Un espacio de SergioRaga donde encuentras: Historias, Poemas, fábulas, artículos, humor, terror, biografía,ciencia ficción. De todo para el entretenimiento de quien le gusta la lectura.
viernes, 16 de diciembre de 2016
La noche de navidad
No existe otro momento del año que no te sientas más noble y lleno de amor, para compartir. El mundo es tan distinto.
No hay otras melodías más que las tradicionales cada año, las que al escuchar te hacen viajar en el tiempo.
Mis recuerdos me llevan en ese viaje al seno de mi hogar, lugar en donde con amor crecí, rodeado de mis padres y hermanos también.
Hoy veo a mis hijos y sus caritas de ilusión, parados frente a una vitrina, la misma que un día tuve yo y que más tarde en mis sueños me encontré jugando ahí.
Ahora me encuentro esperando ese día, esa noche que estaremos todos reunidos escuchando esas viejas canciones, soportando la insistencia de los niños preguntando: ¿Qué hora es?, ¿Cuánto falta para la media noche? Y ansiosos y disgustados regresando a sus juegos a la larga espera.
Contigo viajo en la distancia, a mi memoria llegas, cuando esa noche te conocí, al verte me ilusioné, creo que me enamoré, no dejé un solo momento de ver tu linda cara, tus ojos que me daban muestra de lo que había en tu noble alma y esa sonrisa, tímida y coqueta a la vez, cada que nuestras miradas se encontraban, para mí eras esa bella melodía, la que deseaba escuchar pero si era junto a ti, bailarla solo contigo, juntitos nuestros cuerpos, apretaditos, escuchar latir a nuestros corazones, con la ilusión de que mi regalo de esa noche buena fueran tus sensuales y angelicales labios.
Cómo ahora te veo en esta larga y enorme mesa, tú en un extremo yo en el otro, amándonos solo con nuestra miradas, rodeados de lo que nos dejó esa noche, esa bella navidad, nuestros mejores regalos, los que ya han crecido y que sus risas sustituyeron a nuestra hermosa melodía.
Deseo esta noche, cuando den las doce, mi regalo sea el mismo de aquella noche buena, doce campanadas, doce segundos que nuestros labios se unieron y sin palabras se hablaron, se dijeron, te amo.
Con ese inolvidable beso; después salimos juntos al jardín a ver el cielo iluminarse con miles de estrellas, las naturales y las artificiales, yo me sentí que regresaba a mi hogar y que era recibido como el hijo que lejos de su hogar por un largo tiempo estuvo, pero esta vez, al cielo, su hogar regresaba y llegaba acompañado de otro ángel, el más bello que no encontré en el cielo, pues lo hallé en la tierra una noche buena, una noche de navidad.
jueves, 15 de diciembre de 2016
TORTUGA
Una tarde, mi hermana me entregó sobre mis manos, una pequeña y frágil tortuga, al verla me asombré y pregunté.
_¿Y esto qué es?
Mi hermana sonrió cuando la tortuga dijo.
_Soy una tortuga ¿qué no ves? o ¿eres tonto?
Yo abrí mis manos sobresaltado y dejé caer a la pequeña y verde tortuga, pero mientra esta caía y gritaba: ¡Auxilio! mi hermana la cogió en el aire y acariciándola me dijo.
_Ten cuidado, pudo morir del golpe, ¿la quieres o no?
Yo dije, y tambien la tortuga, al mismo tiempo ambos dijimos.
_¡Si! y ella -¡No!
Mi hermana sonriendo la colocó de nuevo entre mis manos, yo nervioso la cogí de nuevo mientras la tortuga protestó.
_¡Nooo! ¡no me dejes en manos de este malvado que no conoce a una simple tortuga, seguro al irte me matará!
Mi hermana la vio con su rostro iluminado y esa paciencia que solo un ser especial puede tener y se alejó, ahí quedamos los dos, en silencio, solo viéndonos fijamente al rostro, las cejas de la tortuga formando una V, y yo, con mis ojos tan abiertos que parecían dos huevos estrellados, así pasamos un buen rato, yo asimilando que el animalito quien estaba muy enojado entre mis dedos me hablara y él, enojado, pues su vida dependía ahora de mí.
Despues de unos minutos como jugando un serio, la tortuga me habló de nuevo.
_¿Qué, te quedarás ahí como un idiota? has algo, no sé, aliméntame o en que lugar me dejarás. ¡Muévete!
Yo seguí viendo al pequeño ser hablando como si se tratara de mi mujer, muy molesta.
_¡Cálmate!
Le dije y la coloqué sobre la pila, en el lavadero, pues el lugar estaba húmedo, mientras encontraba algo que hacer con mi nuevo amigo. Quien seguía protestando.
