lunes, 8 de mayo de 2017

El proyecto Einstein (Encuentro cercano del más grande tipo)


Señor Presidente. Disculpe que lo interrumpa. La ASNA ha llamado...
¿O sea que ya hicieron contacto?
Me temo que si Señor.
Está  bien. Que me mantengan informado.

Esta fue la orden que dio el señor presidente a su secretaria. Ella se comunicó con los de la ASNA y dio las ordenes del presidente. En la ASNA le daban seguimiento al objeto que cada segundo se acercaba más al planeta a una enorme velocidad. Los técnicos e ingenieros, al igual que los jefes, estaban en alerta naranja observando a lo que amenazante se acercaba y que ahora estaba más cerca del planeta.

Si los cálculos no fallan, hará contacto con la tierra en 48 horas. Comuníquenme con el señor presidente, él debe saber cuando hará contacto con el planeta. 
Ahora mismo Ingeniero.

Se comunicó con el señor presidente y le advirtió que sus cálculos le indicaban que más o menos en 48 horas el objeto haría contacto terrestre. El señor presidente le ordenó a sus secretaria que convocara a una reunión de gabinete para realizar el discurso que haría televisivo para todo el mundo. El gabinete de gobierno estuvo de acuerdo, no así los militares, quienes creían que no era necesario hacer del dominio público algo tan secreto, que deberían de mantenerse así hasta saber las consecuencias que este encuentro llevaría a cabo con la humanidad, además, adujeron que no estaban preparados para algo de esta envergadura. Pero el señor presidente creía que la población del planeta tenían derecho a saberlo, para que tomaran sus precauciones y se prepararan para un suceso sin precedentes, más que únicamente en Hollywood. Entonces así quedó acordado y la secretaria le preparó el discurso para su revisión.

En la ASNA...

Sin duda, es él.
¿Está seguro Ingeniero?
Completamente. Los cálculos coinciden. Aunque las fotografías de satélite aun no nos dan la imagen idónea, los cálculos indican que por esta fecha haría contacto terrestre.
Bueno, usted es quien conoce y sabe de este proyecto.
Sí... El proyecto Einstein.

Al día siguiente, cuando solo quedaban 12 horas para contacto visual, el señor presidente hizo su comunicado a todo el planeta, esta noticia causó el revuelo esperado, no hubo quienes no lo creyeron posible, hubo otros que repitieron que sería el final de los tiempos, otros pensaron que solo se trataba de otra treta de esta potencia mundial para sus propios intereses; en fin, la noticia se viralizó. Algunos entraron en pánico, otros seguían escépticos. Había de todas las posturas posibles. 

Mientras tanto, el objeto se hacía más cercano al planeta, justo ahora estaba por un lado de la luna, y ya era visible. Era una brillante luz, millones en el mundo con sus aparatos para verlo de cerca, las cadenas de noticieros tambien estaban transmitiendo algo que jamás antes se pudo imaginar más que en la mente de algún escritor de ciencia ficción.

Hubo una familia. Que especialmente estaba muy al pendiente de esta noticia, pues, un presentimiento les decía que era posible que el día había llegado, se trataba de una pareja de esposos, él de 88 años y ella de 82, con emoción y a la vez terror, a los ojos se veían en silencio y se decían; el día llegó. 
Ellos les pidieron a sus hijos y nietos que se hicieran presentes en su hogar, para ver juntos aquella increíble noticia. La familia de los ancianos llegaron para complacer a sus viejos padres, pues, era algo que ellos deseaban; no se imaginaban lo trascendental que esta noticia era para ellos. Justo cuando la familia estaba completa en casa de los viejos, sonó el teléfono, fue uno de los nietos, quien respondió al timbrado del teléfono.

Abuelo, es para ti. Dice ser el presidente. -Dijo uno de los nietos, incrédulo-.
Neftalí deja de molestar a tu abuelo con esas tontas bromas. -Balbuceó el padre de Neftalí y esposo de una hija del anciano-.
Ahora voy hijo. -Respondió el abuelo muy seguro de que se trataba de quien decía el niño-.

Todos se le quedaron observando, como diciendo, mi padre ya está senil, por qué razón le hablaría el señor presidente y menos, ahora que estaba por suceder algo que jamás se imaginó sucediera.
El anciano habló con el señor presidente, él le dijo, que estaba emocionado, pero a la vez asustado, pues no sabía que pasaría llegado el momento.

En la ASNA, hacían contacto por radio con el objeto volador no identificado, aunque este ya se había identificado. Lo que se habló con los extraterrestres fue secreto, solo quien habló y el señor presidente, conocieron la conversación que tuvieron terrestres y extraterrestres. 
La nave ya era visible, aunque aun estaba muy lejos.

Por fin, el artefacto volador se vio en todo su esplendor, los que lograban verlo no lo creían posible, hubo hasta desmayos, muchos seguían al aparato para estar lo más cerca de él al aterrizar. La policía, el ejército y la guardia civil, casi no podían detener a la multitud y a los periodistas de todo el mundo. 

La nave tenía la forma de un plato, un poco ovalado, de un color grisáceo, con ventanillas pequeñas, en el centro superior, una elevación que terminaba en un vértice, por debajo, en la parte de abajo de la nave, una serie de luces giratorias que le daban la ilusión de que este se movía de manera circular por abajo del aparato. El sonido, era increíblemente ensordecedor, se trataban de las turbinas que lo hacían prácticamente levitar, algo que según todos era inusual, pues se cree que estas naves son muy silenciosas. Una vez en los cielos el ovni, este fue escoltado por naves aéreas de la fuerza naval.

El ovni siguió su vuelo con rumbo hacía un pueblo muy pequeño a las afueras de uno de los estados de esa nación, casualmente o no, donde se ubicaba la casa del anciano y su familia. Hacía ahí se transportaba el señor presidente en su helicóptero y otros personeros de su gabinete y de la ASNA, para estar presentes cuando el objeto tocara suelo terrestre.

Padre, ¿puedes explicarnos qué está sucediendo, por qué el ovni y el señor presidente se dirigen hacia acá?
No molesten a su padre, ya tiene muchas emociones encontradas, en su momento lo sabrán.       -Les llamó la atención la esposa del anciano-.

La familia, se enmudeció con un enorme respeto para los abuelos, quienes se veían muy consternados, con emociones que ellos no comprendían. Por fin el señor presidente se hizo presente en la pequeña granja de los ancianos, con él todas las personas importantes y tambien noticieros y personas del lugar así como otras que llegaron hasta allí.


La nave extraterrestre sobre voló el lugar, quien sabe si observando que todo era seguro, o quizás, buscando el lugar idóneo para aterrizar. 
Mientras el anciano se preparaba para salir de su hogar, por detrás de él, su señora esposa y el resto de la familia, quienes se quedaron muy atrás por orden del señor presidente. 
La nave aterrizó muy cerca de la casa del anciano, esta, mientras descendía; por los costados inferiores le salían unos apéndices que no eran otra cosa que su tren de aterrizaje, el sonido iba descendiendo pues, los motores estaban a su mínima potencia. 
En todo el planeta veían lo que sucedía pues, las cadenas televisivas transmitían en vivo. 

La nave apagó los motores y algunos observaron que en su fuselaje muy deteriorado, se observaba alguna bandera del lugar a donde llegó, esto intrigó mucho a quienes se percataron de ello, pues, cómo era posible que una nave extraterrestre llevara el emblema que lo identificara como una nave de la ASNA, pero creyeron que eso no era más que su imaginación, por otro lado, era más importante ver que o quien, saldría de ella; pues, justo ahora se habría la escotilla principal. De adentro, salió una escalinata que no se detuvo hasta que hizo contacto con el suelo. Pero nadie salió de la nave. 
No hubo quien no dejara de ponerse nervioso pues, en la tardanza esta el peligro. 
Todos recordaron una película de Hollywood, cuando los marcianos aterrizaron en son de paz y luego de ello mataron a un paloma blanca, la que creyeron era algo peligros para ellos.  
Así que decidieron retirarse del lugar, pues les ganó el pánico. Pero en general, la gran mayoría permaneció ahí, a la espera del que saliera de la nave.

