fuego que daba calor, mientras regresaba en sí, en la mirilla del rifle de los niños metros abajo, se encontraba con el pecho del bello ejemplar, al tenerlo en la mira el niño halo el gatillo y de nuevo el estruendoso sonido parecido al sonido del trueno se escuchó por el bosque entero, el niño que observaba a su hermano disparar, grito.
_¡¡Le diste!! ¡¡le diste!! 
Mientras, el otro orgulloso de su buena puntería le dijo a su hermano menor. 
_Corre y me lo traes, papá estará orgulloso de mi. 
El hermano menor del ejecutor, corrió en busca de su trofeo, después de varios minutos separando las hojarascas amarillentas, por fin encontró al ave con el pecho abierto y ensangrentado, lo cogió de las patas inertes y lo levantó. 
_¡¡Mira!!, ¡¡lo tengo!!, ¡¡lo tengo!! decía el niño, mientras corría con él hacia donde se encontraba su hermano mayor.
_Tráelo a mi. Dijo el perpetrador sobando su rifle regalo de su padre.
Al llegar frente a su hermano mayor, este lo tomó y al verlo su ceño frunció. 
_¿Qué te pasa?, es hermoso ¿no? papá estará orgulloso de nosotros ¿verdad hermano?
_Sí. Dijo el otro, pero no muy convencido. 
_Vámonos, pues ya pronto sera de noche.
_Sí, vamos, que lindo está, mira sus plumas son bellas, lastima que el hoyo lo dañó.
_No importa. Dijo el otro, viendo para donde apuntó.
Al irse los niños asesinos y orgullo de su padre, la parvada de pájaros regresó para pernoctar; peo esta vez todos lo hicieron en silencio. Mientras en el nido, el antiguo hogar del que lo había prestado, en él se encontraba ya lista para también volar la bella ave que ahí también nació.
_Hola, ¿y mi madre?
_Hola, no te preocupes, al igual que la mía se fue, ahora te tocará a ti volar sola como me toco a mi.
_¡Si?, ¿ya no la veré nunca más?
_Asi es la vida hermosa, pero no te preocupes pues, me tienes a mi, yo te protegere.
_Pero tú, ¿no tienes que volar hacia la bola de fuego? la que da calor.
_Ya no, nunca más, mi vida hoy cambió y junto a ti por siempre yo estaré, claro ¿si aceptas volar conmigo por los bellos lugares del enorme bosque?
_¿Acaso te has enamorado de mi?
_¡Si!, ¡te quiero! 

Al día siguiente, él le dijo: -¡Agita tus hermosas alas y verás lo que se siente! Ella lo hizo y un poco ella ascendió. 
_¡Es algo increíble! y, ¿ahora qué hago? 
_Agítalas y ven conmigo, cambiaremos de hogar, vuela junto a mi.
_¿Iremos juntos hacia la bola de fuego que da calor? Él al vio con nostalgia y dijo: -No, ya no, ahora mi meta es hacerte el ave más feliz del bosque, pero debemos irnos más adentro para evitar que...
_¿Evitar qué?...
_¡Nada mi amor!, ¡vuela! y mira; que linda es al vida, mira aquello, es agua fresca y transparente y aquello, son nuestros alimentos, ricas frutas de dulces sabores. 
Así volaron juntos; recordando que la vida era un perder, que la vida era un ganar, pero que nunca se debería de abandonar y también, por su rostro rodó otra lagrima y viendo hacia donde fue su hogar dijo murmurando... 
_Gracias amiga, no te preocupes que yo la cuidaré y la amaré como tú y mucho más.


                                   El Fin


martes, 7 de junio de 2016

Los Gemelos (como me lo contaron te lo cuento)