_¡Genial! pon a la tortuga en un lugar húmedo, eres un genio, qué, ¿acaso no podría tener frío?
A mi no me importó lo que me dijo y saqué mi celular para buscar en internet que podría hacer con ella, ahí encontré algunas respuestas a mis dudas. La tortuga seguía hablando y hablando con la V entre sus ojos.
_¿Genio?, ¿encontró algo el genio en San Google?, algo cómo, qué comen las tortuguitas, en donde viven estos animalitos.
_¡Ya cállate! eres peor que una mujer celosa.
_Genial, solo eso me faltaba, que me compararas con tu mal humorada mujer que aún no tienes.
_Bien, ya que lo sabes todo y además hablas de ti, ¿qué debo hacer?
_Bueno, yo empezaría por llevarme al veterinario más cercano y ahí comprar lo que necesito para sobrevivir, genio.
_¡Estás loco! le dije alarmado.
_¿Por qué? dijo la tortuga con la V como ceja.
_Pues, si te escuchan hablar te perdería y mi hermana se desilusionaría de mí.
_Genial, tantos y me toco un idiota. A caso crees que sería un idiota como tú para hablar con desconocidos, solo hablo delante de personas geniales como tú hermana, quien es la única y enfrente de idiotas a la potencia un millón, como tú... bien me comprenderás.
_Oye, oye, ya bájale a tu ira, está bien, te pido perdón por haberte dejado caer, pero me asusté, no todos los días una verde y malhumorada tortuga me habla, ¿qué tal si empezamos de nuevo, eh?
La tortuguita verde dejó la V sobre sus dormilones ojos y en su lugar se colocó un guión como el de la letra Ñ. Quedó pensativa por unos segundos muy largos, de él salía un sonido como este: ¿mmmmm?
_Ya, perdóname.
_Está bien, pero estaré observándote, ¿entiendes?
Esta vez sus ojos se colocaron a media asta y la línea sobre sus ojos desapareció, pues después abrió más un ojo que el otro, cómo realmente observándome y dijo.
_Y ¿qué nombre me pondrás?
Esto lo dijo con un gesto que me indicaba que esperaba lo peor. Yo lo vi o la vi y le di vuelta para verificar su sexo.
_Oye genio, ¿qué crees que haces? ¿a caso esperas ver un par de bolas como las tuyas, colgando? si que eres un idiota, ¿por qué a mí?, ¡soy macho! ¿está bien para ti?
Y de nuevo esa mirada que expresaba una total decepción, pero a la vez una conformidad, pues si mi hermana me había entregado esa maravillosa maravilla de la naturaleza, había sido por algo.
_¿Qué te parece si me dices un nombre que a ti te guste y así te llamaré?
_Vaya, al fin algo coherente de un retrógrada. Dijo la tortuguita.
Elevó sus ojos al cielo y colocó una de sus patas sobre su quijada, quedó un rato pensativa, al rato, movía su cara cómo diciendo: No, ese no, mientras pensaba, yo le repetía nombres que pudieran gustarle, cómo: Nerón, Boby, Jack, en fin nombres. El me dijo con la V sobre sus ojos de nuevo.
_Hey, cállate, no me dejas pensar, ¿a caso me ves cara de perro? ¡Hello! ¡soy una tortuga! deja que piense mi nombre por favor. ¿No tienes nada importante que buscar en el internet? no sé, y si miras unas chicas, eso te hará bien, seguro eres virgen aun, eso explicaría tu torpeza.
Yo me callé y con cara de asombro y admiración, seguí por otros pocos minutos solamente observándola y preguntándome, ¿de dónde mi hermana la habría sacado? en realidad era genial, mi vida ya no sería nunca igual con este compañero quien era muy temperamental, pero quien no, si al conocerte casi te mata, creo que mi rostro en esos momentos era el de un completo idiota, observando a la pequeña tortuguita con una pata deteniendo su rostro mientras que la otra, le sostenía la otra pata. Ella veía al cielo, medio cerraba sus babosos ojos, daba dos pasos y movía su cabeza como diciendo: Ese no y seguía pensando qué nombre se podría colocar para que yo le llamara así. Despues de un buen, pero buen rato, se detuvo ante mi rostro asombrado. Yo me encontraba recostado sobre el lavadero observándolo, entonces, por fin me dijo como deseaba que lo bautizará. Él me dijo.
_¡Tortuga!
Al escucharlo me coloqué firme y sobre mis ojos apareció la V, no de enojo, sino de extrañeza y le contesté.
_Mira quien es el genio ahora, todo este tiempo, para decirme que quieres llamarte: ¡Tortuga!
_¿Y qué tiene? ¿acaso no soy una? o ¿crees que soy un León?, vaya genio el que me cuidará.
_Ya cállate Tortuga tonta.
_Ves que se escucha genial, ya nos estamos entendiendo.