¡Miren!  -Gritó uno de los nietos del anciano-. No es enano... Ni verde... No tiene antenas... Qué chafa... Es igual a un humano... Esto debe ser una broma.
¡Shhhhhhh! -Le tapó la boca su madre-.

Ahora descendía alguien de la misteriosa nave extraterrestre, el hombre que descendió y ciertamente era uno, tal cual, bajó por las escaleras y al tocar suelo, este nos recordó al Papá Viajero, pues se inclinó y besó el suelo terrestre, todo el mundo emocionado aplaudió. 
Los periodistas hacían referencia al dato que observaban. 
Luego de ello, ahí quedó como a la espera de algo o alguien, se le veía perturbado o contrariado, se le veía como fuera de época, sería porque llegaba de algún lugar lejano del universo y en donde estuvo era diferente. 

Mientras tanto, el anciano se encaminó hasta donde se encontraba aquel ser de otro mundo, por detrás, pero muy atrás, la esposa del anciano. Su caminar lerdo y pausado causaba algo de nervio ante los espectadores; el señor presidente extrajo su pañuelo pues, no pudo evitar que una lágrima le rodara por su mejía, parecía que él sabía que era lo que sucedería. 
El anciano se colocó enfrente del extraterrestre, ambos se observaron de pies a cabeza, así estuvieron por largos minutos; impávidos, inmóviles.

Y ante la mirada asombrada de todo el mundo, el anciano y el extraterrestre se fundieron en un abrazo, uno que solo se le entrega a alguien que conoces y dejas de ver por mucho tiempo, solo se le entrega a alguien a quien amas, a alguien a quien has esperado por toda tu vida. Luego de aquel delicioso abrazo que duro un tiempo, se vieron aun abrazados y luego de sonreírse, besaron sus mejillas, entonces se hizo presente la señora, la anciana, ella tambien recibió un abrazo igual. 
Ahora descendía de la nave una joven mujer, esta no fue tan solemne como el hombre, ella corrió y abrazó a la anciana, el ritual fue el mismo que entre los varones quienes seguían abrazados y sonriendo al ver a las mujeres, las cuales, luego de besarse y abrazarse, hicieron lo mismo con el anciano. Adentro de la nave quedaron otros, esperando fuera el momento indicado para descender, pero los anteriores se dirigieron abrazados hasta la casa, lugar en donde esperaba el señor presidente, familia y demás comitiva, después entraron en la casa.

Afuera y en el mundo entero, esperaban por una explicación para lo que veían y no comprendían, mientras tanto, se preparaba una conferencia de prensa, y no fue hasta que los medios estuvieron ubicados que salió el señor presidente con los ancianos y los visitantes. 
El señor presidente con ellos a su lado, tomó el micrófono y habló para el mundo entero. 

Este mensaje es para la humanidad, este mensaje es para dar a conocer a todos que lo que un día fue un simple ejemplo de la mente más brillante de la historia humana, es ahora una realidad, me refiero al señor Einstein. Y para que me comprendan les recordaré sus palabras, su ejemplo...

Si hoy colocamos a un gemelo idéntico en una nave y esta se marcha al espacio y regresa muchos años después, veremos que el gemelo que se quedó en el planeta envejeció, más no así su hermano gemelo. Quien viajó durante casi 80 años, en este caso en especial... Señores y señoras que me observan en todo el planeta, con mucho gusto les presento el proyecto Einstein. Y a los gemelos idénticos, los hermanos Jordán y las hermanas Georgetown.

Nadie dijo nada, pero luego que asimilaron la noticia, todo se volvió una algarabía, los periodistas ansiosos lanzaban sus preguntas. Los hermanos, unos ancianos, mientras que los otros que poco habían avanzado en su envejecimiento, apenas eran unos jóvenes, como de veinte, era lo que habían crecido en estos casi 80 años viajando por el espacio, no así, los que se quedaron en el planeta, ellos siguieron con lo normal de la vida en la tierra.



                                       El Fin





viernes, 5 de mayo de 2017

Maldición del Sábado por la noche


Se reunieron en donde lo dispusieron, nadie llegó tarde, de manera puntual aparecieron cada uno por cada esquina, serían las 9:30 de una noche fría y con llovizna, las tenues luces de los postes se abrían paso para hacer su trabajo entre la neblina, las calles solitarias y oscuras de un viernes que no se olvidaría, con paso seguro, cada uno avanzó hasta el punto de reunión, de sus bocas el vaho del frío, se sobaban sus manos para que entraran en calor y evitar así se les acalambraran, uno de los cuatro, con orejeras, eso parecían a la distancia pero no, eran sus audífonos, por ellos escuchaba la música que lo transportaba, mientras avanzaba casi que bailaba.

Hola. 

Dijeron cada uno, mientras se saludaban en parejas, hicieron comentarios de que noche más extraña, pero hubiera sido más raro quedarse en casa una noche de viernes, platicaron por un rato, Dany les ofreció un cigarrillo, lo recibieron con gusto, pues lo necesitaban para entrar en calor, fue Rolmy quien encendió cada cigarro, aspiraron el cancerígeno humo que en esas fechas ni se sospechaba que lo fuera.

Bueno, y ¿ahora qué?

Dijo Rolmy. Uno más del grupo dijo.

Pues nada, a divertirnos ¿no?

Caminaron juntos por medio de la calle, sin importar si les llegaba algún vehículo -los alcances de una juventud que se cree eterna-. Caminaron varias cuadras y mientras lo hicieron iban dejando su peculiar manera de protestar, quebrar algún retrovisor, desgarraban algún anuncio, jalonaban algún cable que se le pudiera dar alcance, robaban a un pernoctado indigente sus cartones, quien no se atrevió ni siquiera a hablar, pues era perder energía y calor que necesitaba para poder sobrevivir a la noche. 
Unas cuadras adelante, lees dio alcance un auto, quien desde una cuadra atrás les levantó las luces para hacerse sentir, ellos lo sintieron pero hicieron como que no vieron nada, este al acercarse a ellos, no les bocinó, solo aceleró el motor del auto, pero lo que logró fue que los cuatro se detuvieran en el acto, quien conducía, desde la cabina vio cómo las cuatro siluetas se dieron vuelta, hasta quedar frente a quien esperaba que los jóvenes se hicieran a un lado, pero los cuatro permanecieron retadores frente al auto, de ellos, solo se veía cuatro bultos oscuros, de los cuales expedían humo de los cigarrillos que se encendían cuando quemaban el tabaco, quien permanecía adentro del automotor, les bocinó, pues se intranquilizó al ver lo desafiante de los que seguían inmóviles frente al coche, el conductor bajó su vidrio y les gritó.

¿Quieren que los atropelle? ¡idiotas!

De uno de los brazos, precisamente del chico de en medio, se dejó ver una extensión de su brazo, -seguramente un artefacto metálico para romper el vidrio del automotor-. 
Pero en eso las luces parpadeantes de una patrulla se hicieron notar por las paredes del barrio, luego se escuchó el sonido amedrentador de la policía, por el alta voz se dejó escuchar al oficial de la policía, quien preguntaba si todo estaba en orden. 
Los desafiantes muchachos, se hicieron a un costado, el objeto había desaparecido del brazo de quien lo dejó aparecer en escena. El auto pasó por en medio de los cuatro, estos en silencio observaron el automotor, quien iba a dentro frunció su ceño, eran dos personas sexagenarias, que regresaban de un velorio. Por detrás el auto, pasó la patrulla, al hacerlo les digo a los chicos.

Circulen por favor.

Y se perdió en la siguiente esquina, este viró hacia la derecha, mientras que los señores siguieron recto, luego del incidente, se reunieron de nuevo los cuatro, y se apropiaron de la calle de nuevo, siguieron su rumbo sin rumbo, pues esa noche era para divertirse, alocarse, drogarse, pasarla bien hasta el amanecer, las calles seguían vacías, mientras ellos seguían haciendo de las suyas. 
Más adelante se toparon con una sexo-servidora, quien esperaba cliente bajo un poste, estos al verla se acercaron a ella, esta les ofreció sus servicios, además les pidió le obsequiaran un cigarrillo, Dany se lo colocó en sus sensual boca, mientras que Rolmy procedió a encenderlo, la chica les respondió.

