miércoles, 21 de septiembre de 2016

Love Hurt


Cuando todavía era un joven me enamoré de alguien mayor a mí y entonces comprendí que el amor duele y duele en el corazón. 

Ella tambien se enamoró de alguien que era mayor y entonces entendió lo que me hizo y en carne propia sintió, que el amor es bueno, pero duele.

A quien amaste y te despreció, tambien cayó en las garras del amor y puso sus ojos y corazón en chica ya comprometida y locamente de alguien enamorada, él (ella) sufrió y entendió que el amor es bueno, pero como duele.

La chica comprometida y locamente enamorada, a su galán con su mejor amiga encontró y mucho sufrió por aquella traición y doblemente sufrió, descubrió que el amor es bueno pero sí que duele.

Mi perro tambien me ama y un día con rabia y sin razón le pegué, él con tristeza me vio y a pesar que su amor por mi nunca cambió, tambien aprendió que el amor para mi era bueno pero que a veces este duele.

La madre dio a luz y de su hijo, se enamoró y con mucho amor y paciencia lo vio crecer y con el tiempo el niño creció y un día se largó, hoy ya vieja, la mujer en su mecedora llora, pues tambien aprendió que el amor es hermoso pero como duele.

Aquel que traicionó a su amada prometida al verla perdida se dio cuenta de que lo que un día tuvo, era el amor de su vida, pero que por su error la perdió, entonces su corazón sintió que el amor duele y duele justo ahí.

El tiempo pasó y crecí, deje de ser el muchacho que de joven a una chica mayor amó, ella me vio y ahora distinto me vio y se me acercó, pero para mi su atractivo pasó, entonces ella en carne propia sintió que el amor es bueno pero duele y se arrepintió.

La chica desilusionada por mí de ahí se largó y en su caminó a quien la hirió y por quien me despreció tambien se encontró, pero a su lado él pasó y ella ni lo reconoció, el tipo la recordó y sintió que por ella sentía amor y a su corazón el dolor llegó, se dijo; el amor es bueno, pero como duele.

El hijo arrepentido un día a casa volvió y cuando entró a su madre con desespero buscó para entregarle todo su amor de hijo, pero al entrar con mala noticia se halló, su madre murió, él se arrepintió y mucho lloró, comprendió que su amor perdió y que mucho le dolía.

Mi perro, al que un día con rabia y sin razón golpeé, el por su hueso sin darse cuenta me mordió, eso si que dolió, pero él su cola movió y mi mano con amor lamió, yo le perdoné y lo abrace y le dije; el amor es bueno amigo, pero como duele, él solo ladró.

Hoy me preguntó, por qué el amor es así, nos da alas que por los aires hasta alguien nos lleva y al estar frente a ella, esta nos desprecia y el dolor se apodera de nuestro corazón, sabemos que el amor es un bello sentimiento pero que duele y duele mucho.

Será que hay personas afortunadas y que nunca en ese dilema se vieron, que nunca supieron que el amor aunque es bueno duele mucho y de él solo han recibido su lado bueno, dichosos, pero seguro que en su momento entenderán que el amor duele y que cuando te llega ese dolor, es uno muy fuerte, que casi destruye al corazón, que mata toda ilusión, que te deja sin esperanzas y deseos de volver a intentar amar.

EL AMOR ES BUENO, ES UN BELLO SENTIMIENTO, SEGURO ESTOY QUE SIN DARSE CUENTA, ÉL NO SABE QUE CAUSA TANTO DOLOR A QUIEN LO BUSCA Y NO LO ENCUENTRA, O QUE SI LO ENCUENTRA Y YA ESTA OCUPADO, LA ESPERA POR OTRO ES EN SILENCIO, PUES EL DOLOR HABITARÁ EN SU CORAZÓN MIENTRAS LLEGA EL QUE LE PERTENECE Y ESTE LO DESPLAZA Y SACA ESE DOLOR DE SU PECHO. ASÍ ES. PERO, QUIÉN NO PASÓ POR ÉL.      
EL AMOR ES BUENO, PERO COMO DUELE.

The Music man


Soy quien puso musica en ti,
¿ves esa estrella? de ahí vengo,
sobre un pentagrama he viajado,
cada nota que he tocado un escalón fue,
todo para alegrar tu corazón,
pues sin darte cuenta de ti me enamoré.

Soy músico de amor,
mis canciones en la radio has escuchado
pero nunca entendiste
que era mi manera de decir; te amo,
por ondas hercianas de mi estrella hasta ti he llegado
muchos me escucharon y se enamoraron
pero por ti, del cielo he bajado.

Sin saber mis canciones te han gustado
y como tuyas las has tomado
la verdad que para ti las compuse,
fue esa noche que a mi estrella viste desesperada,
pidiendo un amor que llenara a tu corazón,
te vi llorando de amor, me diste inspiración, 
no sabía que podría componer una bella canción.

Músico de amor en mi estrella plateada
por ti me convertí y desde entonces 
cada noche hago para ti una nueva canción,
según te vea, he compuesto: boleros, salsa,
un día hasta una ranchera,
pero aun ignoras que cada canción que compongo
es para ti, lo hago por ti, la canto para ti.

Al ver que aún no me comprendías,
hice la más larga sinfonía, 
con notas: blancas, negras y  corcheas 
la hice de larga duración y al terminarla 
de mi estrella por ella bajé y hasta ti llegué.