_¡Tortuga! ¿es en serio?
_¡Si! se escucha genial.
Así nos dirigimos hasta la veterinaria más cercana, una rara pero genial amistad había iniciado, mientras la escuchaba hablar y hablar, me repetía para mis adentros, ¿cómo era posible aquello? si no hubiera sido, porque mi hermana sabía que la Tortuga hablaba, pensaría que estaba loco.
Ella seguía hablando y hablando, pero esta vez, su rostro se iluminaba mientras lo hacía y es que, Tortuga iba haciendo planes futuros. Bla, bla, bla...
miércoles, 14 de diciembre de 2016
Una pequeña con magia
Pequeña señorita, ¿qué has hecho de mí?, antes un amargado fui pero a mi corazón le faltaba algo de tu magia, esa que brota en tu risa infantil y tus locas aventuras de las que me haces participe, yo digo, no quiero, pero en el fondo lo deseo tanto, tú me lo ruegas y haces ojitos que miran al cielo y tú carita la colocas triste que me derrites, controlas mi voluntad y regreso a ser lo que ya hace tiempo fui, un niño que vivía como tú vives hoy, en mundo de fantasías, un mundo de juguete, siempre la princesa deseas ser y de mí a un príncipe encantado, pues por adentro soy un viejo amargado, uno al que su amargura le desapareces, por eso pienso que tienes magia, en tus ojitos, en tu corazón, en tu pequeño cuerpecito, en tu sonrisa o en esa piel que es parte de la mía, pues tienes algo de mí en ti.
A veces estoy cansado, te veo acercarte, llegas cargada de muñecas y el dormido me hago, pero eso a ti no te importa, sabes que eres la única que puede arruinar mi deliciosa siesta, me hablas al oído y con inocencia me preguntas, papi estás dormido, yo respondo que sí pero solo en mi mente y sigo fingiendo un profundo sueño y tú deteniendo a mil juguetes y de nuevo insistes y repites, papi estás dormido, podemos jugar un rato, me lo dices con tanta ternura que no puedo fingir, pero me digo, debo ser fuerte, cómo puede ser que una criatura tan chica, pero tan linda me haga esto, no, y sigo fingiendo un profundo sueño, en el que sueño contigo, de todas maneras estoy perdido.
Al ver que no logras despertar a tu príncipe encantado me levantas un parpado y yo trabo el ojo, lo llevo hasta mi cerebro para dejar mi ojo completamente en blanco, pero eso ni te asusta por el contrario, inocentemente me dices, ya se lo que sueñas, sueñas que estas en el palacio y ahora llego yo con mis amigas, las cuales son sus muñecas y sobre un cuerpo moribundo por el sueño empiezas tus juegos, no te importa que este casi desmayado, me tomas mi brazo, tambien mi mano, me cruzas las piernas, pues la hora del té en tu reino llegó, me revuelves mis pocos pelos, haces de mi una marioneta y yo, que ya no aguanto las ganas de reír, pero me aguanto, no puedo ceder a tus antojos, pues si lo hago hoy, lo haré mañana y pasado mañana y por el resto del tiempo que te falta para crecer.
Entonces me digo, y cuando crezca seré un juguete más en el desván, recuerdo a mi hijos mayores, los que ahora no me dan ni la hora y por arte de magia despierto de mi letargo y tu sonríes y antes de que Morfeo me lleve nuevo a su reino, me colocas una muñeca en cada brazo y me das mi libreto y me gritas acción, ya estoy en la escena, tengo que actuar, no es que no me guste, la verdad que me gusta y mucho, lo que sucede es que mi niño ahora esta cansado igual que yo y mi paciencia ya no es la misma y no se diga la imaginación, esa que a ti te sobra, me pregunto al ver tu rostro cambiando de gestos, qué vera ella en mí, yo lo que veo es un ángel que del cielo alguien me envió para hacer mi vida más agradable y menos aburrida y entonces entró en mis personajes pues, no es uno, sino cien.
De dónde te sacas tantos personajes, ya no debo dejar que veas televisión ni que uses mi celular pues, tus historias no son las mismas con las que yo crecí y cuando quiero meter uno de mis personajes favoritos de niño me ves con cara de pocos amigos y recibo de ti un regaño, uno que me causa gracia y al reír tu rabias y te enojas, me halas las orejas, eres peor que mi madre la que desde el cielo gozosa nos ve y dirá, qué bien, que mi hijo tiene un ángel que vele por él.