Gracias guapos. 

Y acarició el rostro de los dos. Dany le tomó el brazo con fuerza, ella se asustó y exigió que la soltara, pues le estaba haciendo daño.

Vaya. Miren a la señorita. ¿Acaso no estás acostumbrada a que te hagan daño y te la metan hasta por el culo?
¡Suéltame imbécil!
Creo que no se va a poder, pues me debes un cigarrillo. ¿Cómo lo pagarás?
De que me hablas idiota.
De que creo que me pagaras en especies, ¿verdad chicos?
Creo que sí, cuatro polvos por un cigarrillo, te salió barato ese cigarro nena.

Dijo Fredy. Con lujuria en su mirada.

Tráela por acá dijo Sergio. Ellos obedecieron, le taparon la boca y la condujeron hacia un callejón oscuro, lugar en donde la prostituta fue cuatro veces violada. 
Sobre el húmedo suelo quedó ella tendida, sin deseos de gritar ni de protestar, pues se había encontrado con cuatro engendros, ella sabía perfectamente que si hacía algo quizás hasta podría morir, una mala noche para ella, pero a la larga una de la cual salió ilesa, no en su orgullo. Con las ropas regadas por cualquier lado y desnuda, así fue abandonada y los cuatro siguieron su camino. 
Otra vez a media calle, avanzaron y por la lejanía se escuchaban las sirenas de bomberos o policías, a quien le podría interesar, estos seguían dejando a su paso la maldad que llevaban en sus cuerpos esa noche de viernes.

Adelante, se encontraron con un grupo de jóvenes los cuales, bebían cervezas mientras jugaban a las cartas, estos los vieron y se detuvieron a unos cincuenta metros de ellos, quienes bebían y estaban algo ebrios, se pusieron atentos a quienes los observaban, aquellos ya no fumaban simples cigarrillos, ya tenían en sus cuerpos algo de coca y de mariguana.

¿Qué nos miran maricas hijos de puta?

Gritó el más borracho del grupo, eran seis. Los cuatro amigos no respondieron nada, el resto trató de calmar a quien se había alebrestado, mientras lo contenían al bolo envalentonado, los cuatro que viajaban por en medio de la calle con armas en la mano, se les vinieron encima, uno recibió un golpe que le quebró la quijada y quedó desmayado sobre la calle, al envalentonado le insertaron un cuchillo en la enorme barriga cervecera. A todos los dejaron moribundos, les bebieron sus cervezas, no tomaron su dinero, no se trataba de ello, se trataba de diversión,         -Sana diversión de viernes por la noche-.

Dejaron la calle ensangrentada, y siguieron su camino, tal cual, los cuatro jinetes apocalípticos, unos quince minutos más de violencia sin sentido, se toparon con un auto, al verlo, uno de los cuatro; Sergio, dijo al resto.

Esperen, vean, ¿no es este el auto de unas calles abajo? 
Yo creo que sí. -Respondió Dany-.
Sin duda que sí. -Dijo Fredy-.
¿Qué haremos al respecto Sergio? -Dijo Rolmy-. ¿Lo destrozamos?
No. Creo que mejor será que lo confisquemos. ¿Qué me dicen? -Todos estuvieron de acuerdo-.

De un golpe certero, Fredy rompió el vidrio del chofer, una vez quebrado, con el mismo artefacto, limpió los cristales que aun quedaron, luego se introdujo en él, mientras cada uno del resto del grupo de amigos, uno en cada esquina del auto, vigilando mientras que Fredy hacia lo que bien sabía, encender el auto. Una vez encendido, entraron en él y dejando mucho caucho sobre el pavimento, se dieron a la fuga. Por la ventana, la señora que vio cuando se llevaban el auto.

Rufino, despierta, que se han robado el auto.
¿Qué? ¿qué se robaron qué?  
El auto Rufino y no me extrañaría que fueran los mismos que se te pararon enfrente hace una hora.
Llama a la policía mujer, ¿qué estás esperando?

Para ahora, los ahora cuatro ladrones, habían atropellado a más de un perro callejero, se subían a las banquetas y arrollaban los basureros, cualquier cosa que les produjera placer. 
Iban a gran velocidad, pero fueron sorprendidos por la patrulla que antes les advirtió que circularan, pero obviamente no se refería a esto, el uniformado prendió luces y sirenas y la persecución tomó su curso, los chicos iban con la adrenalina a flor de piel y no pretendían detenerse por nada, ni nadie, esa noche lluviosas de viernes había llegado para eso. Por varias calles la auto-patrulla les persiguió, pero nada que les pudo dar alcance.

Virá a la izquierda y a media cuadra a la derecha y te metes en ella y apagas luces y motor. 
Así lo hizo, se agacharon los cuatro, el patrullero pasó a gran velocidad por la calle principal creyendo que se le iban, pero ellos quedaron ahí disfrutando de su agilidad. 
Ahí estuvieron por un rato, fumaron y se drogaron otro tanto más, la noche apenas daba inicio para los cuatro malandrines. Estuvieron haciendo además, un recuento de los hechos de ese viernes, estaban orgullosos de lo hasta ahora logrado. 

Bueno, arranca esta mierda y vamos a seguir disfrutando de esta maravillosa noche. -Dijo Dany-.
Sergio asiente con la cabeza, mientras que enciende un puro. Fredy obedece y da marcha atrás, pues, estaban metidos en un callejón sin salida, cuando hubo salido y colocó la marcha hacia delante, algo les golpeó por detrás en seco, sus cabezas se abalanzaron con violencia y quien les dio, no se detenía, seguía golpeando el auto robado.

¿Qué putas le pasa a este cerote, acaso esta drogado? -Cuestionó Rolmy, mientras buscaba su cigarrillo sobre sus huevos-.
¡Acelerá! que este debe ser un desquiciado -Dio Sergio a Fredy-.

Fredy aceleró y avanzaron sin detenerse ante semáforo en rojo, por el retrovisor se veían los dos focos del auto que los arremetió.

Ahí viene el hijueputa. -Dijo Fredy con el susto en los labios-.
Pues piérdelo, que no nos de alcance. -Grito Dany, y se le escuchó nervioso-.

Pero por más que Fredy maniobró, no pudo evitar recibir otro golpe violento en la cajuela del auto, sus cabezas de nuevo se abalanzaron hacia adelante.  

Hijo de puta. ¿Qué quieres de nosotros? -Grito Rolmy, mientras de nuevo buscaba su cigarrillo de mariguana sobre sus huevos-.

Despues de este golpe, las luces desaparecieron por el retrovisor. Fredy dijo con un tono de alivio a sus compañeros.

Creo que lo perdí. -Todos gritaron de júbilo-.
Bueno, volvamos a la diversión. ¿Les parece? -Dijo con entusiasmo Sergio-.

Y cuando todos respondieron con alivio que estaban de acuerdo, Fredy frenó abruptamente.

¿Qué putas te pasa, nos quieres matar? -Dijo Dany disgustado, pues dio contra el vidrio-.
¡Miren! ahí enfrente esta ese hijo de puta. Solo se ven los silvines, pero seguro que es él. 
Sí, ese cabrón debe de ser. -Dijo Sergio-.

Fredy colocó la reversa y cuando empezó a mover el auto, se escuchó un rechinido de neumáticos y ellos, veían cómo el auto se les dejaba ir encima. Recibieron otro golpe, esta vez fue mucho más fuerte que los otros, se quedaron sin una de las dos luces, el golpe fue duro que por unos instantes quedaron privados. Cuando regresaban en sí, escucharon y vieron, cómo el vidrio del copiloto explotaba en mil pedazos justo en el rostro de Rolmy, algunas chayes se le incrustaron en el rostro, este gritó por el dolor.

Acelera y sácanos de aquí. -Dijo Dany, muy exaltado. Mientras que Fredy hacía lo imposible para salir del lugar en donde se encontraban-.

Aceleraron y pasaron por un lado del auto que les perseguía ya hace unos cuantos y muy largos minutos. Lograron salir de esta, pero el rostro de Rolmy estaba cubierto en sangre, además, este se quejaba por el dolor.