Cómo grillo hasta ti llegué y mis piernas froté,
pero solo  te irrité, luego como gallo en la madrugada
mañanitas te canté, pero solo te desperté y no sabía
que estabas desvelada, perdón por grave error,
la otra noche como gato canté y un zapato contra mi 
cabeza dio, ya no se que hacer 
para que de mí escuches la más bella canción de amor.

Me convertí en un famoso de la musica
y en televisión canté y hasta los conciertos llené,
entonces comprendí que para eso había nacido,
ahora me sigues como una fan más, 
pero mi amor por ti ya no está,
ahora mi único amor, es la musica que de mí sale
para cada persona que enamorada la corea conmigo.

Si escuchaste un día letras y armonías perfectas, ellas
fueron escritas para ti.

SergioRaga 
29/9/16


The music man. 

Soy quien puso música en ti, ¿ves esa estrella? de ahí vengo, sobre un pentagrama he viajado, cada nota que he tocado un escalón fue, todo para alegrar tu corazón, pues sin darte cuenta de ti me enamoré.

Soy músico de amor, mis canciones en la radio has escuchado pero núnca entendiste que era mi manera de decir; te amo, por ondas hetzianas de mi estrella hasta ti he llegado muchos me escucharon y se enamoraron pero por ti, del cielo he bajado.

Sin saber mis canciones te han gustado y como tuyas las has tomadola verdad que para ti las compuse, fue esa noche que a mi estrella viste desesperada, pidiendo un amor que llenara a tu corazón, te vi llorando de amor, me diste inspiración, no sabía que podría componer una bella canción.

Músico de amor en mi estrella plateada por ti me convertí y desde entonces cada noche hago para ti una nueva canción, según te vea, he compuesto: boleros, salsa, un día hasta una ranchera, pero aún ignoras que cada canción que compongo es para ti, lo hago por ti, la canto para ti.

Al ver que aún no me comprendías,
hice la más larga sinfonía, con notas: blancas, negras y corcheas, 
la hice de larga duración y al terminarla de mi estrella por ella bajé y hasta ti llegué.

Cómo grillo hasta ti llegué y mis piernas froté, pero solo  te irrité, luego como gallo en la madrugada las mañanitas te canté, pero solo te desperté y no sabía que estabas desvelada, perdón por grave error, la otra noche como gato canté y un zapato contra mi cabeza dio, ya no sé qué hacer para que de mí escuches la más bella canción de amor.

Me convertí en un famoso de la música y en televisión canté y hasta los conciertos llené, entonces comprendí que para eso había nacido, ahora me sigues como una fan más, pero mi amor por ti ya no está, ahora mi único amor, es la música que de mí sale para cada persona que enamorada la corea conmigo. Si escuchaste un día letras y armonías perfectas, ellas fueron escritas para ti.

SergioRaga
19/9/23


martes, 20 de septiembre de 2016

Suelta y libera tus deseos por mí (Erotismo de Sergio Raga)


Suelta, los deseos que llevas adentro por mí.
Has que tus ropas se desvanezcan ante mí.
¡No apagues la luz!, quiero ver lo que pronto sera mío.
Deseo ver la sensualidad que me atrajo de tí.
Quiero disfrutar de tus curvas, de la candidez de tu piel que estará sobre mí.
Acércate, provoca mis labios, quiero beber la sensualidad que guardas para mí.
¿Sientes mi nerviosismo, ves lo que provocas en mí?
Oleré el perfume que habita en tú piel, esa piel que se guardó solo para mí.
Suelta junto con tus deseos, tu hermosa y sensual cabellera, la que hoy resbalará en mí.
Ven, camina lentamente, deja ver esas caderas en movimiento y llega hasta mí.
Bendigo esta noche que estarás junto a mí.
No importa si ya hubo alguien antes a mí.
Él, nunca dejó huella en ti como la que hoy yo dejaré en ti y en mi.
Recuéstate sin dejar de verme, impaciente ya estoy de ti, no vez lo que provocas en mí.
Sediento estoy por beber toda esa miel que has acumulado solo para mí.
Nunca en otra mujer vi tanta belleza y me alegra que esta noche sea toda para mí.

Te comeré de pies a cabeza, no dejaré un solo espacio en tu piel por donde mi boca no pase,
tambien mi lengua degustará de la delicia que tienes en tu piel y es para mí.
Siénteme, la travesía dio inicio, acarició tus delicados pies, mi lengua saborea lo salado de tu piel, esa miel; rara mezcla que escapa de cada poro de tu piel, avanzo por tus inquietas piernas no me presiones, pues detendrás mi camino hacia la felicidad, mejor disfruta del roce de mis labios, de mi lengua y de cada mordisco que deja huella en ti, mi cuerpo esta ardiendo, pero mi piel no quema, solo acaricia, disfruta de mí, como yo de ti, ¿me sientes en tu centro mujer? el cual esta tan caliente pero no me importa si mi boca hoy se habrá de quemar es mi deseo morir con quemaduras de pasión de tercer grado, de deseo de tercer grado, de erotismo de tercer y cuarto y quinto grados. 
Quema mi piel, que por ti como bombero apagaré en breve tanto fuego que sale de ti, de cada poro y de tu entre pierna, siento que me ahogo, que dicha morir sobre tu piel desnuda que me grita en cada poro; ¡te deseo!, ¡tómame soy toda tuya! ¡no pares y sigue con tu expedición erogena! 
Descubre cada rincón en mi piel que me da placer y a ti vuelve loco al escucharme decir: 
¡Sigue!... ¡Sigue!... ¡Más!... ¡Más!... ¡No te detengas!... ¡Ahí, justo ahí!... 