Luego, en menos de un segundo cambias de humor y regresas a mí, pero advertido estoy de que si vuelvo a salir de mi personaje me castigaras y frente a la pared, con enormes orejotas de burro, asi me imagino sentado sobre un enorme burro y yo otro, con enormes orejotas, solamente mirando que a la pared le hace falta una mano de pintura, pues ya parece pared de cueva de cavernícolas, pues ella ya la invadió y la llenó de jeroglíficos y figuras qué quién sabe qué serán, pero la verdad para mi son obras de arte, de las que ya hasta he montado una exposición y a mis empleados los que me ven como loco me dicen, qué lindos dibujos, pues me ven la cara de ilusión y si no lo dicen, saben que corren un gran riesgo de perder su puesto y tambien su bono de fin de año.
Así que todos lo celebran también, aunque por dentro dirán, este viejo está loco y es que si lo estoy, ella con su magia me transformó y en otro me convirtió, no sé que haría sin ti, la vida sería aburrida, no tendría ahora sentido, ansío que llegue la hora de regresar a casa o que llegue el fin de semana, no será para descansar. será para jugar, para desaparecer de este mundo tan desorganizado, tan despistado y tan malvado, uno que se olvido que tienes un vecino por saludar o a un hermano por abrazar o algo mejor, a un hijo por besar y aconsejar, dedicarles todo tu tiempo libre para disfrutarlo con ellos, comer un helado viendo la televisión.
Todo esto me hace recordar a la pequeña que trajo la magia en ella y con su embrujo me hechizó y en hombre feliz me convirtió.
Todo esto has hecho en mí, mi pequeña By.
Cardiología
En la sala de cardiología del Hospital General, se encontraban en cama varios corazones hospitalizados, algunos recien salían de una cirugía debido a un incremento en el colesterol, otros, debido a un ataque cardíaco. Pero al fondo de la sala se encontraban otros corazones recien ingresados.
A estos, solo se les escuchaba lamentarse, murmullos nada más, sollozos, pero nadie se animaba a decir nada para aliviar la tensión que en ellos vivía, no estaban ahí por una cirugía, no estaban por un colesterol elevado, el que tapó algunas de sus arterias, no habían sufrido un paro o ataque cardíaco, ellos estaban ahí sufriendo a causa de un mal amor, una mala experiencia, que los dejó en aquella condición y en la sala de un hospital especialista en cosas de corazones.
Despues de varios días quejumbrosos y sin importar lo que a sus compañeros convalecientes les sucediera, alguien dijo.
-Los diecisiete son buenos, pero se vuelven malos si te enamoras del corazón equivocada.
El resto de corazones en la sala dejaron de lamentarse y se volcaron hacia el joven corazón, quien se atrevió a romper el silencio y a la vez el hielo. Entonces otro corazón dijo.
-¿Y qué te pasó? Cuenta, hablar es bueno, eso lo sé por experiencia.
Algo, a lo que el resto estuvo de acuerdo y al joven corazón lo invitaron a hablar para así, desahogar sus angustias, las que le tenían ahí en terapia.
-Bueno, les contaré.
Dijo; luego dejó escapar un suspiro. Y agregó.
-Tengo a penas diecisiete y ya sufro de amor, ¿lo pueden creer?
-¡Claro!
Dijo otro corazón que se encontraba dos camas más adentro. El resto de corazones lo vieron a él tambien, pero este solo eso dijo y callado quedó otra vez. El silencio hizo que el joven corazón siguiera con su historia.
-Pues, conocí a otro corazón, me atrajo de él, su color tan rojo y sus latidos tan fuertes, eso fue lo que me enamoró, pasaron los días y cada minuto más enamorada de él, un día, el se dio cuenta de mis sentimientos o alguien le dijo lo que yo sentía por él que se me acercó y con mucha ternura me habló y luego que lo vi, sus latidos fueron más fuertes y los míos tambien se aceleraron, algo que él observó y entonces me acarició, yo se lo permití, entonces luego de aquella deliciosa y tierna caricia, mis aurículas besó. Fue maravilloso, luego salimos por un par de semanas y a la tercera semana, convencida de que me amaba como yo a él, le entregué mis ventrículos, la experiencia fue mucho mejor de lo que yo había imaginado, ahora estaba mucho más enamorada, él me amó y yo a él. Pero después de varios encuentros amorosos, un día se alejó de mí; y cuando de nuevo me lo encontré, él pasó por mi lado con otro corazón, era bella como él, era de un rojo oscuro profundo y sus latidos hasta a mí llegaron, él me ignoró como si no me conociera y entendí que solo fui una víscera para él, obtuvo de mí lo que seguro ahora buscaba de esa otra y me dejo tirada, destrozada, así me encontraron mis padres por la calle y con una enorme depresión que me impedía latir como se debía, pues mis latidos a penas llegaban a 30 por minuto, se alarmaron y así vine a dar aquí.
Todos en la sala se compadecieron de este tierno y joven corazón, quien ahora lloraba. Entonces otro que estaba a dos camas antes que ella, habló.