¿Qué hacemos con Rolmy, esta muy herido? -Preguntó Fredy mientras conducía sin rumbo alguno-.
¿Lo llevamos al hospital? -Dijo Fredy-.
¿Qué hacemos Sergio? -Gritó el Dany-.
Contrólate cabrón que estoy pensando, no podemos llegar al hospital solo así como así, sin explicar que sucedió, se olvidan que andamos en un auto hueviado y todo lo que hemos hecho esta noche, nos busca la policía. ¡Cállense y déjenme pensar!

Todos se callaron, menos Rolmy quien seguía sufriendo. Avanzaron por la oscura calle en una madrugada ya de sábado, el viernes había terminado.

Detente ahí adelante, veré como está este cabrón. -Fredy se detuvo en otra calle angosta-.

Sergio y sus amigos observaron el rostro de Rolmy, estaba muy mal, cristales en sus mejillas, otras en el cuello y la que más dolor le causaba, era la que tenía arriba del parpado. 

¡Maldición, hijueputa malnacido! -Gritó un impotente de Sergio, al ver a su primo bien chingado-.
Dale una buena dosis de coca. Tal vez así se calma. -Dany le hizo una línea larga, el doble de lo normal sobre el capó del auto. Rolmy procedió a absorberla, pero justo fue cuando el auto se empotró contra una de las paredes del angosto callejón dejando atrapado entre los hierros del auto y la pared de ladrillo a Rolmy, el resto salieron apenas lastimados, pero por Rolmy ya nada que hacer, estos salieron huyendo al ver como el auto aceleraba como deseando pasar por encima del carro de los señores quienes esperaban noticias del auto robado. 
Los tres amigos corrían como viles y sucias ratas, perseguidas por gato negro o pardo. A unas cuadras, observaron como el auto que los golpeo viajaba en retroceso para salir del angosto callejón.

¿Qué hacemos? perdimos a Rolmy y al auto, además, tengo lastimada mi pierna. -Dijo Fredy-.
Yo tengo dislocado el hombro. -Dijo Dany pegándose un golpe contra la pared para regresar su dislocación a su lugar, Sergio estaba entero-.  
Vámonos de aquí, no tardará en llegar ese maldito.

Tomaron a Fredy para ayudarle y así caminar más a aprisa, sin saber para donde coger, siguieron recto unas dos cuadras y luego cruzaron hacia la derecha, siempre lo hicieron así, Fredy iba herido y eso les hacía lento el andar.

¡Maldición! -Dijo el mismo Fredy-.
¿Qué? -Respondieron los amigos-.
¡Miren allá!
¡Es ese maldito, nos encontró! -Dijo Dany-.
¿Qué hacemos? -Le preguntaron a Sergio-.

Sergio pensó que estaban jodidos, pues a pié y con el Fredy cojeando por la herida, no podrían ir muy lejos, así que decidió que se alejaran de las calles y que buscaran lugares donde tuvieran que saltar alguna pared para seguir avanzando, pues, de seguir caminando por las calles, el desgraciado les daría alcance fácilmente y serían blancos indefensos.

Esta bien, vamos por aquí, pues el cabrón viene por nosotros. 

Entraron en una calle sin salida, al fondo a unos cien metros más o menos, estaba la pared que les daría más tiempo para pensar que hacer y escapar del loco desquiciado que les estaba dando cacería. Iban a la mitad de la calle cuando observaron que por delante de ellos, sus sombras se alargaban hasta la pared.

¡Maldición, corran! 

Eso hicieron, ellos solo escuchaban los acelerones de un potente motor, cada que lo escuchaban tambien veían como la luz alumbraba más, luego de un par de acelerones, escucharon el rechinar de los neumáticos.

¡Ya casi llegamos, corran! tomen impulso para logra llegar hasta el borde de la pared, esa es nuestra única salvación.
¡Lo logramos!

Gritó Dany, mientras colgaba con Sergio y se daban un último impulso para lograr llegar a lo alto de la pared, pero tambien escucharon como el auto se estrelló contra la pared y Fredy no había logrado llegar, nada más pudo permanecer colgado de la pared sostenido por sus amigos cuando el auto le partió prácticamente en dos.

Los dos amigos se quedaron observando hacia el windshield, pero este estaba polarizado por completo, nada vieron, solo a su amigo, quien les apretaba las manos; el auto se alejaba en retroceso, el resto del cuerpo de Fredy por un par de metros se fue pegado del auto hasta que se cayó sobre el suelo. Tanto Dany como Sergio, sufrieron por la manera tan vil que murió su amigo, les fue dificil soltar las manso de su amigo, no porque ellos así lo decidieran, sino porque los nervios del cadáver de Fredy así lo ordenó a sus manos. 

Al soltarlo, la otra mitad de Fredy con sus ojos bien abiertos tambien cayeron al suelo. Estos brincaron por el otro lado de la pared, allí estuvieron un rato, descansando en el patio de alguna casa, Dany extrajo dos cigarrillos, los últimos de la cajetilla, se los colocaron en sus bocas y luego de encenderlos, recordaron a sus amigos caídos, pero la madrugada aun seguía oscura y era larga para estos dos amigos. Escucharon un gruñido, el cual al encender el fósforo observaron a enorme perro negro con los colmillos amarillos y grandes, que se encontraba entre una vegetación de aquel enorme jardín; el enorme perro negro no lo pensó mucho y arremetió en contra de los chicos, estos, ahora corrían mucho más velozmente que hace un rato pues, este animal les podría dar una muerte mucho más dolorosa o los dejaría gravemente heridos para seguir con su caminar hacia la madrugada y la libertad de una noche que empezó el viernes pasado. 

Por fin, llegaron hacia otra de las paredes del lugar y de una llegaron hasta arriba del tapial, el perro les ladraba y daba brincos con el demonio por dentro, los amigos se vieron el rostro y saltaron hacia la calle, al caer observaron asustados para los lados de la carretera, se incorporaron y al estar erguidos, un par de luces venían hacia donde ellos estaban, estos se taparon instintivamente el rostro, solo se despidieron mentalmente uno del otro, pero nada, el auto siguió de frente, solo les vio, pensando, par de drogadictos. Los amigos se abrazaron y rieron nerviosamente. Mientras disfrutaban de que todo había sido solo un susto, Dany dijo.

¡Oh, Oh!
¿No me digas qué ves un par de luces?
Si fueran un par de luces estaría tranquilo, solo veo una y un foquito amarillo al otro lado, a este auto le falta un silvin.
¡Es el desgraciado, corre!

Ambos amigos corrieron, mientras que el auto con un único silvin, dejo salir una fumarola humo negro del pavimento, escucharon el rechinido, y corrieron en sentido contrario, mientras corrían, por delante de ellos, de una oscuridad total, Dany recibió un certero golpe en el pecho con un tubo metálico, cayó al pavimento, Sergio veía de reojo como quien lo golpeó seguía dándole con el objeto sobre la cabeza pero no se detuvo, pues, aun escuchaba al motor y el rechinido de las llantas del auto, corrió como jamás nunca lo hizo, el miedo le permitió correr a tal velocidad sin sentir nada de cansancio ni dolor en sus músculos. 
El auto solo paró para que quien los emboscó se subiera en él y de nuevo se hizo a la cacería. 

Sergio seguía corriendo por las calles, mientras el auto ahora no aceleraba, este iba a una velocidad moderada, solo esperando a que este se cansara, Sergio sabía que eso quería el que viajaba en el auto asesino, así que bajo tambien el ritmo de su carrera, pues, sabía que, tarde que temprano, sus piernas ya no le responderían.

Cuando esto sucedía, Sergio pensó, es por demás, me detendré, tal vez no me maten, tal vez me den una buen golpiza y eso sea todo, Sergio se detuvo y se dio vuelta, tal cual, lo hicieron los cuatro hace varias horas enfrente del auto de la pareja de esposos. 
Ahí estuvo esperando a que llegara el auto, pero cuando este se acercaba, se observó unas luces que brillaban e intermiténtemente golpeaban a las paredes, era el patrullero.

