Un espacio de SergioRaga donde encuentras: Historias, Poemas, fábulas, artículos, humor, terror, biografía,ciencia ficción. De todo para el entretenimiento de quien le gusta la lectura.
lunes, 15 de enero de 2018
Sueños de juvnetud
Puedo recordar aquellos momentos
que deseaba ser lo que no logré ser,
jamás pude imaginar que me olvidaría
de mis promesas, de ser lo que no pude ser.
¿Quién puede regresar el tiempo
y recuperar lo que en él se perdió?
¿Quién puede hacer ganador
al que hoy es todo un perdedor?
¿Quién puede componer
lo que ya se arruinó y lo arruiné yo?
Puedo recordar aquellos sueños de juventud,
el susurro que me traía al oído el viento
mientras acariciaba mi rostro,
lo que de él escuché, emoción me causó
y me hizo soñar con sueños que un día podría lograr.
¿Quién puede saber lo que te depara el futuro
y componer en el camino lo que en el tiempo se torció?
¿Quién pude ver con claridad
que los sueños solo son eso, sueños,
y que no se harán realidad?
¿Quién puede componer y recuperar los sueños
perdidos, solo volviéndolos a soñar?
Puedo recordar a la juventud
ofreciendo mil cosas imposibles de lograr
por las que tendría que luchar sin desfallecer.
Puedo recordar a la juventud
entregándome promesas sin cumplir,
que mis sueños se harían un día realidad.
Puedo ver a la juventud entregando
promesas que uno no logra ver
y que el mañana no es una realidad,
solo una promesa por cumplir.
¿Quién podría evitar que salga el sol,
que la luna deje de brillar,
que no hayan estrellas fugaces
y que no haya cada tiempo un eclipse?
Cosas como las que me sucedieron
y que me impidieron que mis sueños
se hicieran realidad,
esto nadie lo pudo evitar.
¿Quién podría haber dicho a mi juventud
que un día le fracasaría,
que todo lo que me dijo solo sería un sueño
y que este se convertiría en una pesadilla?
¿Quién podría detener el dolor,
curar las guerras sin sentido?
Sueños son, eso son los sueños de juventud.
Perdón por no poder cumplir lo que un día
el viento mientras acarició mi rostro
al oído me susurró lo que debía ser
y no logré ser.
Nunca habrá otro como yo
Tú nunca imaginaste
que el amor sería así,
como esa luna blanca que nos ve.
Tú nunca imaginaste
que nuestro amor sería así,
como el calor de este verano
y las olas que bañan nuestros pies.
Tú nuca imaginaste
que un beso sería tan dulce,
como la mejor y más pura miel.
Jamás imaginé amar así.
Jamás imaginé que perderte sería así.
Jamás imaginé que causaría tanto dolor.
Jamás imaginé que siempre recordaría lo nuestro.
Cómo te extraño y no sé si es normal.
Cómo te extraño y no sé si tu también.
Cómo te extraño a ti mi amor.
Cómo extraño cada caricia y la malicia.
Cómo extraño amar así y no se si es normal.
Tú nunca encontrarás amor como el mío
por más que trates no lo encontrarás.
No busques más porque como yo te amé
nadie lo hará, mejor vuelve a mi amor.
Tú nuca encontrarás a alguien que te amé igual,
a otro que te bese como yo,
eso jamás lo sentirán tus labios
porque la miel que de mí sentías
solo la encuentra la abeja en la más extraña flor,
así fue, es y será mi amor.
Mejor regresa a mis brazos mi amor.
Jamás imaginé amar así.
Jamás imaginé que perderte sería así.
Jamás imaginé que causaría tanto dolor.
Jamás imaginé que siempre recordaría lo nuestro.
No, no encontrarás a otro que te venere como yo.
No, no encontrarás a otro que te amé tanto como yo.
No, no encontrarás a otro que con un beso te haga soñar
y flotar como yo.
Tú nunca imaginaste
que el amor sería así,
como esa luna blanca que nos ve.
Tú nunca imaginaste
que nuestro amor sería así,
como el calor de este verano
y las olas que bañan nuestros pies.
Tú nuca imaginaste
que un beso sería tan dulce
como la mejor y más pura miel.
Nadie te amará como te amé y te amo yo,
no pierdas el tiempo tratando
de encontrar a otro como yo.
Nadie puede sustituir las caricias de mi en ti.
Nadie te hará flotar y soñar como lo hice yo.