-Yo no tengo tu edad, yo soy mayor y soy varón, me creí con la experiencia suficiente y un día me encontré con un bello corazón a quien al verme observé como latió muy fuerte, eso me atrajo hacia ella y con mucha pena le dije, hola, ella me respondió con un latido especial, creí por mi experiencia que sería diferente a las que antes de ella mis parejas fueron, la invité a salir y ella aceptó, se veía tan diferente, tan recatada, tan confiable, en fin, tan diferente a las que antes conocí, me dije, este corazón es diferente, creo que es la indicada para entregarle mis diástoles y sístoles, los que hasta ahora me guardé, los que hasta ahora me dije, cuando la encuentre para ella serán. Una noche se los entregué, ella con gusto los aceptó y felices fuimos por dos años, compartiendo mis sístoles con sus diástoles, en resumen, todo iba como siempre lo soñé, pero lamentablemente yo era pobre y ella tenía antes de sus honestos diástoles otras metas y entre los dos, apareció un corazón por el cual circulaban glóbulos de color dorado, esto a ella le atrajo de él y por este me dejó, nunca ella fue mía, pero en cosa de un par de semanas me enteré que ya era amante del corazón dorado, así lo llamaban, intente provocarme un paro pero un amigo lo impidió y a este hospital de emergencia me trajo. Esa es mi historia. Cómo puedes ver, mi historia es mucho peor que la tuya, pues tú apenas empiezas a vivir, crees que no hay futuro, que no hay un mañana, pero estas equivocada, claro que lo hay, el mundo espera por ti, mil corazones que laten fuerte esperan por ti afuera de aquí.
Cuando el joven corazón terminó su triste historia, una que alentaba al corazón de diecisiete años a sobre ponerse y a seguir con su joven vida, la que apenas empezaba, otro corazón se escuchó que habló al final de la sala, se trataba de otro corazón, uno como de unos 75 años de edad, quien estaba conectado a un monitor y junto al monitor, un resucitador pues, ya en dos ocasiones lo usaron para regresarlo a la vida.
- Escúchalo jovencita. -dijo el viejo corazón- y tú amigo, tambien escucha lo que les contaré, pues como yo lo veo, para los dos la vida empieza, claro, en diferentes perspectivas, pero para ambos hay esperanzas y muchas de lograr hacer realidad sus sueños de amar y ser amados pues, para mí ya no hay esperanza alguna. Ambos corazones, quienes hablaron antes que el viejo, dijeron casi juntos.
-¿Por qué?
El viejo se tomó un momento, pues lo que habló lo agitó y en el monitor se escuchó la alarma de que algo no andaba bien con él, pero no fue como para que el cardiólogo o la enfermera entraran a revisarlo. Después de un descanso, el viejo corazón siguió con su historia.
-Yo conocí a un bello corazón como a tu edad -le dijo al segundo que habló en la sala- al verla casi me da un paro cardíaco, pero después de esa falsa alarma mi corazón bombeó mucha sangre, sí que era fuerte por aquella época, -suspiró el viejo y siguió- no descansé hasta que la conquisté, eso me llevó como al rededor de un año, ese corazón si que se daba a desear y para mí, eso me causaba ganas de vivir para lograr conquistarla y amarla.
Un día, por fin ella me aceptó y después de seis meses de novios nos casamos, fuimos felices por casi 50 años.
El viejo corazón, callado se quedó, pues el monitor de nuevo se activó. En la sala, además de la alarma del monitor, solo un silencio total se escuchó, incluyendo a los que estaban en la sala de al lado en recuperación, por sus cirugías, ellos tambien atentos los escuchaban y en silencio, todos esperaron a que el monitor se callara. Así lo hizo después de como 15 minutos, pero debieron pasar otros cinco más para que el viejo iniciará de nuevo su charla,
-Gracias por esperar a que me normalizara -dijo el viejo a quien se le escuchaba cansado y algo agitado- Los mejores años de mi vida fueron al lado de ese bello corazón, un corazón que me amó hasta el final, pero no tanto como yo a ella -el viejo se quedó en silencio y a sus lagrimas limpió- Hace un mes, ella se me fue, no con otro, jajajaja -río con nostalgia y un poco de entusiasmo- mi bello corazón murió, alguien disparó su arma y en ella se detuvo el proyectil, su muerte fue súbita, no sufrió. Yo corrí hasta donde ella se derrumbó, la tomé entre mis venas, la besé, pues supe que nada podría hacer para salvarla, pues sobre mí, toda su preciosa sangre, yo traté de evitar que su sangré tocara el suelo, pero ella, quien bombeaba con fuerza, pues era de un enorme corazón, sin sangre se quedó, murió del plomazo y tambien desangrada, yo sentí que moría con ella, pero fuerte fui y soporté hasta que la sepulté, pero mi soledad, esa si que no la soporté y un día me dio un infarto. Iba en el autobús, cuando me desplomé, alguien que iba en el bus, resultó ser un bombero, él me dio los primeros auxilios y luego una ambulancia me ingresó aquí a cardiología del Hospital General; me operaron de urgencia, yo ya no deseaba vivir y la verdad no deseo vivir, quiero morir e ir junto a ella, yo sé que ella me espera y yo desespero por estar con ella.