Ha pasado algo de tiempo y ahora muerdo, beso y succiono cada seno, los cuales están como rocas y tú que te encorvas para que ellos entren más adentro de mi boca, ella ya no da para más, pero te los ha dejado húmedos y pidiendo más, pero ahora, me muerdo mis labios, deseo besar los tuyos y con ello dar inicio a la danza del amor, que nuestros cuerpos bailen la danza del amor, que lo hagan con el mayor erotismo que hombre y mujer jamas hayan antes bailado, esos movimientos en tu vientre que me llevan hasta adentro de ti y me hacen tambien salir de ti, pero sin alejarme ni soltarme, pues pronto me deseas otra vez adentro de ti. Mientras esa danza deliciosa se lleva a cabo entre nuestras caderas yo muerdo y beso apasionadamente tu cuello, creo que pronto vas a morir, pero no importa pues estoy listo para revivírte con mis besos y caricias y al regresar a la vida, a gritos me pedirás que de nuevo te asesine, pero de placer. 

Nuestros cuerpos cubiertos de saliva y de sudor y en ellos, miles de sensaciones, de emociones, tu piel erizada pues, tus poros quieren explotar al unisono con tu vientre; eres una bomba de tiempo que al estallar me inundará del mayor placer, tus uñas penetrando en mi espalda flajelándome de amor y deseo, quiero sufrir heridas profundas, no te detengas que mi pólvora aunque esta mojada, esta pronta a encender y una vez coja fuego nada podrá apagarla, detenerla. 
La explosión esta en camino, te lo advierto, que cuando suceda te llenaré de lo mejor que tengo guardado para ti. 

Y ambos cuerpos estallaron, hicieron tremenda explosión, que en el cuarto solo escombros quedaron de ellos dos; piernas separadas, pechos abiertos, bocas sensuales y jadeantes, pechos agitados que no recobran el control, uno al lado del otro, tal cual cadáveres que han muerto, pero de placer. 


Asesinato en segunda persona.


Como todos los días por esa calle caminaba un viejo perro, cuyo dueño salía por las mañanas muy temprano de su humilde casa en donde con ellos vivían tambien, su hija, otro perro que de la calle lo adoptó y un gato negro de ojos azules como el cielo. De entre la calle por donde siempre deambulaba el viejo y enorme perro, que de haber sido propiedad de alguien pudiente pudo ser un pastor alemán hermoso y hasta con pedigrí, pero no, su destino fue hacerle compañía al viejo, quien vivía de la limosna, pero de quien recibía mucho amor, calor de hogar y alimento, pero al perro no le era suficiente, pues el que anduviera por aquel lugar era en busca de alimento; en las calles, basureros o desperdicios que alguien le diera para así lograr llenar su enorme estómago. 
Alguien, quien era propietario de un taller de autos en el vecindario y que otras veces le dio alimentos,  ese día estaba de mal genio por no tener trabajo en un par de días, al verlo acercarse hasta donde él descansaba esperando que alguien le llevara trabajo, dijo al verlo.

- Vaya, mira lo que viene ahí, el asqueroso y enorme perro a chingar mi paciencia.
- Mándalo a la mierda, se va a mear o a cagar y a mí me toca que limpiar, además, hoy no tenemos comida ni para nosotros.

Concluyó el ayudante del mecánico amargado por la falta de trabajo de esos días, lo cual lo tenía muy preocupado y de un genio de todos los diablos.

- Espera, no lo asustes pues, solo lo alejarás y regresará, tengo una idea. Tráeme aquella bolsa con las longanizas ya pasadas, pero antes, preparálas con lo que nos deshicimos de aquellos...
- Si, ya sé, acá las traigo ya preparadas.
- Bueno, dámelas.
El mecánico con la bolsa y media docena de longanizas ya pasadas y arregladas en mano, llamó al viejo perro, quien con pesadumbre  y desconfianza por sus amigos se acercó, cauteloso. Se vieron salir del parqueo dos brazos tatuados y llenos de residuos de grasa, esa que queda entre los dedos y las uñas, las venas se le saltaban al mecánico mientras sostenía al aire la bolsa con las longanizas, el desconfiado, viejo y ya con un olfato maltrecho perro, lentamente se acercó hasta el lugar en donde se hallaban los brazos estirados con la bolsa esperando a que el perro los tomara con su hocico. 
El perro se acercó lo más que pudo y la bolsa olfateó, luego de varias respiraciones largas, su viejo cerebro recibió la información de que la bolsa contenía carne y con cuidado para no lastimar la mano de quien lo alimentaba le recibió la bolsa y con la cara gacha se alejó; ya que estuvo alejado de quien lo alimentaba colocó la bolsa en el suelo y por un rato estuvo olfateando la bolsa, luego de nuevo la colocó en su hocico y con ella se largó del lugar con rumbo hacia su hogar. 
Ya era tarde cuando el viejo perro llegó a su hogar con dicha bolsa en su hocico, justo el viejo tambien regresaba de su trabajo, si es que lo que hacía se le puede llamar trabajo, el viejo acarició tiernamente a su amigo de más o menos doce años y mientras lo acariciaba le dijo a su perruno amigo.