Nadie te entregará con un beso la mas dulce y pura miel.
No, no encontrarás a otro que te entregue su vida como yo.
No, no encontrarás a otro que te venere como yo.
No, no encontrarás a otro que te amé tanto como yo.
No, no encontrarás a otro que con un beso te haga soñar
y flotar como yo.
viernes, 12 de enero de 2018
Así es el amor
Aquí sin ti,
sentado junto a ti,
aquí sin ti,
sentado junto a ti.
Parece ayer
cuando aun nos jurábamos amor,
tu estando en mi cama
y yo sintiendo tu amor,
tu estando en mi cama
y yo sintiendo tu calor,
ese calor que provocaba mi imaginación
a soñar que me amarías de corazón.
Las dudas empiezan a brotar
¿será qué me amas?
¡esto acaba de empezar!
¿esto acabará?
¡lo tenemos que solucionar!
Es increíble cuanto te extraño
estando en la misma habitación,
nos volvimos extraños
sin ninguna emoción.
¡Te extraño!
te quería recordar,
que aunque todo esto se acaba
no paro de pensar,
que puede que mi otra mitad
a la que tanto amaba
se vaya a marchar.
Y ese furor que antes sentimos
ya no se recuperará,
pues cuando decías que me amabas
no era verdad,
porque el que ama
no se marcha, se queda hasta el final.
No paro de pensar
en que ayer éramos dos locos de amor
y que hoy todo terminara en dolor,
ese dolor que hoy provoca
el no tenerte en persona
sino en mente,
aunque creo que la mejor casualidad
fue perderte.
El haberte perdido me sorprende,
porque lo más interesante de mi vida fue tenerte,
pero así es el amor,
a veces se gana y otras se pierde.
Así es y así será siempre.
Por: S.J. Raga
Hoy aun lo recuerdo
Como recuerdo hoy que han pasado los años.
Aún recuerdo cuando te vi por vez primera pasar por mi calle, mi vista te siguió y mis ojos no se permitieron parpadear, no dejé ni un momento de observarte y admirarte hasta que te perdiste por la misma calle. Tú, aun una niña sin malicia no supo que alguien con la mirada la amó.
El tiempo transcurrió y por aquella calle no te vi pasar otra vez, en ese instante pensé que solo fuiste una visita y maldije mi suerte. Seguí con mi rutina y mis amigos, pero al regresar al lugar por donde ese día te contemplé y creo que sin saberlo también te amé, a mi mente esa imagen siempre volvió.
Como recuerdo hoy que han pasado los años.
Cuando creí no volver a verte otra vez, que lo de esa tarde solo fue un lindo sueño; una vez más sentado en el mismo lugar sentí cuando mi corazón comenzó fuerte y rápido a latir, no me asusté, solo presentí que algo bello sucedería y es que por mi calle de nuevo mis retinas las iluminaste con tu presencia, yo me acomodé para verte llegar y por mi lado pasar, pensé: Ahora debo hacerle saber que aquí estoy yo para amarla. Pero cuando estuvo a mi alcance de mi boca ni una palabra salió, mudo quedé, y es qué, tu brillo era mucho mayor que aquel sol de verano, solo me llegó el aroma de tu virginal flor hoy ya extinta, una flor muy rara de encontrar el día de hoy. Pasaste a mi lado sin contonear para no dejar alguna estela que indicara que saliste en busca de una aventura. Al sentir que no pude emitir palabra alguna solamente sonreí, feliz me sentí y di gracias al cielo por premitir ver de nuevo a su único Ángel que por algún motivo de nuevo aquella tarde por mi calle pasaba; con mi ilusionada mirada te vi avanzar con quién sabe que rumbo, mi corazón se sintió satisfecho, sabía que mi plegaria había sido escuchada y que un día serías mi amada, mi amiga, mi esposa, la tantas noches soñada.
Como recuerdo hoy que han pasado los años.
Que después de aquella segunda aparición por mi vera, nuca más te volví a ver, y el tiempo transcurrió y nada cambió, para estas alturas en el tiempo solo eras un recuerdo perdido, una vaga ilusión, una niña que por enfrente mío dos tardes caminó sin saber que alguien con detenimiento la observó y también la amó.
Como recuerdo hoy que han pasado algunos años.
Y al hacerlo sonrío y me emociona el recordarlo, como el destino que por mi calle te hizo caminar y a mi enamorar no me permite olvidar, ahora sé que esas dos veces fueron fiel presagio de que un día te volvería a ver.