El viejo dejó de hablar y en la sala a muchos se les escuchó latir fuertemente, se les escuchó llorar, aquellos que disertaron antes comprendieron que una vida los esperaba afuera del hospital, fuerzas de un corazón viejo sintieron que por su aorta les llegó.
Pero al cabo de una media hora, todos meditaban su situacion, mientras otros deseosos de salir de aquel lugar para así la vida disfrutar, algo los trajo de vuelta a la realidad y era ver pasar a los enfermeros y al doctor de turno corriendo por el pasillo, pues en el monitor se escuchó el sonido constante que ni un solo corazón en esa sala desearía escuchar.
Al fondo, detrás de una cortina solo se escuchaba al doctor gritar.
-¡Eleven a 400 joules!... ¡A un lado! -la descarga se escuchó y a todos los acongojó- luego del sonido que el resucitador producía el cardiólogo repetía.
-¡Apártense!
Y de nuevo otra descarga, hasta un masaje le dieron al viejo corazón, pero este no reaccionó. Lo que luego se escuchó, fue de nuevo al doctor decir.
-Hora del deceso, diez de la noche con veinte minutos.
Cubrieron al viejo corazón y salieron los paramédicos y el cardiólogo con una cara de amargura por no haber podido salvar al viejo corazón, quien seguro feliz ahora estaba junto a su corazón amado.
Pero algo milagroso ese día sucedió en la sala de cardiología y era que; muchos corazones se recuperaron rápidamente y pronto les dieron de alta.
El cardiólogo tomó fama como profesional en su especialidad, pero lo que nadie supo, era que la historia del viejo corazón fue quien motivó al resto de corazones en la sala de cardiología y sanaron.
¡Ah!, por cierto, el corazón de diecisiete y el veinteañero decepcionado, empezaron a salir, y ya llevan dos años felizmente juntos, parece que iniciarán muy pronto la segunda parte de la historia inconclusa del viejo corazón, quien les devolvió la esperanza y la ilusión.
El Fin
martes, 13 de diciembre de 2016
Love is the drug
El amor es la droga que a mi cuerpo entró, por mis venas en todo mi ser se diseminó, hasta que a mi corazón como ladrón entró y en él se acomodó, ahí se escondió y ya no pude sacarlo de él.
El amor es una droga que no tiene antídoto, ni cura, se apodera de tí, se acomoda en tu corazón y más tarde te atacará la razón, en un autómata te conviertes, no puedes ver otra cara más que la de quien te contagió y en adicto te volvió, el tiene todo el control en ti, nada que hacer, acabas de sucumbir, pronto morirás y será de amor o de desamor, este último será tu perdición.
El amor es la droga, que en mi cuerpo al verte en el entró, me contagiaste y en un adicto me volví, con una mirada y una dulce sonrisa, en ese instante no supe que hacer, solamente sentí un cosquilleo en mi estómago, seguramente cuando en mí la droga entró, luego sentí un calor por toda mi piel, seguro fue, cuando viajaba por mis venas con rumbo hasta mi corazón, donde se alojó y una vez ahí, tomó el control en mí.
El amor es la droga que no tiene antídoto ni tratamiento, es más venenosa que mordedura de serpiente, es más mortal que cualquier enfermedad viral, pues como te puede dar felicidad, tambien te puede matar en vida, sientes como corroe todo tu ser, no te permite dormir, te aleja de todos los que te rodean, no quieres ver otro rostro que no sea el de quien te contagió y en ti como ladrón entró.
El amor es la droga que todos hemos probado en algún momento de nuestras vidas y en ellas por un instante, mientras te volvías su adicto te hizo feliz, pero una vez que de ti tomó lo mejor y el control, entonces te destrozó, vaya maldita droga. Hay quienes son inmunes y solo manifiestan el primer síntoma, la felicidad sin limites.
El amor es la droga, no hay científico que pueda explicar esa rara reacción de quien la padece y la posee en su organismo, no tiene cura, una vez adentro de ti a todo le dices que si, haces lo que te ordene quien te contagio con firme mirada y dulce sonrisa, es él, quien toma el control del contagiado o el adicto a esa antigua droga, hay quienes la utilizan para hacer el bien, pero hay otros que la utilizan para acabar contigo en un santiamén.