¿Qué te sucede hijo? Te ves agitado ¿sucede algo?
Gracias a Dios oficial, nunca me alegré tanto de ver a un oficial de la policía.
Tranquilo, solo dime que te sucede.
Ve ese auto que se detuvo allá, esos malditos han asesinado a mis amigos y vienen por mí.
Ah, los cadáveres que he encontrado esta noche ¿fueron asesinados por ese auto? ¿Estas seguro hijo?
Si oficial, eran mis amigos.

El auto se detuvo por un instante, pero mientras estaban oficial y Sergio hablando y este recuperaba el aliento por adentro de la auto-patrulla, Sergio solo logró escuchar el maldito rechinar del auto asesino, este se dirigió contra la patrulla, el oficial al percatarse de lo que acontecía, extrajo su revolver, apuntó contra le auto y cuando haló el gatillo, el oficial quedó atrapado entre ambos autos, este murió en el impacto. 
Sergio voló literalmente por los aires y cayó sobre la banqueta, su pierna estaba dañada, se la cogió con su mano para logra algo de alivio, las puertas de piloto y copiloto del pickup de doble cabina, enorme auto de color negro, se abrieron muy lentamente, Sergio sabría por fin quienes eran sus cazadores, los asesinos de sus amigos de infancia, sus amigos de drogas, sus amigos de maldades; maldades que ellos llamaban un viernes de entretenimiento y diversión. 
Sergio vio cuando ambos colocaron los pies sobre el pavimento, un par de botas tejanas y un par de lindas zapatillas de mujer, esto le causó extrañeza a Sergio, él no lograba levantar la vista mucho para ver los rostros de quienes caminaban lentamente hacia él; por fin, luego de un minuto, ambos estaban frente a él. La chica le dijo.

¿Quiéres un cigarro corazón? -Sergio creyó reconocer la vos de la dama.-
Si, gracias. 

La chica colocó el cigarrillo en los labios de Sergio, mientras que el de botas encendía un fósforo raspándolo en la suela de una de sus botas, le prendió el cigarro, Sergio lo aspiró con mucho placer, pues, sería el último cigarrillo en su corta vida.

¡Vaya, vaya! -Dijo la chica, irónicamente-. Ahora creo que me debes un cigarrillo. Este seguramente será el cigarrillo más caro de tu puta vida, mal nacido desgraciado. Soy tu puta, la que esta acostumbrada a que se la metan por el culo. ¿La recuerdas?
¡Muérete desgraciada! ¿Acaso no te gustó cuando te la metí por la boca? 

Diciendo esto y recibiendo un golpe con la bota sobre su rostro, este le quebró la nariz y la sangre no se detenía.

Con qué muy macho, cuando son cuatro contra una indefensa mujer. ¡Mi mujer, maldito!

El tipo le registró los pantalones y al encontrar la billetera, extrajo una cantidad de billetes y dijo.

La tarifa por sexo oral es tan cara como la del culo. Así que tomaré lo que nos debes por el servicio de esta noche, a tus amigos ya les cobre. Si no se hubieran dado a la fuga estarían vivos aun, pero no; tenían que hacerlo más divertido. Esta es tu parte mi amor, esto otro por tu vestido, esto otro por los golpes. Creo que estamos bien. ¿Verdad?
Si mi amor, esta correcto. Adiós mi amor, cuando quieras otro polvo ya conoces la tarifa y el lugar en donde trabajo. -Le dijo la puta a Sergio-.

Un momento, ¿eso era todo, una maldita deuda? ¿Por qué mataron a mis amigos y al oficial? ¿Por qué no simplemente cobraron y ya?
Ya te lo dije pendejo, ustedes lo hicieron más divertido. ¡Ah! y tambien porque  me pagaron muy bien por el lider de esta puta pandilla, la tuya.
¿De qué putas me hablas, quien te pagó por mí?
Nosotros, el resto de la pandilla que mandaste a golpear, mi hermanito fue a quien le clavaron un cuchillo en la barriga. ¿Lo recuerdas?
Pero, si nosotros no usamos cuchillos.
Parece que uno de los tuyos si lo usaba. Y mató a mi hermanito. Además le robaron el auto a mis papitos. Ahora tendré que hueviarme otro para ellos. El que te robaste se hizo mierda.
Este cerote y su puta lo hicieron mierda.
Cómo sea, a quien queríamos era a ti. Levántenlo y súbanlo al auto.

La pandilla hizo lo que el lider le ordenó, se lo llevaron por las calles aun húmedas y con señales de llantas quemadas sobre el pavimento. La puta y le vaquero se subieron al auto, marcaron el numero de la policía y reportaron: Asesinatos, un secuestro y un oficial muerto en servicio. ¡Ah! además un auto robado que ahora se encontraba en una calle angosta.

¿Qué crees que harán con ese pendejo mi amor? -Dijo la puta sonriendo-.
No sé mi amor, pero creo que ese malparido deseará haber muerto como murieron sus amigos. 

Se escuchó el rechinar de los neumáticos y el pickup de doble cabina y color negro, cogió el camino contrario al de la pandilla.



                                     El Fin







jueves, 4 de mayo de 2017

El caserón de mi abuelita.


Salí del caserón con dirección hacia el parque, en busca de mis primos, había llovido esa tarde, el invierno había llegado puntual como los caballeros de la época, la humedad del suelo, se sentía, era algo delicioso, el olor a tierra mojada, era algo que casi nunca se lograba percibir en la ciudad. Caminé entre el lodazal, charcos con agua clara, muy clara, sobre el barro se observaban los cascos o herraduras de los caballos de los hacendados, era lo único que se observaba, no recuerdo haber visto el rastro de un neumático, más que los de las camionetas que llegaban por la noche y salían con rumbo a la capital por la madrugada; a las cuatro salía la primera, luego la segunda y última, a las cinco de la madrugada. Si las perdías, ya no podrías viajar por fuera del pueblo. 
Llegué a la esquina, me encontré con un tapial de bejucos o de varas de bambú, al otro lado se escuchaban a las gallinas y a alguna vaca, tambien las charlas de los vecinos, quienes hablan casi gritando, tal vez porque a quien le hablaban se trataba de un longevo o longeva, algo que hoy día es raro de ver. 
Yo seguía tratando de que mis zapatos no tuvieran contacto con el barro, pues de ser así, me habría quedado sin ellos, aquello era como un fuerte pegamento, como me fue posible fui sorteando los charcos y el fango hasta que llegué a la esquina que daba hacía la iglesia del pueblo, las canchas de basquetbol y el parque. 
Este último, era el lugar en donde convergerían todos los jóvenes y no tan jóvenes, por cuando caerá la noche; pero al llegar a dicha esquina, observé minuciosamente para evitar caminar hasta el parque, pero nadie, ni nada, sí algunos niños jugando sobre los charcos, como suele suceder cuando llegan las primeras lluvias del invierno. 
Bueno, me dije, ¿qué hago?, en la casona no hay nadie. Me refería a mis primos, los que tendrían mi edad. 
¿En dónde se meterían estos? Me cuestioné, me intrigaba en donde estarían, vi lo que me esperaba por andar, nada nuevo, charcos, fango y lodo, sin embargo, el cielo estaba despejado y a pesar de que este pueblo estaba refundido en el oriente, lugar caluroso, muy caluroso, el freso se sentía. Me dije; esta frescura no es para desperdiciarla encerrado, además, el colorido rojizo de lo techos de teja y lo verde de la arboleda, alrededor, las montañas que resguardaban el valle en donde se ubicaba ese pueblito mágico. 
En el centro del parque, cinco hermoso hermanos cocales, ¿quien sabe? quien fue el que los sembró y se dieron, a pesar de que estos eran de la costa, bueno, si era por calor, nada se le envidiaba a la costa, ¿pero en la costa casi que llueve todo el año? Aquí, en tiempo de verano es unas sequía total, tiempo en que los terrenos que ahora estaban con la semilla que para ahora estaría germinando con esta tarde lluviosa. 
Cosecha que duraría seis meses para ser recogida, bien por los honrados y trabajadores campesinos y jornaleros.