Una pareja de jóvenes que estando juntos procrearon a unos gemelos, un día por circunstancias de la vida, decidieron separarse y así lo hicieron; empero, siguieron siendo buenos amigos, por qué no habrían de serlo, si eran los padres de dos niños de corta edad. 
El tiempo pasó y ella un día le confesó al que ahora era un simple amigo, que se había enamorado y que se habría de casar por amarlo como a nadie. 
La extraña relación entre ellos continuó, que hasta él, aceptó ser el padrino de bodas de la que un día fuera su gran amor y del cual nacieran los gemelos. Ella se quedó con uno de los gemelos y él con el otro, los cuales los turnaban para no perder el amor de ninguno de los dos. 
Por otro lado, él no se pudo casar por estar aun enamorado de la ahora amiga o por no tener otro fracaso; eso no lo sé. 
Pero la amistad entre los tres se consumó y creció, aquella era una extraña relación, una relación que a todas luces no se veía muy bien. 
Ella, de nuevo se embarazó y de la nueva relación nació la hermanita de los gemelos, Jean Carlo sentía a la beba como si fuere suya y así la amó, que se mantenía en casa de los esposos y amigos de él, disfrutando de la hermosa bebe y hermana de los gemelos. 
Mientras el esposo de Ofelia se encargaba de atender sus asuntos, asuntos ignorados por su esposa y padrino de bodas, ellos, los ex-pareja atendían el hogar, una como ama de casa y el otro como el padre de los tres niños. 
El tiempo pasó como suele pasar, tan rápido que se nos va entre los dedos y un día, Jacinto, el esposo misterioso les propuso a Ofelia y a Jean Carlo lo acompañaran en uno de sus misteriosos viajes de negocios, negocio con el cual le iba de maravillas. 
Esa noche, los tres en la sala de la casa de los esposos y amigos de Jean Carlo, Jacinto les propuso.
_Mañana salgo de viaje, debo ir a la frontera a entregar un vehículo. Que dicen: ¿me acompañan?
Algo que les pareció raro a los amigos y padres de los gemelos, pero luego de verse a la cara en silencio, dispusieron.
_¡Vamos! ¡Será divertido! dijeron la antigua pareja.
_Para no atrasarlos me quedaré a dormir aquí ¿les parece? Dijo emocionado Jean Carlo, a lo cual estuvieron de acuerdo, solo hubo un pequeño problema que no los detendría en su viaje de ultima hora. Se trataba de Jean Jorge, uno de los gemelos quien a su corta edad dijo.
_Yo no quiero ir.
_¿Cómo que no? ¡usted viene y punto! Dijo muy molesto Jean Carlo y Ofelia tambien le dijo al niño, ahora de 8 años.
_Si mi amor, vamos, será divertido. Jean Luis, el gemelo dijo.
_¡Sí Hermano!, ¡vamos!, ¡será divertidoooo! Se expreso emocionado Jean Luis.
Pero Jean Jorge, se negó a ir y de momento eso fue un problema, pues al negarse uno de los gemelos echaba a bajo los planes de la familia. 
Jean Carlo habló con su hijo para convencerlo de ir al viaje del próximo día pero este no quiso Jean Carlo entonces llamó a su único pariente, su señor padre.
_¿Aló? Dijo Don Jorge Luis.
_¡Soy yo papá!
_Hola hijo, ¿pasa algo? Dijo don Jorge Luis.
_No padre, solo llamo para pedirte un favor.
_Sí hijo, ¿qué deseas?
_¿Será que puedo dejar contigo a Jean Jorge? fijate que mañana salimos de viaje y él no quiere ir.
_¿Por qué?
_Pues, no sé padre, solo se niega a ir.
_Y, ¿Jean Luis? dijo don Jorge Luis.
_Aquel esta emocionado. Nos vamos todos, hasta la nena.
_Qué raro, ¿no te parece hijo? Sería bueno que no fueran. Además, ya sabes que no me gusta esa relación enfermiza que ustedes llevan.
_Sí padre, sé muy bien tu opinión, pero solo llamo para preguntar: -Si te puedo dejar a Jean Jorge.
_Esta bien hijo, tráelo, yo lo veo.

Y en ese momento, Jean Carlo, salió a dejar a uno de los gemelos con su abuelo y de paso hizo algunas compras para el viaje.
El día llegó y muy temprano salieron con rumbo al viaje de negocios de Jacinto, mientras en casa de don Jorge Luis, Jean Jorge encerrado en su cuarto, viendo televisión; un poco más tarde salió del cuarto.
_Abuelo, ¿cuando regresarán mis papas de su viaje?
_Pues, la verdad no sé que pasa, pues ya debieron haber regresado hijo, pero, ¿qué ya estas aburrido con tu abuelo?
_No, para nada, solo tengo pena por ellos, de haber sabido que tardarían tanto me habría ido tambien.
_Bueno, pero no fue así. ¿Quieres una pizza? 
_¡Siiii! Dijo el niño olvidando su preocupación. A los treinta minutos sonó el timbre.
_¡Abuelo, debe de ser la pizza! Gritó Jean Jorge.
_¡Ya voy! Grito el abuelo, dirigiéndose a la puerta con la billetera en mano, al abrir la puerta dijo.
_Ya mero y era gratis ¿no?
_¡Ah!, perdón, pensé era la pizza. Dijo Don jorge luis. 
Se trataba de dos señores de traje, quienes se identificaron...
_¿El Señor Jorge Luis? 
_¿Si? a la orden. Respondió don Jorge Luis, con la duda en su rostro.
_Soy el detective Smith y mi compañero Corzo. ¿Podemos pasar? Pregunto Smith
_Claro, pasen. Dijo don Jorge Luis presintiendo lo peor y le ordenó a su nieto que se fuera a su cuarto...

Al día siguiente, en los noticieros escritos y televisivos, informaban de una sangrienta masacre a una familia que iba con rumbo a la frontera con México, los periódicos indicaban que habían sido masacrados: Una pareja de esposos, el amigo de los esposos y padre de uno de los niños, junto a ellos, tambien los cuerpos masacrados de los dos niños...

Basada en una historia real, hoy día, Jean Jorge y don Jorge Luis viven aun juntos y a la hora de la cena, ambos se quedan observando uno al otro sin emitir comentario, pensando, ¿qué fue lo que pasó aquel día? Jean Jorge, hasta hoy día se pregunta: ¿Por qué el no quiso ir en ese viaje? ¿Por qué el no murió junto a su familia? y muchos más por qué.