- Hola Jac ¿qué traes ahí colgando? Deja y te ayudo, seguro es una bolsa con basura, ya te he dicho que no comas basura pues, podrías enfermar y no tengo dinero para veterinario. 
Jac soltó la bolsa con las longanizas y el viejo las cogió y de ellas se hizo cargo, entraron juntos a la humilde casa, si a eso se le puede llamar casa. Adentro lo recibió con mucho entusiasmo y amor el otro perro, un cocker de color negro, el cual no dejaba de agitar su cola y de gemir por la emoción de ver a su viejo amo, en lo alto, en una de las vigas, el gato negro de ojos color de cielo solamente maulló y siguió con la tarea de lamerse, en una esquina se encontraba su hija, una niña de diecisiete años, único fruto de la unión con su finada esposa.

- Qué bien que llegaste papi, ¿qué traes ahí? 
- No sé, pues no lo traigo yo, lo trajo Jac, ten y mira que es, seguramente es basura.

La chica corrió hasta donde su padre, le besó la frente y tomó la bolsa muy bien cuidada pues, Jac solo habia metido en su hocico el platico transparente con las longanizas, las cuales se veían intactas.

- ¡Mirá papi!, son longanizas y se ven buenas, el hocico del Jac no las contaminó.
- ¿En serio?, mira que bien, gracias amigo, por ti hoy cenaremos algo diferente.

Acaricio a Jac, quien había colocado su enorme hocico sobre sus temblorosas piernas.

- Cocínalas hija y tráeme unas en cuanto estén, pues tengo mucha hambre.
- Si papi, ahora las pongo al fuego y comemos.

A razón de unos veinte minutos las longanizas ya expelían su olor, la pequeña casa se inundó con su olor, uno que por primera vez se sentía en ese hogar, los perros caminaban inquietos babeando, mientras que el gato negro maulló otra vez y siguió con su tarea de lamerse.

- Ya están listas papi, ¿te las sirvo?
- Claro hija, tengo un hambre que me comería a Jac, además, ¿qué serán? como veinte años de no probar una longaniza, ¿te imaginas?, que delicia.
- Si papi, ten, buen provecho y que las disfrutes.
- Y tú, ¿no comes?
- Come tu papi, si sobran comeré, no te preocupes por mi, aliméntate bien pues, tienes que recuperar fuerzas para tus largas caminatas ya que no quieres que te ayude.
- No señorita, usted debe ir a la escuela, superarse para no ser lo que es su padre.

El viejo introdujo casi una longaniza entera en su boca y la mastico con tanta hambre, pero al dar mas de tres masticadas, sintió un sabor muy extraño en las longanizas que le hizo suponer de que estaban descompuestas y de inmediato las escupió al suelo, los trozos de la deliciosa longaniza quedaron repartidas por el suelo de tierra. El primero que cayó de la viga al suelo por su alimento fue el gato negro de ojos color de cielo  y el cocker de color negro tambien ingirió de la longaniza. 

Mientras que el viejo corrió a un tonel con agua de lluvia y su boca enjuagó, su hija my asustada ayudaba a su viejo padre, quien tosía y enjuagaba su boca, al lado de ellos se encontraba el Jac moviendo su cola, pero a un ritmo muy lento. Despues de enjuagarse el sabor desagradable en su boca.

- ¿Ya te sientes mejor papi? ¿Qué te pasó? ¿Te estabas ahogando por desear tanto comer esas longanizas?
- No hija, esas longanizas tenían un sabor muy raro, no era a comida pasada pues, ya hemos comido comida pasada y sabe mejor que eso. Era un sabor horrible. 

Eso le explicaba a su hija el viejo, cuando la niña gritó.

- ¡Papá, mirá, el Negro y el Cielo están muertos!
- ¡Qué!... ¡Esas mierdas estaban envenenadas hija! Alguien se las dio a Jac para matarlo, mirá se quebraron al pobre del Negro y al Cielo, pobrecitos. 

Efectivamente el veneno era tan potente que los animalitos murieron en el acto, solo tragaron los trozos de longaniza y murieron, no sufrieron, ni agonizaron, simplemente murieron.

Despues de que el viejo los metiera en una caja de cartón a los dos juntos y fuera al barranco que quedaba al final del patio, a unos tres metros de la casa y luego de que los lanzó, la caja de cartón cayó a unos veinte metros abajo del barranco, el viejo con lagrimas en sus ojos, regresó a la casa y en ella entró, ahí se encontraban la chica abrazando al Jac llorando desconsolada por la muerte de sus pequeños animalitos, quienes eran como sus hermanos, eran su familia.

- Ya hija, pude ser yo, demos gracias a Dios que no me petatié.
- Si papi, gracias a Dios que estás bien, ¿quieres algo papi?
- La verdad que sí, dame un poco de café para quitarme el mal sabor.

La hija del viejo obedeció a su padre y le sirvió un humeante y delicioso café.

- Aquí tienes papi. Toma.
- Gracias mi amor.

El viejo bebió su café hasta terminarlo y justo cuando lo hizo, el viejo cayó sin vida al suelo, igual que sus animalitos que recien había lanzado al barranco. 

Al viejo beber el café, activo sus glándulas salivales, en las cuales había quedado residuos del potente veneno y este al entrar en su organismo se activó y detuvo su corazón, entre otros órganos vitales. Quedando en la orfandad, su hija y el Jac, para quien era el veneno.