El amor es la droga más antigua que terminó con reinos completos, se utilizó para contagiar y un adicto hacer a quien gobernó en este reino, el contagiado y adicto lo entregó todo por amor y hasta por él falleció, pues no pudo con la droga que circulaba en su ser, se alojó en su corazón y con esa droga ahí, fue quien lo mató. La que, en adicto lo convirtió de reina y dueña se quedó, hasta que a ella otro con las mismas intenciones llegó y adicta la volvió y el trono le robó y así siguió la historia hasta nuestros tiempos, donde aun se ven raros casos como estos, debemos cuidarnos de no probar de ella para no caer en sus horribles garras y morir por ella (él).
El amor es la droga, en quienes entró, feliz los volvió, pues la que en él entró no estaba contaminada con el odio ni la ambición, al que le llegó esta nueva cepa de la droga, una que en alguien mutó para bien, para complacer a quien amó, la felicidad entera le entregó y ella no se lo podía creer, esta rara adicción se ve tambien a menudo y quienes la padecen mueren pero de felicidad, pues les dura toda una eternidad.
Esta es la confusión, por lo que no han encontrado la cura a tan rara adicción, que inicia con una simple y penetrante mirada, acompañada de una tierna sonrisa, la cual hace que sientas miles de cosquillas en el abdomen, este es el indicativo de que la droga ha llegado a ti, después sientes que la piel se te enciende y un calor te invade hasta el último cabello, esto indica que ya entró en ti y viaja por el torrente sanguíneo en busca de tu corazón, hasta ahí aun tienes salvación, pero una vez adentro de dicho órgano, ya nada por hacer. En el momento que entró en él y se alojó ahí, sientes que la pupilas se dilatan y a tu corazón lo escuchas y sientes late que late, tan aprisa que sientes un mareo, las piernas te flaquean y no puedes dar paso para escapar y el zarpaso final te llega con un simple hola o un leve roce de su piel, si con esto te sientes desfallecer o crees levitar por el aire, ya estas fregado, un adicto eres ya y al sentir el beso ansiado, este te da cierta calma, pues crees que todo lo bello has alcanzado, que la vida te sonríe y será eterna. Bellas sensaciones sientes en todo tu cuerpo, todo hasta ahora va bien, si quien te drogó lleva la cepa buena, habrás tocado el cielo, pero si te entró la otra, ya vas con rumbo al infierno.
El amor es la droga. Cuídate de ella, que en adicto te convertirá, feliz serás o el ser más infeliz.
Tengo Otra Mujer
Tengo otra mujer en mi vida.
A la que siempre y desde el día que la conocí la mitad de mi corazón ella me robó, se lo entregué y no me importó.
Tengo otra mujer en mi vida.
Y no me importa que todo el mundo se entere, no se lo escondo a mi mujer, ella fue la culpable por haberla presentado y a mi vida haberla en bandeja entregado.
Tengo otra mujer en mi vida.
Mi esposa conoce de mi amor por ella y me ha confesado con alegría que no le importa compartirme con ella.
Tengo otra mujer en mi vida.
Nadie debería de alarmarse, hoy eso es tan común y me pregunto ¿quien no la tiene?
Tengo otra mujer en mi vida.
Aunque no es paciente como mi esposa, en veces acaba con la poca paciencia que me queda, pero con un solo beso me tranquiliza y me doblega, algo que nunca logro la mujer que juré amar y respetar toda mi vida, ella debe soportar todos mis defectos y mis caprichos.
Tengo otra mujer en mi vida.
Cuando les comento a mis amigos que ellas se entienden y se llevan bien, todos me admiran y preguntan, cómo logré dominar a dos fieras, dos mujeres, pues nunca en la historia lograron compartir a un mismo hombre.
Tengo otra mujer en mi vida.
Una me llena la barriga y cuida mis fiebres, mientras la otra me exige, me hace berrinches para conseguir lo que desea y yo la consiento sin reclamos.
Tengo otra mujer en mi vida.
A ella me la entregó un día mi esposa, me dijo, ven te la presento y en ese momento de ella me enamoré, en ese instante mi corazón la comenzó a amar, mis ojos vieron la luz, mi esposa al ver mi cara de felicidad solamente sonrió, nunca me reclamó.
Tengo otra mujer en mi vida.
Ella tiene los años nuevos, los años jóvenes, mientras que mi esposa tiene los años maduros, la paciencia y el amor para no perderme por la otra.
Tengo otra mujer en mi vida.
Ella tiene una fuente de agua pura, la que sacia mi sed de locura, la que me regresa en el tiempo mis años de juventud y a mi mujer eso le gusta y le da ternura.
Tengo otra mujer en mi vida.
Es la más bella, la más hermosa, todo es nuevo en ella y sus locuras me transforman, dejo mi amargura y mi cansancio cuando me encuentro a su lado.
Tengo otra mujer en mi vida.