_¡Salú! Dijo un transeúnte que montaba un enorme animal, vaya, no era algo normal ver un caballo tan hermoso, seguro que aquel, era un finquero, pues, solo ellos montan a tan hermosos ejemplares, unos tan caros; como lo sería hoy día un pickup de doble cabina. 
_¡Adiós! Le alcance a responder a tan educado señor, quien a pesar de tener mucho dinero, se dignó a saludarme. En estos días, te ven como parte del paisaje o de alguna porquería que dejó el animal que este adinerado señor montaba ahora, detrás del enorme caballo, justo por donde la cola le colgaba hasta el suelo, pero eso sí, sin ensuciarse, dos perros de raza pura, unos que me ignoraron, ni siquiera me olieron, pero eso sí, que seguro a la orden del amo me habrían destrozado. 
_¡Uy! Bueno, pues vamos al parque. Me encaminé, siempre con la vista al suelo, al igual que unos cochinos que pasaban como Juan por su casa a mi lado, casi me atropellan. 
¡Oink! ¡Oink! hablan entre ellos mientras corrían al que iba delante del resto con una mazorca que se encontró en el tapial que recien pasé, Animales que serían la delicia de alguna mesa algún día, yo me dije. 
_¿Por qué serán tan ricos estos animales?, pues, si les dicen coches, y vaya si lo son, porque se alimentan de la mierda humana. 
_¡Guácala! Pero que rica la carne de estos chonchitos, ¿será por eso que lo son?, mejor sigo caminando y trataré de borrar esta imagen de mi cabeza, pues cualquiera de estos días almorzaré chicharrones con tortillas recién salidas del comal de mi abuelita, con limoncito, crujientes. ¡Qué rico! Me vale que se alimenten de la mierda. 

Seguí caminando con sumo cuidado. Mejor me doy prisa, pues por allá vienen los condenados patos de mi abuelita y esos son peor que los perros, si me ven, seguro se me abalanzan, condenados, aun no han entendido que soy de la familia. Vaya si duele una mordida de estos engendros del demonio, estos si que los cocinen rápido y les hundiré mis dientes, recordaré en cada mordida que les dé, las que ellos me dieron a mí. 

Por fin llegué a la pseudo banqueta del parque. ¡Ah que frescura!, pues su vegetación y lindas flores, le dan esa sensación de oasis en el desierto y esto literalmente, pues de no haber llovido a esta hora estaría rostizado, muriendo de calor, si los oriundos se quejan del calor, yo que vengo de la cálida capital, sufro, pero no cambió por nada visitar este lindo lugar. 
El sonido de las fuentes me llamaron la atención, me acerqué, por la fuente que tiene el mapa en relieve de la ciudad de este pueblo, ahora estoy exactamente allí, jajajaja.
_¡Hay! ¡Qué mula! Se me olvidaba que esta baranda condenada da toques eléctricos y ahora que tengo las patas mojadas, ese golpe eléctrico fue mucho más fuerte, condenado electricista o quien haya hecho la instalación; pero, o se le pasó, o lo hizo por algún motivo. -Ahora sé, que la línea viva la dejó conectada a la baranda-. 
Si que fue duro el choque eléctrico, bueno, y aun nada de mis primos, me iré a sentar en una de las bancas, buscaré una que no esté tan mojada, pues hay unas bancas que no están a plomo y les han dejado algún hundimiento al momento de fundirlas, esas son las que mantienen una especie de charco, pero hay otras, que les han dejado un desnivel, esas estarán húmedas, nada que no solucione el paso de mi mano o algún trapo o pedazo de periódico.
Aquí está, esta ya seca por el aire fresco. 
_¡Qué rico!, que relajado estoy aquí, además, tengo una visual que ni mandada a hacer. 

Los patojos siguen jodiendo a los charcos, jajaja, que lindo ser niño, pensar que hace un par de años más o menos, estaría yo en esas. ¡Ah! es que juegan a la pelota, mejor aun. Disfrutaré del partido, ¿a quien le voy?, ¿cómo saberlo? si todos están enlodados hasta la cabeza, todos se ven negros, jajaja, seguro cuando regresen a sus casas, la madre les dará su madrina, jajaja. 

Ya empezaron a echar humo las chimeneas,  han encendido la leña, de seguro las cacerolas de barro ya están cocinando los frijoles parados, ¡mmmm, que rico! Mi abuelita es una Máster chef, eso lo digo hoy, digna ganadora de ese reality show. 
Además, el cafecito humeante, tortillas, panito dulce, cremita para los frijolitos y un huevito estrellado, duro o revuelto, qué importa, todos serían los ideales. Ya se me hizo agua la boca. Nada que ver con el colesterol de hoy, el agua contaminada que cocina a los frijoles que no se ablandan ni con martillo, la crema o mantequilla sabe a porquería, las tortillas, que solo salen del comal y una vez se enfrían, ya no sirven las condenadas, será que ya no les echan cal, ya no las llevan a la maquina nixtamal, no sé, pero de algo si estoy seguro y es que, estos ricachones han convertido el alimento básico de un hogar humilde, en una porquería, fuente de colesterol, azúcar en la sangre, obesidad y tanta enfermedad de mierda que en ese tiempo jamás imaginé que existieran.

Bueno, ya se siente más frío, el sol ya muere por detrás de las montañas que circunvalan al pueblo, creo que lo mejor esta por llegar.
_¡Salu pue! 
_¡Adiós señor! 
Ya va de regreso para su finca el rico educado, vaya, ni lo sentí llegar y de nuevo me saludó. 
Ese señor se ha ganado mi respeto total. 

Los patojos condenados siguen jugando a la pelota, ¿quien irá ganando? 
_¡Vos! 
_¿Qué manda? 
_¡Quien va ganando?
_El equipo del Güicho.
_¡Gracias! 
_¡Órale! 
Y para saber ¿quien de todos es el tal Güicho? Patojo cabrón, me jodió. 

No me había dado cuenta que los machos están descalzos; yo, ya estaría con callos y en el centro de salud en cuidados intensivos, bien dicen, que los capitalinos somos inútiles y tienen razón, pues, a estas alturas de mi corta existencia, ni nadar sé, y estos son tremendos nadadores, y es qué, ¿como no? si los ríos traen suficiente agua y en su trayecto forman unas pilas naturales, dignas piscinas naturales. Cómo las habría en mi ciudad en aquella época, pero solo para ricos, no como hoy día, que muchos colegios tienen sus piscinas propias, que lujo no.
Me habría gustado aprender a nadar, pero cada que estaba por aprender y perder el miedo al agua, al día siguiente nos regresábamos para la capital y nada, todos mis primos aprendieron y yo no, hoy me toca verlos nadar y yo, con ganas de aprender. Quizás un día lo haga. 

¡Vaya, vaya! las bellezas del pueblo se hacen presentes, van con rumbo a la iglesia, algo raro de ver hoy día tambien. Después de la misa, este parque estará a reventar, hoy me tengo que ligar a más de alguna, total soy de la capital, muchas se morirán por estar conmigo. ¡Maldita timidez!, ¿cómo hago para superarla? 

_¡Adiós! ¿No vienes a misa? 
_¡Eh! si, digo no, bueno, lo que quiero decir, es que ya las alcanzo.  ¡Wao!, estuvo cerca. Bueno, si no soy yo quien las conquiste, serán ellas. ¡Wao! qué linda chica, ¿quien será?, ¿hija de quien será? Estaba chula la condenada. 
Bueno, aquí la mayoría lo son, si no es que todas. Creo que iré a cenar y a cambiarme, pues la noche amenaza con ser una excelente noche. 

Me puse de pie y me dirigí de regreso a la casa de mi abuelita, ya para ahora, el barro está duro, ya no hay problema con perder algún zapato, los charcos ahora se ven asqueroso y sin mucha agua, seguro el partido de fútbol es responsable de ello. 

¡Salú!... ¡Buenas!... ¡Adiós!... ¡Adiós pue!... 
Esta gente si que era educada, todos saludan a todos, vaya educación, hoy día, todos van observando su celular y les vale madre quien pase a su lado.  