Cuando me encontraba entre tanta linda flor, podando y cortando las espinas eligiendo la mejor para adornar mi hogar, vaya paradoja, fue una de estas rosas las que sin yo y ella saberlo me llevaría de nuevo contigo, y fue así; alguien habló de una linda chica que hasta ese día era casta y pura y quien solo veía desde su balcón como era la vida, al escuchar aquella peculiar historia de nuevo sentí la misma extraña sensación en mi corazón, este latió rápido y muy fuertemente, yo dije: ¡Es ella de quien hablan. Pues para ahora y después de tanto tiempo nunca te olvidé.
Como recuerdo hoy que han pasado algunos años.
Cuando a los que contaban esa historia sobre ti les pregunté y al describirte me dijeron; que sí se trataba de ti, fue algo extraño, porque nunca antes la describió tan bien como yo, esto causó revuelo y empezaron las especulaciones e interrogantes, para todas las preguntas mi ilusión y mi corazón tuvo respuestas, todo era tan exacto como si lo nuestro estaba planificado para continuar enamorados.
Al finalizar de comentar todo lo que me inventé de ti y de mí, a quien de ella hablaba por ti le pregunté y este con desgano y mucha desilusión me indicó donde quedaba tu balcón.
De mi jardín corte la más linda flor y con ella pegada a mi pecho esa tarde/noche con mucho miedo de no poder de nuevo emitir sonido alguno a ti me acerqué, me detuve por la esquina y con sigilo hacia el balcón observé y ahí vi a una hermosa y blanca rosa, una sin espinas en su tallo para no hacer daño a nadie, porque jamás hasta el día de hoy así fue.
Como recuerdo hoy que han pasado algunos años.
Como con un temblor y sudor nervioso por mi cuerpo recorrer avancé y por debajo de tu balcón me paré, vi para el cielo y ya oscurecía y las estrellas en el cielo aparecían, pero la más linda y brillante esa eras tú, tú que veías para tu hogar, el cielo, no me veías, ni sabías que alguien que desde hace mucho tiempo atrás al verte te amó y que por fin te encontró estaba de nuevo observándote y amándote en silencio absoluto.
Mi corazón latía muy fuertemente y el miedo de perderte no me dejaba hablarte, tú sonreías al cielo y yo acariciaba mi flor, para que con cada caricia dejara escapar su rico aroma y con ello llamar tu atención, mi mirada seguía fija en tu lindo rostro que iluminaba a todo mi amor.
Como recuerdo hoy que han pasado algunos años.
Cuando al sentir el delicioso aroma de mi flor que ahora estaba casi ahogada porque mis manos de nervios la asfixiaban. Hoy recuerdo con que ternura a mis ojos me miraste y yo sentí que el cielo se abrió y de él la música me llegó.
Lo único que supe hacer fue sonreír y extendí mi flor, para con ella entregarte mi amor, no sabía si la recibirías, pues al hacerlo me dirías que sí.
Con mucha ternura e ilusión entre tus manos la cogiste y contra tu pecho la escondiste, mi amor por ti continuó y el tuyo por el mío ahí inició.
Como recuerdo hoy que han pasado algunos años.
Cuando en cada noche a Dios le rogué por tu amor, pues solo bastó verte dos veces para saber que mi corazón te pertenecía y que un día el tuyo también sería solo mío.
Hoy que han pasado algunos años, juntos recordamos cada noche nuestra historia desde aquel balcón y cuando me miras yo te digo: Hoy sigo recordándote porque nunca te olvidé.
13 de Enero. Feliz aniversario de novios. Nuestra historia de amor es una para la posteridad.
jueves, 11 de enero de 2018
No quiero hablar del tema
Ya no quiero hablar del tema
duele mente y corazón,
otra historia que se me va
entre lágrimas y angustia.
Victorioso y perdedor,
ese es mi destino.
No insistas que aún
no quiero hablar del tema,
me desgarró la piel y me dejó sin miel,
una historia más inconclusa.
Victorioso y perdedor,
ese es mi destino.
Ya no quiero amar de nuevo,
mucho antes he sufrido
y nunca comprendí
que en cosas del amor
hay un ganador y un perdedor
y a mi siempre me toca perder.
Me dejó solo dolor
y un recuerdo amargo,
él se llevó el triunfo
y acabó con mi historia.