Mientras la niña gritaba pidiendo ayuda por la vida de su finado padre, en el taller, que había pasado otro día sin trabajo y mientras cenaban café con pan, los mecánicos se recordaron de Jac y rieron de pensar de que para ahora el viejo y sucio perro callejero, estaría muerto. Ellos no sabían que habían asesinado a un ser humano y no a quien por él reían, Sin saberlo, eran unos asesinos y habían llevado a su taller y a su casa la maldición.

De eso se darían cuenta hasta el día siguiente, cuando tampoco les llegaría trabajo, pero si les visitaría el viejo y noble de Jac.


lunes, 19 de septiembre de 2016

Píntame angelitos negros (las canciones de mi vida)


Eran tiempos difíciles, tiempos en donde se cuestionaba de manera hipócrita los designios de Dios, pues hasta el más idiota, sabe que lo que Dios hace esta bien hecho, muy bien planeado y que los designios del Señor, eran y son perfectos. Creó a los negros, con un color especial y particular, pues el lugar donde los colocó, uno de piel como la nieve no sobreviviría, por ello a los blancos los colocó en lugares gélidos y a los que vivimos en lugares tropicales o lugares bendecidos con una eterna primavera nos mezcló y nos hizo cobrizos o sea, ni blancos, ni negros, rara mezcla que da esta raza. -Pero esta es otra historia-.
Los blancos, la mayoría del planeta y colocados en lugares privilegiados se sintieron dioses y con su poderío sacaron de aquellas áridas y salvajes tierras a los menos privilegiados y los hizo esclavos, pues los catalogó fuera de la especie humana y los consideró peor que animales, hombres sin alma o sea, sin sentimientos, como animales y peor que a ellos los trato. 
Hubo que pasar varios siglos para que una parte entendiera que tambien son hijos de Dios, a pesar de que hoy día siguen en su error muchos idiotas que ven de reojo, con desprecio, asco y odio a ellos, nuestros hermanos de color moreno...


Llegó a la iglesia un hombre que de su caballo se apeó y a la sacristía se dirigió, en un arbusto ató a su caballo y a su mula en la cual traía toda su herramienta de trabajo.

- Buenos días, el padre me espera, soy Cipriano el pintor.
- Ah! el padrecito lo esperaba hace días, ahora lo llamo, siéntese por favor.

El sacristán corrió hasta la habitación del sacerdote quien aun no se levantaba.

- Padre, padrecito Juan.
- Por qué osáis despertarme a estas horas condenado muchacho.
- Es que, en la sacristía esta el artista don Cipriano.
- Haberlo dicho antes, ayúdame a levantarme y a vestirme, pero apúrate muchacho haragán.
- Si padrecito ya voy, es que usted pesa mucho mi señor.

Luego de varios intentos por levantar al sacerdote y de colocarle sus vestimentas, al fin, este estuvo listo y se dirigió a la sacristía, lugar en donde esperaba Cipriano curioseando entre las obras de arte que habían en la sacristía de la iglesia.

- Buenos días hijo, te esperaba hace días, ¿cómo estáis?
- Buenos días padre. 
Dijo Cipriano besando la mano del sacerdote y ahí quedaron en la sacristía hablando de lo que el sacerdote necesitaba de él y hablaron mucho hasta ponerse de acuerdo y cuando esto sucedió, Cipriano se alojó en un lugar que el padre eligió para su invitado. 
Despues de este estar acomodado, al día siguiente inició el encargo del padre. 

Cipriano llevó hasta el lugar en donde el sacerdote deseaba estuviera la nueva obra que Cipriano debería de pintar para muy pronto, pues se acercaba una ocasión muy especial en aquel pueblo olvidado de Dios, lugar de hacendados y otros no muy privilegiados, los cuales eran explotados por los hacendados y en el cual habían esclavos negros, los cuales sufrían de los peores abusos impensables por ser humano.

Cuando Cipriano llevaba avanzada su obra, la cual la veían solo el sacerdote y Cipriano, pues para que los feligreses no vieran lo que el artista pintaba habían colocado un enorme cancel, el cual le daba privacidad al pintor, quien pintaba de memoria lo que el sacerdote le hubo pedido. 

Una tarde, mientras Cipriano estaba muy concentrado con su pintura, una tan espectacular, para una iglesia de pueblo olvidado por el mismo Dios (en sentido figurado, claro está), algo trajo de nuevo a Cipriano al momento actual al escuchar una voz inocente que le preguntaba.

- ¡Oiga señor! ¿por qué en su pintura no hay un angelito negro?
- ¡Ah!, ¿qué haces aquí, no sabes que se te tienen prohibido ver lo que hago?
- No lo sé señor, pero diga¿por qué todos esos bellos angelitos son de color blanco?, dí ¿por qué no hay morenos? ¿acaso no te gustan los angelitos negros?

Cipriano no sabía que responder, así que siguió pintando, ignorando a su inesperada visita, quien veía con atención y decepción al darse cuenta de que entre los hermosos ángeles que estaban plasmados en la pintura de Cipriano no había uno que tuviera su color, mucho menos sus facciones. El sacerdote entró para ver como iba su obra y al entrar y percatarse de la presencia del niño de color de tez oscura, con cólera le gritó.

- ¡Oye tú, negro condenado! ¿qué haces aquí?, ¿acaso tus padres no te han dicho que esta prohibida la permanencia de ustedes en la casa de Dios?, ¡lárgate de aquí antes que te mande a azotar! El niño en su inocencia al cura le preguntó.

- Padrecito, ¿por qué el artista no ha pintado un angelito de mi color?
El padre sintió mucha cólera y con un golpe en su carita le dijo.