Una vez en casa de mi abuelita...
_Vos, ¿en donde te metiste? te estábamos buscando para ir al parque. Dijo uno de mis primos.
_Yo, ejem, en el parque.
_¿En el parque y que hacías ahí?
_Estaba buscándolos. 
_Baboso, te perdiste de una zambullida en los silos de maíz, mi tío nos dejó que nos metiéramos en ellos, ahora, a bañarnos para quitarnos la picazón.
_Espera, me dicen ¿qué estuvieron nadando en una pileta de maíz?
_¡Sí!, fue fantástico, escuchar la lluvia y jugar ahí, es de lo mejor en estas fechas.
_¡Maldición! Y, ¿por qué no me dijeron nada?
_Porque estabas tomando tu siesta capitalina.
_¡Por la gran puta!, eso no se le hace a alguien que nunca ha estado en uno de eso lugares; prohibidos para mí.
_Pues, mala suerte, mientras dormías y luego que te fuiste al parque, nosotros nos la pasamos de lo mejor.
_Bueno, será para la próxima.
_Si, pero para el próximo año. 
_Pero, cómo ya no somos niños, quien sabe y nos dejen, lo que pasó hoy, es que el tío estaba socado y se durmió, ni cuenta se dio, jajaja. Vamos a bañarnos, pues hoy es día de iglesia, de misa y el parque estará increíble.

Corrimos al baño, y unos entramos en él; mientras que otros, en la enorme pila, de la enorme casona de mi abuelita...




Yo, afuera sin amor.


Afuera del mundo, afuera en el espacio, 
por un lado la luna, al fondo mil estrellas, 
los anillos de saturno, lo rojo de marte, 
el plata de la luna, lo azul de la tierra.
Y yo afuera del amor.

El fondo del mar, el azul de los cielos,
el azul del océano, las entrañas de la tierra.
Y yo afuera del amor. 

El rojo del corazón, el azul del iris,
latidos en el pecho, lo lacio del cabello,
lo terso de la piel.
Y yo afuera del amor.

Caminar erguido, andar seguro, 
caderas en constante movimiento,
sonrisa que alegra a quien escucha,
aromas que atrapan, colores que cautivan.
Y yo afuera del amor.

Pinturas que trascienden, esculturas que perduran,
libros best sellers, ganadores de un Nobel,
lecturas que atrapan, armonías que escucha hasta un sordo.
Y yo afuera del amor.

Abro mis ojos, destapo mis oídos, 
aspiro fuerte hasta llenar mis pulmones,
enciendo mis nervios a flor de piel,
espero recibir mil sabores dulces,
pero solo recibo los amargos.
Pues sigo afuera del amor.



miércoles, 3 de mayo de 2017

Eso es lo que siento por ti


No lo puedes imaginar, nada te lo podrá indicar, 
pues lo trato de ocultar, lo trato de tapar,
este sentimiento que nació hoy por ti.

No lo logró encerrar, no lo puedo encadenar,
quiero dejarlo refundido en mi corazón,
sentimiento que hoy nació por ti.

Eso es lo que siento hoy por ti, amor puro amor.

Y tú, no puedes sentir nada por mí,
no lo puedes fingir, no lo puedes reprimir,
tratar de ser más tierna y menos expresiva,
que yo piense que algo en ti hay para mí.

Eso es lo que siento por ti, amor puro amor.

Si sabes que muero por ti, que sufro sin ti,
por qué te tienes que reír, 
es más doloroso si lo haces frente a mí,
sin un poco de anestesia me clavas el bisturí 
de la indiferencia.

Eso es lo que siento por ti, amor puro amor.

Por más que le ordeno a mi corazón que no te ame más,
este responde con terapia inversa y me hace amarte más,
algo que a ti no te importa.

Me clavas en la arteria el suero del desprecio,
si lo harás, pon un poco de morfina,
para que mi agonía sea menos dolorosa.

Eso es lo que siento por ti, amor puro amor. 

Yo te enfrento y te digo 
quiero explicarte lo hoy que me sucede,
te detienes y sin hablar 
me escuchas pero sin poner atención.

Te digo, eres dueña de mi corazón, 
te has robado mi amor,
yo te lo quiero entregar, para que lo disfrutes.

Pues es amor puro amor, 
no sonríes, te ríes y te burlas en mi cara, 
haces cara de aburrida, 
me miras con desprecio, creo que con asco 
y sigues tu paso, a tu encuentro con quien 
se apoderó de ti, 
el que te transformó en lo que eres hoy. 

Eso es lo que siento por ti, amor puro amor.

Pero es obvio que a ti no te interesa un amor puro amor
lo que buscas no lo tengo yo, 
lo tiene el otro, el que te hace vibrar, 
pero solo te extrae placer.

En él no hay ni una pizca de amor, 
eso solo te lo puedo dar yo,
pero por hoy eso no es lo que buscas en una relación.

Eso es lo que siento por ti, amor puro amor.

Me tengo que conformar con verte nada más,
con sentir tu aroma, imaginar lo terso de tu piel.

Y que una brisa me lleve el calor 
que se escapa por tus poros,
me lleve tu sabor, que solo imagino y comparo con la miel,
lo único cierto, es lo que ven mis ojos
y lo que mi corazón siente. 
Amor, puro amor por ti.

Eso es lo que siento por ti, amor puro amor.




         

Amnesia (las canciones de mi vida)


_Señora, el caballero de aquella mesa le invita a una bebida.
_¿Quién?
_El caballero de allá.

Era alguien que se encontraba sentado en la mesa del otro lado de aquel prestigioso lugar, él le hizo un gesto amistoso, para que ella supiera que él le enviaba la bebida. Lo extraño era que, esa bebida era de las preferidas por ella, una que le gustaba tanto. 
Ella lo vio, y sin devolver un gesto de educación, luego de verlo por breves segundos, le dice a quien le llevó la deliciosa y cara bebida.

_No la puedo aceptar, pues, no recibo ninguna clase de obsequios de desconocidos.
_Perdón madam, pero por cortesía debería de aceptarla, es una bebida muy costosa y el caballero solo desea hacerle una cortesía. Quien sabe y a lo mejor, es alguien a quien usted hoy no recuerda. Algún conocido, amigo o enamorado de juventud.
_No me escuchó, llévesela por favor. Yo no le he pedido su opinión.
_Perdón madám, con su permiso le retiro la bebida.

El mesonero, hizo lo que la dama le ordenó, mientras regresaba con la cara bebida observó a quien la solicitó, este le hizo una señal de que no tiene importancia. 
La dama siguió sentada, leyendo un libro, observando su reloj, cómo quien espera a alguien. 
No sin antes dar un último y disimulado vistazo a quien amablemente le sonreía cuando le llegó su obsequio, ella regresó a su lectura. 
Pasaron un par de minutos, cuando el caballero se hizo presente ante ella.

_Perdón por interrumpir tu lectura, creo que no me has recordado o aun sigues molesta conmigo por nuestro pasado.

Ella lo vio por sobre el libro sin emitir palabra alguna, en su rostro, la expresión de aquella que realmente no conoce a quien tiene enfrente; caballero muy fino, educado, con presencia, con abolengo y además, con la misma amigable sonrisa en sus labios.

_Disculpe caballero, pero yo a usted no lo conozco.
_¿Me permites sentarme?... Patricia ¿verdad?


Ella, asombrada al escuchar su nombre de labios de un perfecto desconocido; esto la intrigó, que pensó, que nada perdía con permitirle acompañarla, con un gesto poco cortés, ella le indicó que se podía sentar. 
Este muy educadamente se sentó, y de nuevo llamó al mesonero, este, quien llegó de inmediato, pues, las propinas del caballero eran muy onerosas, al hacerse presente, el caballero le indicó que de nuevo trajera la bebida a la señora. El mesonero luego de un saludo, casi corrió por la bebida.

_Es la bebida que tanto te gusta, eso lo recuerdo muy bien, o acaso ¿ya no te vuelve loca?
_Tanto como volverme loca no, que sí es mi bebida preferida, en eso usted tiene razón.

El mesonero llegó con la copa y la colocó sobre la mesa, enfrente de la dama. Ella sonrió al mesonero y se lo agradeció.