Ahora vienes tú
y quieres tomar su lugar,
sabes que no he podido nuca triunfar, (ganar),
mis historias de amor
siempre han sido un desastre
nadie me ha sabido amar.
Hoy vienes a mí con palabras lindas
a recoger los pedazos en que me encuentro,
los perdedores somos desterrados
y el amor ya lo hizo, me desterró de mi corazón,
historia de amor sin un final feliz,
no puedo volver a confiar, no más.
Me has de perdonar,
tal vez vengas con la verdad
y esa flor se ve linda,
pero ya no puedo confiar,
las espinas duran más que los pétalos,
duele mucho en mente y corazón,
cuando el olor se va
y verla marchitar otra vez no podría más.
Victorioso y perdedor,
ese es mi destino.
No debes de jurar que me amarás,
no puedo mi amor de nuevo entregar,
mi historia recién terminó y la flor se marchitó,
en mi piel las espinas del dolor y el desamor
me han quedado y me han lastimado,
flor sin aroma, ni color, esa soy hoy,
no pretendas colorear lo que ya se marchitó.
Victorioso y perdedor,
ese es mi destino.
Quizá por ahora no,
por mi jardín acaba de pasar una tormenta
que arrasó con todo y en el lodo me dejó,
victorioso y perdedor,
ese es mi destino.
Historia de amor que no trascendió,
con migajas me quedé para alimentar,
de la linda flor nada queda hoy,
no me calienta ni el sol, debes entender (comprender).
Victorioso y perdedor ese es mi destino.
Si lo vuelves a ver, dile que,
reconstruiré el jardín
y de nuevo empezaré sin él,
para entonces
quizá necesite de un jardinero
a quien le pueda entregar
mi color y mi olor.
Y quiero que lo primero que haga
sea cortarle las espinas.
Tal vez reescriba mi historia
y esta vez con un final feliz.
Tal vez el príncipe azul,
ese seas tú.
Quien llegue a recoger
lo que la tormenta dejó lleno de lodo,
por hoy digo que no,
pero no te alejes, permanece a mi lado.
Yo te observaré y al ver tu trabajo
dejes de ser el jardinero
y seas la abeja que me habrá de polinizar,
por hoy, sigo repitiendo.
Victorioso y perdedor,
ese es mi destino.
Quizá un día cambien mi destino
y sea otra mi historia de amor.
Victorioso y perdedor ya no sea mi destino.
En el amor no debe haber esta discordia,
ni en ninguna otra historia,
nadie debería de perder,
ambos deberían ser victoriosos,
eso sería hermoso.
De pronto a mí me tocó...
Él victorioso y yo perdedora.
Ese es por hoy mi destino.
No quiero hablar más del tema.
¿Quién es ese Hombre?
Cuando llegue al hospital serían las cuatro de la madrugada y la fila de pacientes ya era una como si estuvieran regalando dinero, como todo ciudadano que no tiene para asistir a una clínica particular hice mi cola, hacía frío, abroché mi chaqueta y me recosté sobre la pared y cerré mis ojos, no pretendía quedar dormido pero era tan temprano y con tanto frío que sin darme cuenta me quede un buen tiempo dormido, al igual que yo otros lo hicieron también. Cuando me vine a dar cuenta el sol ya alumbraba y calentaba en algo el lugar en donde hacíamos la fila. Un oficial de seguridad del nosocomio abrió las rejas que dan hacía la consulta externa, todos sentimos un alivio pues, por fin entraríamos a nuestra cita médica, de la puerta principal salió una señorita uniformada e inició su caminata diaria contando a los que estábamos esperando ser atendidos.
_... 99 y 100. Hasta aquí atenderemos el día de hoy, ya el día de ayer me llamaron la atención por dejar entrar 150, así que a los que elegí en orden empezarán a entrar.
Dijo la uniformada mal encarada y le dio la seña al de seguridad para que dejara entrar a los pacientes, algunos de los que quedamos fuera del centenar elegido por la señorita conformes empezaron a retirarse junto a ellos, yo.
_Disculpe señorita...
Dijo un parroquiano, a lo que la señorita sin darle la cara y en tono molesto y prepotente respondió.
_Madrugue señor y deje de chingar.
La señorita malhumorada siguió caminando al lado de quien llevaría el número 100,
_Solo una simple consulta señorita, perdone la molestia.
Dijo la misma persona humildemente, pero esta no estaba dispuesta a responder nada, su actitud seguía siendo la misma abusiva y prepotente.