Cuando la gente me escucha hablar de ella, escuchan que le he construido un lugar lleno de ternura, amor y locura, me ven con ojos de odio y murmuran, viejo rabo verde, tan linda su esposa y engañándola con alguien más joven.
Tengo otra mujer en mi vida.
Les juro que es mucho más linda que mi esposa, aunque hay cosas que se le parecen.
Tengo otra mujer en mi vida.
Debo confesar que desde el primer día yo la amo, a veces creo que mucho más que a mi esposa, a quien tambien aun amo con locura, pero no tanto como a mi nueva mujer, la que llegó para alegrar y prolongar mi vida.
Tengo otra mujer en mi vida.
Una mujer maravillosa mucho más que mi esposa, esa mujer que mi esposa un día a mi vida la llevó y sobre mis brazos la entregó y al hacerlo me dijo: te presento a tu hija, no es hermosa, no es maravillosa, les juro que al verla de ella me enamoré y hasta lloré, a mi esposa besé en la frente por darme a tan bella criatura, ambos la vemos desde entonces con amor y locura, la compartimos y ella nos entrega un amor que jamás imaginé podría existir en otra mujer que no fuera la que Dios me entregó para amarla toda mi vida, nunca me dijo que mi corazón un día habría que dividirlo entre dos hermosuras, las amo con locura y tambien con ternura una me da la calma mientras la otra me da la locura, una me cuida mientras la otra me exige y me reclama, las dos complementaron mi vida, por eso hoy les digo: Tengo otra mujer en mi vida... mi hija hermosa.
domingo, 11 de diciembre de 2016
Todo terminó 2
Yo sé que todo terminó.
Mi corazón se rindió y se aburrió
de repetir: Que te necesito,
que te amo, que tanto te quiero.
Yo sé que todo terminó.
Que nuestra vida se arruinó,
mi corazón se destrozó, fracturado terminó,
mis sueños en pesadillas se convirtieron,
nuestros caminos ya no convergieron,
algo los distrajo y divergieron.
Yo sé que todo terminó.
Me he vuelto loco,
por un tiempo quedé destrozado
pero hoy comprendo,
que nuestros corazones jamas se amaron,
se la pasaron bien, pero hoy todo se terminó.
Yo sé que todo terminó.
Los recuerdos por un tiempo permanecieron
pero se fueron diluyendo,
y de ellos ahora nada quedó,
el tiempo y la distancia con ellos acabó.
Yo sé que todo terminó.
dejaste de amarme y yo aun quedé en ti perdido,
mi corazón se rindió.
Dije: Te necesito, te amo, aun te quiero,
pero recapacité y a mi vida todo regresó.
¡Aquí nada pasó!
Yo sé que todo terminó.
Dijiste que todo terminó,
me costó tiempo asimilarlo,
mi corazón con esa frase lloró
y se desangró.
Yo sé que todo terminó.
Todo se terminó, todo acabó,
nada quedó,
entre nosotros ni un saludo,
todo lo conseguido se perdió,
la rutina con nuestra pasión terminó,
la rutina con nuestro amor acabó
y a nuestras vidas las terminó.
...Y, todo ya se terminó.
SergioRaga
11/12/16
Todo terminó
Yo sé que todo terminó. Mi corazón se rindió y se aburrió de repetir: Que te necesito, que te amo, que tanto te quiero. Yo sé que todo terminó. Que nuestra vida se arruinó, mi corazón se destrozó, fracturado terminó, mis sueños en pesadillas se convirtieron, nuestros caminos ya no convergieron, algo los distrajo y divergieron.
Yo sé que todo terminó. Me he vuelto loco y por un tiempo quedé destrozado, pero hoy comprendo que nuestros corazones jamás se amaron de verdad, al menos no el tuyo; se la pasaron bien, pero hoy todo se terminó.
Yo sé que todo terminó. Los recuerdos por un tiempo permanecieron, pero se fueron diluyendo, y de ellos, ahora nada quedó, el tiempo y la distancia con ellos acabó.
Yo sé que todo terminó. Dejaste de amarme y yo quedé en ti, perdido, mi corazón se rindió. Dije: Te necesito, te amo, aun te quiero,
pero recapacité y a mi vida todo regresó. ¡Aquí nada pasó!
Yo sé que todo terminó. Dijiste que todo terminó. Me costó tiempo asimilarlo, mi corazón con esa frase lloró y se desangró.
Yo sé que todo terminó. Todo se terminó, todo acabó, nada quedó
entre nosotros, ni un saludo, todo lo conseguido se perdió, la rutina con nuestra pasión terminó, la rutina con nuestro amor acabó y a nuestras vidas las exterminó. Y todo ya se terminó, y pensar que creímos sería para siempre con continuidad en otra vida.
SergioRaga
30/3/23
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