- ¡Blasfemo! ¡fuera de la casa de Dios!, ¡eres basura, un engendro que has profanado el sagrado templo de Dios! 
El negrito con abdomen abultado se levantó del suelo con piso de mármol y con el dolor en sus labios cortados del cual sangraba, se levantó asustado y llorando, y corriendo salió de la casa de Dios.
El sacerdote gritó al sacristán.

- ¡Francisco! ven inmediatamente y trae los utensilios de limpieza y un buen desinfectante para retirar la sangre que dejó en el suelo ese condenado negro.
Francisco entró sin levantar la vista, pues tenía prohibido ver lo que Cipriano pintaba y con mucho esfuerzo limpió y limpió la porquería de sangre y sudor que el niño dejó en el suelo de la casa de Dios.
Cipriano no dijo nada, simplemente siguió con su trabajo, él no emitió ninguna opinión, se dedicó a seguir las instrucciones que el sacerdote le dió, este se retiro a su habitación y al llegar, con desesperación buscó un frasco con alcohol y sus manos desinfectó, con el temor de que el negro le hubiera contagiado algo infeccioso.
Mientras Francisco limpiaba y tallaba el piso muy molesto, él decía.

- Negro condenado por su culpa me tocó que trabajar más el día de hoy y de la madrina que me espera no me salvaré, pues el padre se desquitará conmigo por la presencia de la cosa esa en la casa de nuestro Señor, por qué no entienden esos negros bastardos, que ellos no pueden pisar suelo sagrado, que su lugar es con los animales y que el padrecito aceptaría la presencia de un perro o cualquier otro animal antes que un negro en su capilla. Y siguió, pero murmurando, que Cipriano ya no logró escuchar más de lo que Francisco habló.

Días después, de que el padre echó de su capilla al niño que se le filtró en ella, este cayó enfermo y la madre del niño corrió con sus amos, para que le ayudaran con asistencia médica para el negrito, pero el patrón indignado por la petición de la negra, le dijo con desprecio e indignación.

- ¿Qué llame al médico? pero estas loca negra, en primer lugar el médico no aceptará atender a uno de ustedes; ¡que asco! ¿te imaginas? perdería a todos sus pacientes. Regresa al trabajo y dejá al condenado de tu cría en tu jacal, ya se recuperará.
- Pero mi amo, mi niño esta muy malo, por caridad, por piedad, se lo suplicó, haga algo por él Dios se lo pagará.
- ¡Jajajaja! no blasfemes negra atrevida, ¿cómo crees que Dios perderá su tiempo con uno de ustedes?, es más seguro que se apiade de mi caballo o mi perro que de tu cosa esa que llamas hijo. Vete o te mando a azotar.
- ¿Qué sucede, por qué estos gritos? 
Entró en el cuarto la esposa del patrón, este respondió a su esposa.

- Nada mujer, no pierdas tu tiempo con esta negra, ¿imagínate?, qué llamemos al doctor porque su cría esta enferma, j¡ajajajaj!
- Ama se lo suplico a usted que es madre, seguro entenderá mi dolor, mi negrito se me muere, por favor se lo suplico, que alguien me lo atienda.
La ama al ver a la mujer sufriendo se apiado de ella y con señas le pidió que saliera de la casa grande y estando en el patio le dijo.

- Mira negra, no molestes a tu amo con tonterías.
- No son tonterías mi ama, mi hijo esta muy grave, ayúdeme por favor, usted tambien es madre, se lo suplico amita, ayúdeme.
Esta bien negra, vete para tu jacal ahora te envió a alguien para que vea a tu negro, pero no sigas molestando y luego te regresas a tus quehaceres acá en la casa grande que tienes mucho por limpiar.
}
- Si amita, muchas gracias. 
La negra intentó besar la mano de su ama, pero esta se la escondió, pues de hacerlo ella tendría que lavarse y desinfectarse.

La negra con su negrito en su jacal esperando por la ayuda prometida pero pasaron dos horas hasta que por fin llegó Pancracio, el veterinario de la hacienda.

- Hola negra, ¿donde esta el enfermo?
- Está aquí mi negrito, sálvelo don Pancracio. 
Don pancracio lo atendió y le dejó una medicina que era para el ganado.

- Vine hasta ahora negra, pues tuve que atender al caballo del patrón y desparasitar al perro que ama tanto el patrón. Mira negra solo puedo darte este medicamento que me funciona con mis animales, no más. Si Dios quiere lo sanará y sino, pues... Lo siento mucho mujer. 
Pancracio se retiró con un vacío en su estómago, pues por un rato él sintió la agonía de la madre,  la del niño no porque estaba demasiado débil ya. Pancracio se imaginó a su hijo de la misma edad que la del desdichado negrito y sufrió pensando en lo que pudo ser si su piel fuera más oscura de lo que el sol se la tenía.

Pasaron dos semanas más y la pintura estaba terminada, el sacerdote se sentía complacido con el trabajo de Cipriano.

- Eres un gran artista Cipriano, estoy satisfecho, el cuadro quedó precioso. ¿Te quedarás para la inauguración? es mañana después de la misa de medio día, estarán aquí todos los hacendados y las personas importantes del pueblo.
- No padre, tengo que hacer otras pinturas en la ciudad, me habría gustado mucho, pero será en otra ocasión. 
El sacerdote le pagó al pintor, quien luego de ello montó a su caballo y haló a la mula, la cual cargaba con sus herramientas de pintor y se dirigió con rumbo a la gran ciudad y después de varios minutos; Cipriano desapareció por el camino de tierra.