_Deje de joder, ya le dije que madrugue hombre, gente tan ignorante que no entiende.
Para ahora ya nadie quedaba por detrás del número 100.
_Señora...
_Que chinga ya le dije que madrugue ¿no entiende?
Dijo la señorita esta vez dando la cara, frente a ella un hombre alto, fornido, vestía de negro, con una gabardina que le llegaba cerca de las rodillas, una bufanda por el frío de la madrugada y un sombrero utilizado en la década de los cincuenta también de color negro, por uno de los lados una pequeña pluma de color rojo, rojo como la sangre la cual era sostenida por una brillante cinta también de color negro, con barba negra que le cubría el rosto y cuando hablaba de su boca expelía humo blanco, muy blanco consecuencia de un cigarrillo que jamás retiró de su boca. La mujer a tan peculiar personaje pregunto de la misma manera que antes.
_¿Qué quiere?, ya le dije que madrugue solo se atenderán a 100 pacientes ya no friegue más.
Este antes de responder tomó con su mano izquierda la cual estaba cubierta con unos guantes de cuero negro.
_Haber Lidia, no le enseñaron de chica buenos modales, yo no soy quien suplicó educadamente que se le escuchara ya quien usted a insultado sin misericordia.
_No me toque abusivo, diga rápido ¿qué diablos quiere?
_No debería de invocar a ese Señor.
_Ya déjese de boberías y diga qué quiere.
El tipo no respondió de inmediato, con disimulo movió su gabardina dejando a la vista de ella un arma de fuego calibre 45, esta conociendo los tiempos actuales sintió que las piernas se le aguadaron y más cuando verificó que en la calle solo estaban ellos dos.
_Ya tengo que irme a trabajar o me llamaran la atención. Dijo ella muy nerviosa.
_No ha entendido ¿verdad? ve las líneas que tiene mi escuadra, son las victimas que me han respondido como usted, han sido altaneras, prepotentes, abusivas, me comprende Lidia. A propósito tiene dos lindos niños y su esposo es un enfermero al igual que usted pero con mucho ángel.
_¿Cómo sabe de mi familia, quién es usted y que quiere?
_¿Quién soy? eso no querrá saberlo, ¿cómo sé de su familia, eso tampoco quiere saberlo o sí?
_La verdad que no. Por favor diga que quiere de mí debo regresar a trabajar.
_Quiero que sea más amable con las personas que vienen a este hospital, ellos vienen enfermos y con la esperanza de ser atendidos, están consientes de que deben madrugar y también tienen derecho a preguntar y usted obligación a responder, ese es el punto por el cual estamos hoy aquí, usted y yo.
Dijo el tipo echando humo pues su cigarrillo seguía en sus labios sin terminarse nunca.
_Lidia, espero y esta experiencia de hoy, desagradable para los dos no se vuelva repetir nuca, ¿entendido?
_Sí, entendido. Tenga buen día, adiós.
_Un momento Lidia, sigue sin entender, ¿no pensará dejarme aquí hablando solo, eso es de personas mal educadas verdad?
_Tiene razón, perdone usted.
_Eso está mejor, puede irse Lidia.
Lidia se fue casi corriendo para adentro del hospital y cuando estuvo en la puerta volteó y el extraño personaje ya no estaba por ningún lado.
_¿Oiga idiota no vió? Dijo Lidia al guardia de seguridad.
_¿No vi qué seño Lidia?
_Al tipo que estaba justo ahí conmigo,
_Usted y sus bromas, si recién entró el paciente 100 y usted venía al lado de él.
Lidia entró al hospital, con mucho miedo llamó por celular a su esposo para preguntar si estaba bien el y los niños. Una vez echo esto comenzó a llamar a los pacientes para ingresar a sus respectivas clínicas.
Ese día fue largo y angustioso para Lidia, por la noche ya en casa no era la misma de siempre, solo sirvió la cena y se fue a dormir, pero no lo consiguió.
Al día siguiente justo al momento de contar para dejar ingresar a los pacientes, los cien pacientes cuando contó los cien revisó el resto de la enorme fila temiendo encontrarse con el tipo de ayer, sintió alivio cuando observó que nadie tenía un sombrero de la década de los cincuenta, esto la reconfortó, antes de dar el anuncio de que solo dejaría entrar a cien pacientes recorrió toda la fila y observó a cada paciente y cuando vio a alguien que meritaba atención inmediata lo sacaba de la fila e hizo otra paralela a los cien cuantificados y entonces dijo.