                                       El Fin


Si alguien de tu familia un día no quiere acompañarte, no le exijas, podría repetirse esta historia y si eres inteligente, escucha a tu hijo que se niega a ir, de pronto es un aviso de algo terrible por pasar.

Olvidaré


Olvidaré... 
Mi largo caminar
mis tardes sobre el suelo
jugando a los soldados
y a ser un marinero en alta mar.

Olvidaré... 
A la maestra que me enamoró,
a los recreos corriendo 
jugando a las escondidas 
y trepándome sobre aquel muro.

Olvidaré... 
Las tormentas escondido 
en las enaguas de mi vieja,
las sombras juguetonas sobre la pared
que llenaban a mi alcoba de infantiles sonrisas.

Olvidaré... 
A mi corta juventud,
mi primera cerveza, mi primer cigarro
y mis clases para conducir el viejo carro.

Olvidaré... 
Mi primera fiesta en aquel lugar,
un domingo por la tarde,
la sensación de libertad y el poder bailar.

Olvidaré... 
Mi primera vez, el cuarto oscuro 
y dos cuerpos a medias desnudos,
ese cambio de niño a hombre.

Olvidaré... 
Mis llegadas tardes,
aquellos regaños y reproches 
de las madres,
oliendo a noche de juerga.

Olvidaré... 
Mis primeros éxitos,
el orgullo de mis padres
y la fiesta con mis parientes.

Pero jamás olvidaré... 
Esa tarde que tus labios logré besar.

Pero jamás yo podré olvidar... 
Lo bella que te vi llegar.

Pero jamás yo podré olvidar... 
Tu piel a la mía rosar.

Pero jamás yo podré olvidar... 
A mil mariposas en mi estomago volar.

Olvidaré... 
Mi primer trabajo el que me dio libertar
y lujo para poder comprar
lo que siempre desee y que me hizo desesperar.

Olvidaré... 
Como pasaron tan rapido los años,
a mis primeros versos, aventuras,
fiestas, mis éxitos y mis fracasos.

Olvidaré... 
El despertar a la ilusión
cuando un día me sentí mayor,
salir a enfrentar mis miedos, 
a mi libertad, una exquisita sensación.

Olvidaré... 
Mi largo caminar
por caminos en solitario 
buscando en este mundo mi lugar.

Pero jamás olvidaré... 
Encontrarme con tan bellos ojos.

Pero jamás yo podré olvidar...
Sentir a mi corazón como un loco palpitar.

Pero jamás yo podré olvidar... 
Haber encontrado a la mujer 
que me habría por la vida de acompañar.

Pero jamás yo podré olvidar... 
A mi compañera que medio la madurez 
y me entregó entre mis brazos a mis hijos.

Pero jamás yo podré olvidar...
Aquel amor, el único que fue verdad,
el que me hizo suspirar, 
el que por fin me llevó al altar.

Pero jamás, yo seguro olvidaré... 
El día que me largue de este lugar,
nuestra particular manera de amar,
nuestra particular historia de amor,
a la mujer que me enseñó a amar y a respetar.

Pero jamás yo olvidaré tanto amor, 
que me llenó de inmensa felicidad 
y de tan grata compañía, que contigo 
un día a mi vida juntas las sentí llegar.

Podré olvidar todo lo vivido y sentido,
pero a ti; eso ni imaginar, 
nunca olvidaré a mi único amor, 
el que fue sincero, el que fue verdadero.


jueves, 2 de junio de 2016

Solo otro día más


Cada día...
Sol en el cielo,
café hecho en la tetera,
pan dulce en el cesto,
lluvia tibia en mi ducha,
toalla suave seca mi piel...
Otro día más.

Trinar de pájaros 
sobre el único árbol en mi jardín,
botones convirtiéndose en bellas rosas, 
claxon de los autos 
melodías matutinas...
Otro día más.

Noticias en papel, 
noticias en la tele,
motor calentándose 
para ir a trabajar...
Otro día más.

Movimientos en la oficina,
papeles que firmar,
dictados por tomar, 
minifaldas por acá 
guiños de ojos pardos por allá...
Otro día más.

Sol sobre mi cabeza 
a noventa grados de mis pies,
la del hora del almuerzo
lonchera con jamón y queso...
Otro día más.

El sol casi muere 
por mi ventana siento su dolor,
de azul claro a azul oscuro
llegando muy pronto 
a oscuro; 
oscuridad total...
Otro día más que ahora muere.

Trafico fatal 
claxon agotados de sonar,
en larga fila 
todos mueren de ansiedad
yo tambien, pero mi ansiedad 
es por ti Susan...
Otro día más.

Calle oscura 
debajo de farolito consentidor 
para asuntos de un clandestino amor 
ahí espera por mi Susan...
Es otro día más.

¡Hola mi amor! 
otro día más
para entregarte todo mi amor.

Besos en los labios 
y caricias en mi rostro,
ojos como luceros en un cielo oscuro
justo lo que busco. (quiero)

Solo fue otro día más 
largo para unos, 
corto para otros,
larga esperara para poder amar.

Cada día, solo un día más 
para entregar todo mi amor.