El gran día llegó y la misa dió inicio, el padre antes dio el aviso de lo importante que sería hoy la misa, pues estrenarían un cuadro bellísimo de Jesús, rodeado de angelitos y al fondo, atrás de Jesús estaría su madre, La Virgen María acariciando la cabeza de su amado hijo Jesús y entre los brazos, nuestro amado Jesús, tendría al más hermoso angelito jamás pintado por artista en todo el continente. Los ahí presentes, emocionados aplaudieron con gozo y entonces dio inicio la santa misa. 

Cuando la santa misa iba a medias, justo cuando el sacerdote habia terminado su sermón y se disponía a entregar la hostia a sus feligreses, algo irrumpió en la casa de Dios. 
Eran los gritos de una madre que recien en sus brazos su hijo había muerto y en la iglesia entró para que Dios le recibiera a su hijo en los reinos de los cielos, se trataba de la negra quien llevaba entre sus brazos al negrito que días antes, el padre echó con su labio partido y sangrando, todos en la iglesia quedaron asombrados al ver a la sinvergüenza de la negra por entrar a la casa de Dios y profanarla con su muerto en brazos, todos se alejaban de la negra como si esta tuviera lepra, el sacerdote y los hacendados exigieron a las autoridades para que sacaran del lugar sagrado a la atrevida negra y su condenado muerto en brazos. La negra fue expulsada a golpes del templo y luego de que le arrebataran a su hijo, la condujeron a un árbol en donde en presencia del pueblo fue azotada, mientras que el niño, quien yacía en el suelo fue recogido por otros negros quienes lo llevaron a las orillas de un barranco y ahí lo enterraron. 

Luego de que el sacerdote pidiera perdón a sus feligreses y que todos pidieran perdón a Dios, por la abominación de hace unos minutos, todos oraron para que Dios les perdonara y ellos, recibieron respuesta a la oración que dirigía el sacerdote, pues como algo Divino, de uno de los bellos vitrales contrarios al lugar de la pintura, entró un rayo de luz solar que incidió con el trapo que tapaba al cuadro pintado por Cipriano, aquello fue tomado como respuesta de Dios a sus oraciones y que con ello, sus disculpas fueron aceptadas. Que empezaron a entonar cánticos eclesiásticos y mientras eran entonados por todos, el padre se encaminó a develar dicha pintura, detrás de él, el sacristán, agitando un artefacto en el cual llevaba incienso, por fin, el padre estuvo frente al cuadro y dijo a sus feligreses.

- Hemos sido perdonados por Dios y que mejor momento para develar esta obra de arte que les he contado al inicio de la santa misa, como muestra de nuestro agradecimiento a nuestro Señor. Así que, sin más, les presento nuestro nuevo cuadro a quien podrán pedir sus milagros. 
El cuadro fue develado por el sacerdote y la luz de los rayos solares incidían justo en el lugar donde Jesús tenía en sus brazos al más bello angelito, pero este no se veía por lo fuerte de aquella luz Divina, pero lo que los presentes veían, era de su agrado y todos aplaudieron para luego colocarse de rodillas y ofrecer la primera oración para tan magno cuadro, este realmente era belicismo, el sacerdote si que había elegido una bella estampa y Cipriano la había plasmado tal cual la había pedido el sacerdote. 

Mientras oraban, la luz se fue difuminando ante los ojos de los ahí presentes y todos se admiraron al ver al angelito que Jesús tenía entre sus brazos, si que era bello, el angelito más bello y jamas pintado por nadie en la época, todos estaban satisfechos por la obra maestra que pertenecía a la capilla de su pueblo y por la cual, hablarían por mucho tiempo de su pueblo y su gente. Afuera los negros con curiosidad deseaban ver el cuadro que seguro sería milagroso, pero solo lograban escuchar la algarabía que se oía adentro del templo, pues ellos tenían prohibido la entrada por el solo echo de ser negros. 
Pero de pronto, la algarabía de adentro empezó a quedar en silencio y de la iglesia algunas personas salían con el rostro horrorizado y avergonzado por el milagro que sus ojos recien habían presenciado.

Lo que aconteció en el templo, fue que mientras la luz divina que entró por el vitral, una muy fuerte, la cual se fue difuminando, dejó ante la vista de todos el más bello de los ángeles jamas pintado, un angelito con la piel mas blanca que la misma luz que incidía en él, pero mientras esta se difuminaba y perdía la fuerza con la que llegó; ante los ojos de todos en la iglesia y en presencia de quien estaba justo enfrente de la bella pintura, el sacerdote de la capilla; la luz perdía fuerza, hasta que desapareció, tal cual llegó y cuando esto sucedió, ante la vista atónita de todos, el angelito bello y el más blanco de todos, empezó a cambiar su color y se fue oscureciendo hasta que en brazos de Jesús quedó un angelito negro, pero, esto que a todos asustó, no fue lo que los hizo salir del templo huyendo horrorizados, atemorizados y asombrados. Los primeros en salir, fueron: El sacerdote, el sacristán, la ama de la negra que era azotada amarrada en un palo de los alrededores de la iglesia, tambien venía con el Dios mio en los labios, el veterinario de la hacienda de los amos de los desgraciados negros y detrás de ellos, los que vieron entrar a la negra con el cadáver de su hijo en brazos a la iglesia. 