_Su atención por favor, solo podemos atender a los seleccionados, el resto por favor madrugue para poder mañana ser atendido, perdón por las molestias pero son órdenes de la dirección. ¿Alguien tien alguna pregunta?
Nadie dijo nada, los que no pudieron ser atendidos hoy comprendieron las razones de tan amable enfermera. Cuando caminaba con los pacientes para ingresar al hospital...
_Yo tengo una pregunta señorita.
Escuchó Lidia justo sobre su hombro y con cada palabra que escuchó le rodeo todo el rostro una nube de humo muy blanco, ella sintió el aroma de la loción "Siete Machos" Lidia sin voltear dijo.
_¿En que le puedo servir señor?
_Nada en particular, solo deseaba felicitarla por ser tan atenta y comprensiva con los enfermos. Estaré atento observando, que tenga un lindo día.
Lidia nunca volteo, ella sabía de quien se trataba y sin emitir comentario alguno caminó hasta la puerta del hospital. Cuando estuvo al lado del guardia de seguridad, este le dijo.
_Señorita Lidia: ¿Quién era ese hombre?
_¿Lo vió, esta vez si lo vió?
_Si seño Lidia, era un pobre anciano.
_¿Un anciano poly ¿está seguro?
_Afirmativo seño.
Lidia entró al hospital y se dirigió a su estación de enfermeras, y con la cara en duda...
_¿Un anciano?... ¿Quién es ese hombre?
Lidia jamás volvió a ser la misma abusiva y prepotente de antes, sus compañeros de trabajo le apreciaban tanto que meses después el administrador del hospital le entregó una plaqueta y una bonificación económica por ser la más atenta y noble enfermera, ejemplo a seguir por sus compañeros. Pero hasta el día de hoy, Lidia sigue preguntándose. ¿Quién era ese hombre?
martes, 9 de enero de 2018
El amor también duele
Esto es demasiado no lo soporto,
siempre creí sería diferente,
lo leí y lo vi en historias de amor,
yo sé que solo es ficción
pero me entusiasme por conocerlo
y sentirlo.
Nadie me dijo que podría ser así.
Nadie me comento que habría dolor.
Nadie antes lo vi sufrir así.
Nadie antes de mi se lamentó.
Pero te conocí y empece a sufrir.
Duele y mucho para ser amor,
este dolor no lo soporto.
Duele y mucho para ser amor,
este dolor es la muerte.
Duele y mucho para ser amor,
este dolor me condena a muerte.
Creí por lo que vi
que sería algo maravilloso
y así fue hasta que
uno de los dos falló,
el otro lo hirió y se alejó
dejando en su corazón
herida profunda y abierta
dejando en la piel el deseo
y en los labios mucha sed.
Esto no puede ser amor,
pero ahora sé que si es bello
también puede ser mortal,
caricias y mortajas vienen de al mano,
pasión y emoción son lo primero,
dolor y desconsuelo serán lo último.
Duele y mucho para ser amor,
este dolor no lo soporto.
Duele y mucho para ser amor,
este dolor es la muerte.
Duele y mucho para ser amor,
este dolor me condena a muerte.
Alguien lo comentó y no lo creí,
a muchos los vi felices
seguro eligieron bien
o nunca mintieron,
pero hoy que soy yo quien lo vive
no encuentro consuelo.
Duele y mucho para ser amor,
este dolor no lo soporto.
Duele y mucho para ser amor,
este dolor es la muerte.
Duele y mucho para ser amor,
este dolor me condena a muerte.
Ahora sé que el amor no viene solo
y hay cosas que hay que tomar en cuenta,
que lo que es bueno, también puede ser malo,
que la miel puede volverse hiel,
pero ahora sé que si es bello
también puede ser mortal,
caricias y mortajas vienen de al mano.
Creí por lo que vi
que sería algo maravilloso
y así fue hasta que uno de los dos falló
el otro lo hirió y se alejó,
dejando en su corazón
herida profunda y abierta,
dejando en la piel el deseo
y en los labios mucha sed.
Esto no puede ser amor
duele mucho más de lo que es,
amargo mucho más que dulce,
herida abierta y expuesta
a la que le añaden sal.
Duele y mucho para ser amor,
este dolor no lo soporto.
Duele y mucho para ser amor,
este dolor es la muerte.
Duele y mucho para ser amor,
este dolor me condena a muerte.
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