_Muy amable caballero, se lo agradezco, aunque aun sigo intrigada por saber cómo es qué, usted conoce de mis gustos en cuanto a esta bebida.
_Ya deja la formalidad y llámame por mi nombre, lo que nos sucedió fue hace mucho tiempo. Te pedí que me perdonarás y me negaste tu perdón, hoy que pasó el tiempo, te suplico de nuevo me perdones. ¿Me puedes perdonar?
_En verdad; yo a usted no lo recuerdo. Me temo que tendré que pedirle que se retire, pues, espero a alguien.
_No me iré hasta escuchar de ti que me perdonas, aunque ya no te vuelva a ver, pero necesito que me perdones.
_Es que usted debe estar confundiéndome con otra, yo no tengo nada que perdonarle, pues yo ha usted no lo recuerdo. Por favor retírese, quien me citó no tarda en llegar, le pido cordialmente que por favor me deje sola.
_Paola no vendrá, ella me hizo el favor de hacer esta cita para que pudiéramos hablar.
_¿Cómo? ¿También conoce a Paola? Y, ¿ella está de acuerdo con usted? Ahora entiendo porque sabe que me fascina esta bebida. 

Ella, muy molesta, se puso de pie, con la intención de dejar el lujoso lugar, pero él se lo impidió, la sujetó muy suavemente del brazo, para impedirle que se retirará y con enorme tristeza en el rostro, le pidió que por favor que se sentara. Ella al ver tanto dolor en su rostro, se sintió mal y se sentó, y con una voz muy suave y dulce le dijo.

_Disculpe, pero en verdad yo a usted no lo conozco y si así fuere, no lo recuerdo.

Él pensó; realmente ella no está mintiendo, ella no me recuerda; por un rato él se contrario, al pensar que Patricia no lo recordaba. Ambos se observaron minuciosamente. Ella, tratando de recordar quien era aquel hombre en su vida o lo había sido, quizá fue alguien importante, pero por más que buscaba entre sus recuerdos no lograba recordarlo. Mientras él pensaba. Aun sigue linda, fui un estúpido, tanto daño que le provoque, que tal vez por eso su dolor le obligó a olvidarme, he escuchado de casos cómo este.

_Bueno Patricia, permítame por favor presentarme, yo soy, Ricardo Martínez.
_Mucho gusto señor Martínez, pero me disculpará, pero su nombre no me dice aun nada.
_Entiendo, no se preocupe, si me lo permite, yo le contaré de donde y cómo es que nos conocemos, tal vez al escucharme usted me recuerde. ¿Me lo permite?
_Por favor, pues ya me tiene intrigada.

Ricardo le recitó con lujo de detalles, su historia, no dejó uno solo sin repetirlo, Ricardo se convirtió en el más grande narrador que jamás existió, que hasta pudo ganar un premio literario por la manera que le narró su historia. 

Ella, luego de que él terminó de narrar aquella historia con matices de felicidad y de angustia, con momentos sublimes y otros tan negros, tan tristes, ella sintió un nudo en su garganta y casi llora, al ver al desconocido ser tan sincero, honesto con su narración, pues, a Ricardo hasta se le rodaron las lagrimas cuando avanzaba con su historia. Pero ella, por más que hizo, nada recordó. 

Y luego de que Ricardo terminó con su relato, ambos quedaron en silencio. Uno, recuperando el aliento. La otra, observando a quien le contó algo importante de su vida, juramentos que ella no recordaba. 
Mientras que el silencio se apoderó de aquella mesa, el mesonero llegó, retiró las copas y las cambió por otras con la misma bebida, ella se la bebió de golpe y con una seña, le pidió otro, pero doble. A lo que el mesonero de inmediato lo hizo. El mesonero tampoco dijo nada, pues, se dio cuenta de la tensión que había en esa mesa, más bien, se retiró luego de colocar lo solicitado sobre la mesa. 

Entonces fue ella quien rompió el silencio. Esto dijo.

_Haber si entendí...   Usted me cuanta, que nosotros dos fuimos amantes, y que llegamos juntos a vivir algo importante. Me temo que lo suyo es un error, yo estoy desde hace tiempo sin amor y el último que tuve fue un borrón en mi cuaderno. Usted me cuenta, que hasta le rogué, pidiendo que no se fuera, y que su adiós me dejó a mi corazón sin primaveras. Y qué anduve por ahí de bar en bar, llorando sin podérmelo olvidar, gastándome la piel en recordar su juramento. Perdón, no lo quisiera lastimar, no lo quisiera contrariar, tal vez lo que me cuanta sea verdad. Lamento contrariarlo, pero yo no lo recuerdo.

Él quedó sin más nada que decir, se bebió su tragó, mientras que ambos seguían mudos, era evidente que Patricia no lo recordaba, pues, ella era sincera, era cómo si fuera otra persona; el dolor le inundó su pecho, le destrozó su corazón. Se dijo, que quiza era lo justo, pues aunque fueron tan felices mientras estuvieron juntos, también era verdad, que tiempo más tarde, él la hizo sufrir y mucho. 
Que era posible, que por eso ella hoy no recordaba nada de aquel pasaje en sus vidas, que posiblemente hoy, ella para olvidar todo el dolor que le causó, ella sufrió de amnesia. 

Ricardo pagó la cuenta, se puso de pie sin decir más nada, pero su expresión valía más que mil palabras. 
Ricardo se retiró, salió del lujoso restaurante, se dirigió hasta su vehículo, el cual, lo llevaba un empleado de aquel lugar, quien lo traía del parqueadero; cuando Ricardo se subía a su auto...

_¡Ricardo!

Era Patricia, quien le gritaba por detrás de él, Ricardo volteó y disimuló una mueca en su boca, la esperó, hasta que ella llegó junto a él, Patricia le dijo al estar a su lado.

_Te perdono... 

Le tomó su mano y en ella le dejó una tarjeta, se acercó hasta él y le besó con mucho cariño la mejía. -Demasiado diría yo-. 
Le sonrió, y se dirigió hasta su vehículo, el cual, lo esperaba por detrás del auto de Ricardo. 
Él sonrió, sintió que el alma le retornó al cuerpo. En la tarjeta; el celular de Patricia y a mano ella escribió: ¡Llámame!


                                   El fin




Inspirado en la canción del mismo nombre, compositores: Chico Navarro y Dino Ramos
Historia de: C. Navarro, D. Ramos y S. Raga.





martes, 2 de mayo de 2017

La Reflexión que me entregó Waldo


Nos encontrábamos mi hijo y yo platicando y en eso, entró Waldo. Este se echó entre nosotros mientras nuestra platica continúo, pero al rato, alguien me habló y tuve que interrumpir mi entretenida charla; pedí un permiso y acudí con quien me necesitaba, al hacerlo, Waldo se percató de que yo salía del cuarto de mi hijo y él salió detrás de mí. 
Al tiempo, regresé para continuar nuestro momento con mi hijo; Waldo retornó tambien al cuarto conmigo, luego de que me senté para reanudar mi platica, Waldo se echó de nuevo entre nosotros. Entonces le digo a mi hijo.

_Sergio Jesús, ¿sabes por quien de los dos Waldo está aquí?

Una pregunta que sobraba, pues, era evidente por quién Waldo estaba echado entre nosotros, sin embargo, mi hijo me dijo.

_Está aquí por ti...

Yo sabía que esa sería la respuesta, pero deseaba que aquella pregunta obvia me llevaría a una reflexión, por eso le dije esto.

_Y, ¿por qué crees qué está siempre donde yo estoy?

Mi hijo me vio y luego de una breve reflexión en su interior, se atrevió a decir.

_¿Será por qué Waldo te ama mucho?

Yo, ahora soy quien me quedó meditabundo, pues, tambien sabía que eso diría mi hijo, pero preparaba mentalmente mi conclusión. Entonces le respondí.

_ ¡No!, Waldo está siempre donde yo estoy, porque él sabe que yo lo amo.

Al igual qué Waldo, cuando un hijo, tu pareja, un amigo, quien sea esté a tu lado, ellos lo estarán porque saben que tú los amas. 
Al igual, para aquellos que buscan a Dios, lo hacen porque están seguros de que ÉL los ama.
Más aquellos, que creen que Dios los ha abandonado, o los ha dejado de amar, se alejarán de ÉL.