Cuando la iglesia quedó completamente vacía, los negros y el resto de pobres del pueblo entraron por la curiosidad a la iglesia y lo que vieron los hizo colocarse de rodillas y alabar a Dios por el milagro que sus ojos presenciaban; mientras esto pasaba, uno de los que presenció el milagro, corrió por la madre del negrito muerto y casi arrastradas la entraron a la iglesia, todos se abrieron y le permitieron llegar hasta el cuadro recien develado y la madre del finado negrito cuando vio al cuadro, calló de rodillas y gritó con la vista puesta en el cielo...

- ¡Milagro!... ¡Gracias mi Dios!... ¡Gracias mi Dios!... ¡Milagro!...



Inspirado en la canción: Angelitos negros, de: M. Álvarez Renteía.
Del poema: Píntame Angelitos Negros. Del poeta Venezolano: Andrés Eloy Blanco.
Historia de: S. Raga.

domingo, 18 de septiembre de 2016

Asómate que el amor te llama


Asómate a la ventana
Asómate a la puerta
que ya el amor anunció su llegada
y él no espera, es impaciente
si no te encuentra se marchará
a otras puertas, a otra ventana.

Asómate que el viento acaricie tu rostro
Asómate para que la vida te sonría
que ya el amor anunció su llegada
y con él se ira la fresca brisa de caricias 
se irá la sonrisa de tu vida.

Asómate paloma del alma mía
Asómate y vuela conmigo
Veremos la aurora de la mañana
pues el amor no viaja solo
si no le abres las puertas del alma
lejos de ti volará para nunca regresar.

Asómate disfruta de la vida
la mágica alegría que da una alma enamorada
alegrías que te harán ver todo distinto
de los normales que no conocieron al amor un día
cuando este a su ventana y a su puerta llegó
de ahí se largó y le dejó un enorme vacío.

Asómate ven a ver la diferencia
de una vida con amor y de otra con desamor
como vez, hay una gran diferencia
vida con amor, alma feliz;
alma sin amor, vida perdida.

Asómate a mi corazón, lugar donde reside mi alma.
Alma, lugar que quiere albergar al amor,
vida sin alma, cuerpo que muere día a día.

Recíbelo en ti, antes de que se largue 
a la siguiente puerta, a la siguiente ventana.
Jamás verás a la aurora temprana.
Jamás volarás en las alas de la paloma.
Jamás verás de manera diferente la vida.
Jamás sabrás lo que es un corazón con alma.
Jamás disfrutarás a pelitud de una alma carente de amor,
lugar vacío.
Jamás tu rostro tendrá una caricia de aire fresco.
Jamás tu rostro musitará sonrisa alguna.
Jamás podrás llenar ese enorme vacío que vivirá en ti,
por falta del amor que a ti llegó un día.

Por ello, simplemente asómate a la ventana,
en ella, como la aurora tempranana anucia la llegada del día,
te anuncia que a tu corazón, lugar del alma aun vacía,
la quiere llenar un amor que ahora a tus puertas y ventanas 
con insistencia y por tiempo limitado llama.

sábado, 17 de septiembre de 2016

Y, después de ti, ¿qué?


Como la luna desaparece a los rayos del sol.
Como el barco desaparece sobre el horizonte en la mar.
Como el humo del cigarrillo se desvanece.
Como muere el mayor de los amores.
Como todo, un día terminará.
Como lo nuevo desplaza a lo viejo.
Como la calma llega luego de la tormenta.
Como la salud salva al enfermo. 
Así un día de mi lado te has ido.

Como la luna llega cuando el sol muere.
Como la luz desaparece a la sombra.
Como la adolescencia supera a la infancia.
Como el desamor le llega al amor.
Así un día de mi lado te has ido.

Como el fuego se extingue frene al agua.
Como el alma abandona su cuerpo al llegar la muerte.
Como las cenizas el viento se las lleva.
Como la flor que se marchita y de su belleza nada queda.
Como los nidos son abandonados por los polluelos que se han marchado.
Así un día de mi lado te has ido.

Solo me has dejado, abandonado yo he quedado, destrozado, sin aliento, ni alimento.
Corazón destruido, alma desvencijada, así me has dejado.
Sin saber, donde me queda el norte, mucho menos el sur.
Cachorro perdido quien con ansiedad busca a su amo, para amarlo.
Así he quedado, sin sonrisa me has dejado, solo las lagrimas fieles aun me acompañan,
en la esquina del desamor estoy, sin saber cuál es mi camino, ahora sin ti.

¿Cuál es mi camino? ¿qué dirección deberé seguir ahora que ya no te tengo a aquí?
¿Cuál será mi destino después sin ti? 

Mi sonrisa empacó maletas y se fue contigo, se fue detrás de ti y con él mis ilusiones, mis aspiraciones, mis sueños que juntos un día construimos y escondido en un calcetín se marchó mi amor, tambien él se fue junto a ti de polizón.

Sigo en la misma esquina, la del desamor, perdido buscando ¿cuál es mi destino?
nada me has dejado, después de ti, ¿qué podré hacer para sobrevivir, de nuevo lograr a alguien amar?

Preguntas sin respuestas, pues no tengo cabeza para ellas.
¿Cómo lleno al hueco que me quedó en el pecho, el día que de mi lado te fuiste?
Así un día de mi lado desapareciste. ¡¿Cual será mi destino ahora sin ti?